miércoles, 18 de febrero de 2009

Despertar


Esta mañana desperté y el mundo no parecía nacer.
Esta mañana me he visto, sin necesidad de un espejo, y la realidad me ha ido desgarrando.
Debía comprenderlo, entender la sustancia de lo que soy, a fin de cuentas.
Me gusta la música absurda.
Cuento leyendas muertas de personajes que no conocerán la felicidad.
Ilustro rostros tristes envueltos en niebla oscura.
Lloro en silencio comprendiendo que quizá todo es mentira.
Y pienso tan sólo un poco, en que existe alegría allá fuera.
Pero eso es sólo un exhalar, nada más que un suspiro.
Pienso una vez más, porque aquello que he sido significa que quizá no era mentira.

Tal vez ahora todo sea real, ya que estoy despertando en una marisma, la que me rodeó desde el momento de mi muerte, hace tanto…

martes, 27 de enero de 2009

Resplandor de Luna

Alguien susurró a la cabecera de mi cama, anoche mientras los esputos luminiscentes de la ciudad seguían rompiendo la telaraña de mis sueños.
Con un sonar melancólico, el presentimiento me dijo que tal vez seguías con vida. Confundido, he tratado de repasar aquellos momentos, de hace siglos, de hace milenios, de hace vidas mismas. Cuando tu cabello esplendente brillaba gris y plateado con la luna, y mis sentidos te pertenecían, a ti y sólo a ti…
Traté de horadar de nuevo mi mente, buscando el significado de tu perdición, el porqué tu visión había desaparecido de mis sueños. ¿Es que acaso por fin habías llegado al mundo vigil?
En la última hondonada que se dibujó en el cielo de la tierra de mis sueños, por última vez aspiré el aroma de tu ser, y me hundí en el resplandor de tus ojos bellos, más vivos que todo lo que consideramos hermoso.
Y la oscuridad, en lo alto, te arrebató de mi lado, lanzándote, sin un grito, sin un sonido siquiera, a una tierra donde no podrías existir. Algo como una dríade, dándole sentido a mi soñar, no debería mancharse con la pestilencia de los vivos.
Así hayan pasado años, y mis sueños se hayan convertido en sólo una efigie de lo que he sido en mi vida como ser humano, ese último resplandor tuyo jamás me ha abandonado, y sigue brillando a través del aire de la noche, del amanecer, reflejándose tenue, casi sin merecerlo en la luna que habita con los seres de este mundo.
Y es esta misma, esta luna infecta, la que ilumina mi camino a través de las impuras y vacuas vivencias de la ciudad, de sus colores, y de su decadencia.
He atravesado los matorrales de plantas artificiales, el lago ilusorio y también los campos de festejo donde los vivos se deleitan en su ruindad.
De pronto el mundo está alcanzando un punto sin depravación, ante mis ojos. Es extraño. Algo de la luz de esta luna está cambiándolo todo, como si siguiera durmiendo, o como si hubiese fenecido ya y mi sueño me rodeara por fin y para siempre.
Y así lo he deseado, al llegar a este vergel y verte de nuevo, tan hermosa, tan límpida, blanca como el espíritu, gris como la luz que no se mancha con la vida.
No me repliques, no lo hagas.
Tan sólo me basta haber llegado, y poder reposar eternamente junto a esta placa que reza tu nombre, el que por fin he podido conocer, y acompañarte en este sueño del cual ya no necesitamos volver.