Cuando me tomé la molestia de fijarme en ese maltrecho despojo que estaba frente a mi casa, pensé que sería un atributo caído desde el mismo destino... algo que alguien quizá me habría enviado para por fin sobrellevar de mejor manera mi aislamiento y mi soledad.
Mi cruento y desgastado cuchitril, de cualquier forma, ya había dejado hacía tiempo, de ser una prisión, y si bien pude por fin pasearme por las calles que a su alrededor hacen este perduzco circuito, nada he encontrado, y no parece que eso vaya a cambiar.
Sólo después de todo este tiempo, y de haber deambulado sin sentido ni objeto, me encuentro con que ya atravesé quizá lo que cierne éste mi mundo, y todo ha sido soledad, abandono...
Hasta ahora. La pestilencia que arrojaba este objeto me atrajo en primer lugar. Se preguntarán porqué un olor desagradable puede resultarme grato, pero es que luego de tanto tiempo sin tener sentido alguno, el que uno de elllos sea tan estimulado, es como sentirse vivo de nuevo.
Y mi olfato, que estaba reviviendo, se congració. Mi vista también, al ver la carne maltrecha que se retorcía con perversa naturalidad.
¿Cuándo será que este compañero en mi soledad vino hasta acá? No estaba cuando yo salí por fin y me puse a caminar... ¿O será que no pude sentirlo en ese entonces porque mis sentidos aún estaban dormidos?
Aún pienso en ello, mientras sigo deleitándome, y le doy a mis sentidos redivivos, el mayor festín de todos. Mi gusto ha renacido, es un hecho, ya que puedo percibir el sabor metálico y el gusto a veneno de la muerte.
Al menos podré pensa en mi soledad, con esta frugal comida. Al menos ahora sé que puedo sentir algo...
miércoles, 3 de septiembre de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Igualdad
Un día esta muchacha despertó viendo cómo el mundo al asomarse (según ella creía) al final, llevaba consigo sólo gente que se esmeraba en comerse la una a la otra.
Y sabiendo que ella era dferente, quiso cambiar un poco el curso de las cosas. Y salió desde entonces, en un camino que nunca acabó, visitando a odas las personas que vivían cerca de su abandonado hogar, susrrándoles unas veces, gritando a los cielos las otras, ideas que aún en ese entonces eran consideradas estúpidas y pasajeras.
Conceptos como igualdad, confraternidad no eran comprendidos como algo posible. No por esa gent acostumbada a que el pan de cada día es el que le arrebatas a alguen más.
Y tanto caminó y habló esta mujer, que al final de su vida, cuando los años pesaban tanto que sus pasos ya no volaban por los aires, muchos la seguían.
Y por un tiempo al menos, mientras la vida de ella s extinguía, el mundo trabajó con todos sus hijos codo a codo, y los humanos fuimos seres que vivimos en paz y armonía.
Ella no murió. Simpemente nadie volvió a verla jamás, desde el día que regresó al lugar que aguna vez fuera su hogar. En ese sitio, que para iempre será un desolado páramo, no ha quedado más que arena gris y fría.
-----------
Han pasado unos seis mese desde que ella se fue del mundo.
Anoche, un sujeto atravesó la alberca de mi casa, y dejó un papel pegado a mi puerta, donde discursaba el nuevo Dictador.
Y sabiendo que ella era dferente, quiso cambiar un poco el curso de las cosas. Y salió desde entonces, en un camino que nunca acabó, visitando a odas las personas que vivían cerca de su abandonado hogar, susrrándoles unas veces, gritando a los cielos las otras, ideas que aún en ese entonces eran consideradas estúpidas y pasajeras.
Conceptos como igualdad, confraternidad no eran comprendidos como algo posible. No por esa gent acostumbada a que el pan de cada día es el que le arrebatas a alguen más.
Y tanto caminó y habló esta mujer, que al final de su vida, cuando los años pesaban tanto que sus pasos ya no volaban por los aires, muchos la seguían.
Y por un tiempo al menos, mientras la vida de ella s extinguía, el mundo trabajó con todos sus hijos codo a codo, y los humanos fuimos seres que vivimos en paz y armonía.
Ella no murió. Simpemente nadie volvió a verla jamás, desde el día que regresó al lugar que aguna vez fuera su hogar. En ese sitio, que para iempre será un desolado páramo, no ha quedado más que arena gris y fría.
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Han pasado unos seis mese desde que ella se fue del mundo.
Anoche, un sujeto atravesó la alberca de mi casa, y dejó un papel pegado a mi puerta, donde discursaba el nuevo Dictador.
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