<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951</id><updated>2012-02-16T18:35:21.633-08:00</updated><category term='ue el'/><title type='text'>Corven Cuenta</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>52</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-137745002056634204</id><published>2012-02-08T09:55:00.000-08:00</published><updated>2012-02-08T10:05:50.859-08:00</updated><title type='text'>Posterificaciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-VSs8cTNXjoU/TzK5bcndrAI/AAAAAAAAAkg/3pY-L44llE4/s1600/caleidoscopio.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 320px; height: 288px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-VSs8cTNXjoU/TzK5bcndrAI/AAAAAAAAAkg/3pY-L44llE4/s320/caleidoscopio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706827559021161474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cortes de albúmina&lt;br /&gt;   sangran lágrimas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltando la alegría&lt;br /&gt;  del día moribundo&lt;br /&gt;En ristres y síncopes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aullidos&lt;br /&gt;Y desgarraduras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de quién será la mano&lt;br /&gt;Que ondee esa parte&lt;br /&gt;     de liberación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la frontera,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde la existencia&lt;br /&gt;es un&lt;br /&gt;            recuerdo&lt;br /&gt;muerto&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-137745002056634204?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/137745002056634204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=137745002056634204&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/137745002056634204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/137745002056634204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2012/02/posterificaciones.html' title='Posterificaciones'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-VSs8cTNXjoU/TzK5bcndrAI/AAAAAAAAAkg/3pY-L44llE4/s72-c/caleidoscopio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3327626555441587501</id><published>2011-12-26T12:52:00.000-08:00</published><updated>2011-12-26T12:55:28.530-08:00</updated><title type='text'>La casa de los vientos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-CeVzz_C6zVg/Tvje1ntaNoI/AAAAAAAAAjM/fd8-LeiLBgI/s1600/HH.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690543141956499074" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-CeVzz_C6zVg/Tvje1ntaNoI/AAAAAAAAAjM/fd8-LeiLBgI/s320/HH.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento susurró un poco, como la tos de un moribundo. Algunas de las ventanas dejaron pasar cogitado ese aliento, y la carcomida mampostería de la primera puerta que había visto también se quejó. No en vano el horror que sobrevino luego del primer momento de extrañeza me había dejado sensible a cualquier sonido anómalo que pudiese captar. Sólo que, claro, ya demasiado en el panorama que tenía ante mí era extravagante por fuerza propia. Cuánto deseé que ese delirante conductor no hubiese seguido adelante con su destartalado micro azulado. Igual él se mostraba asustado, pero no le di importancia a su mirada vidriosa, a las palabras borboteantes que pronunció, a modo de advertencia.&lt;br /&gt;“Nadie ya se ve salir de ese pueblo, señorita…”&lt;br /&gt;“Algo dicen que pasa, no sé, no me voy a acercar mucho”&lt;br /&gt;Como mucho, pensé, observando las parduzcas y malolientes paredes, creí que el viejo se refería a jovenzuelos rapaces, tal vez simplemente algún niñato de mejillas raspadas haciendo gestos obscenos o colgándose de la parte trasera de su vehículo.&lt;br /&gt;Algún grupo de ebrios deambulando perdidos.&lt;br /&gt;No esto.&lt;br /&gt;Otras paredes podridas hacían una muralla espantosa. Por enésima vez, intenté convencerme que esas manchas no eran sangre coagulada. Que no había una lúgubre vastedad en ellas. Inútil. Mi cerebro no daba abasto a semejantes embates. Ya había transcurrido más de medio día, y la luz comenzaba a oscilar generando sombras como siluetas fantasmales. Más de seis horas y aún no encontraba un solo paso seguro, una sola puerta abierta, un recodo. Incluso esos ventanales, que a pesar de todo estaban fuera de mi alcance mostraban unos hostiles maderos entrelazados no con porfía desmañada. Y ninguna voz, ninguna presencia. Ni siquiera otro vehículo más por el camino que yo había llegado, donde el viento serpenteaba incluso más rabioso. Encontré, cuando la luz amarillentaba, un pequeño descanso formado por unas gradas saliendo de una de las paredes y conduciendo largamente a un portón ligeramente mayor que el resto. Allí se reunían más sombras de lo que yo pudiese haber imaginado. El resto del mundo estaba pintado en un lienzo amarillento pálido, con ligeras oscilaciones flamígeras, el sol moribundo. Allí, en una formación geométrica, la negrura era absoluta. Como si todas las sombras estuvieran reunidas, sobrepuestas. El portón sería de una madera tan vieja como el resto, pero más apestosa, y más oscura. No me era posible calcular su altura. Intenté iluminar esa elevación con la linterna de mi celular, pero desistí rápidamente. Sólo eran manchas de sangre-lo entendía- y mi batería podría ser más útil luego. La noche se acercaba y sentado en el sexto escalón de esa escalera, estaba asumiendo que esa pared se extendía hasta un punto infinito del horizonte. Había venido a visitar mi pueblo natal después de tantos años, y me topaba con un cambio como éste. Y yo que tan sólo quería ver a mi padre que estaba, según decía la carta de mi madre, en sus últimos días.&lt;br /&gt;Un papel jugueteó con el viento, haciendo un rizo hechizado y fue a caer a mis pies. Mi mano tembló al contacto del aire frío, pero lo sostuve con firmeza.&lt;br /&gt;Nada, nada más que borrones. El periódico parecía antiguo como la existencia, pero no contaba con ninguna seña identificadora. Todos los artículos habían sido borrados con saña, dejando otras tantas manchas rojas como un perverso marcador. Había una foto en la primera página, pero ya no se podía discernir si quien estaba allí era un hombre o una mujer, su edad, nada.&lt;br /&gt;Suspiré, dejando ir el retazo de papel lastimero. Al instante, una algarabía se apoderó del viento y pronto se colmó de la danza de cientos de papeles similares al primero. Volaron junto con las últimas esquirlas de luz, produciendo un carnaval bullicioso, hecho de sombras y de sonidos como aullidos. En ese momento debí comenzar a quedarme dormida, llevada por el dulce ronroneo de los papeles cayendo al suelo con un viento que se calmaba con parsimonia. Algún tintineo dejó escapar la noche. Alguien la desató. Maldita, maldita noche.&lt;br /&gt;Si el aullido que colmó todo se hizo mi universo, estaba infecta yo también. Tanto silencio me había hecho demasiado sensible, o el lugar, o lo que fuera, pero el sueño fue exiguo y vano, como si ni siquiera se hubiese efectuado. Cerrar los ojos y que todo fuese negro alrededor, todo fue uno. El viento estaba ululando, y algo en él sonaba como un chillido de dolor, que exigía esa respuesta, llorosa, aplacada, por parte mía. Era como si mi alma estuviese llorando de pánico. Lo peor era no estar plenamente consciente de haber despertado. Mis manos treparon, feroces como garras y mi cuerpo se abalanzó hacia la oscuridad más profunda, como si ésta me prometiera un silencio que el resto, manchado de sangre me privaba. De niña mis padres me habían dicho siempre que la sombra estaba para protegerme. Para comprobar que seguía con vida, que mi alma estaba conmigo. Ahora entendía un poco más. Esa sombra absoluta era una comprobación de que el mundo existía. Mis manos empujaron y ésta se deshizo en miles de conflagraciones de luces enmohecidas y enfermas, bailoteando gimoteantes. Y entonces el viento quedó allí atrás y mi sueño esta vez, se hizo de verdad. Un círculo en la lejanía, podía ser una pared, un techo o un suelo, quién sabría en esa ceguera universal, dejaba huir una brillantez huidiza. Rojiza, casi fulgurante en su patético toque. Dormí mientras la entreveía y trataba de imaginar el mundo de fuera, convenciéndome de que seguía existiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer despertar real vino antecedido por una reacción sistemática de mis sentidos. Mi tacto percibió a través de dedos agarrotados el toque áspero del suelo astillado. Mi olfato se saturó de humedad, lo mismo que mi gusto, además de un sabor repugnante a metal, a óxido. Escuché mi respirar primero, mis huesos retorciéndose unos con otros, torciendo mis tendones para brindar nuevo movimiento a mi cuerpo. Y entonces mis pestañas se apartaron.&lt;br /&gt;Alguna vez papá me dijo que mis pestañas eran como negras hojas deshilachadas cubriendo una joya. No sé si mis ojos grises serán algún tipo de alhaja pero jamás los había apreciado tanto. Era una pared, donde reposaba el fulgor rojizo que ahora iba dando paso, paulatinamente a uno gris, más llevadero para mi cordura. El cuarto en sí, en toda su inmensidad tenía algo de grisáceo, de apagado también. Era como si una nevada invisible se hubiera cernido sobre aquellos objetos desparramados. El machihembre soportaba demasiado más de lo coherente. Tal vez por eso, luego de ver el primer montón, sopesé mis pasos como si fueran toques fúnebres.&lt;br /&gt;La madera se retorcía. El aullido apenas si me dejaba ver, un montón de mesas dispersas hasta una vista semejante a un horizonte, en una bóveda de una altura de unos seis metros. Eran barrocas, cada una por su lado y de una forma distinta. Eran tantas, que formaban un océano de madera blanquecina. El viento estaba muerto, tan muerto que la fina capa de polvo sobre el todo de allí dentro parecía impenetrable.&lt;br /&gt;Un teléfono quebrado, un cuadro con un retrato pintarrajeado. Un montón de tizas, roldanas, algunos clavos.&lt;br /&gt;Velas rotas, tijeras, una silla destripada, el cuerpo de una muñeca. Una esfera brillante.&lt;br /&gt;Otro dejo de luz, la ventana circular no era la única. Más cristal roto. Pedazos de plástico. Botellas.&lt;br /&gt;La batahola visual que representaban todas esas formas era como el oleaje en el mar blanquecino de las mesas. Escuché el traidor y sibilino viento del exterior tan sólo un poco y entonces crucé unos metros, desde el sitio donde había despertado, hacia un hueco practicado con brutalidad en la pared.&lt;br /&gt;No. No había ninguna ruta. La ventana miraba hacia el mismo páramo infinito donde había padecido antes de caer dormida mecida por el infierno de Eolo. De pronto se me hizo infinitamente más ominosa la pared elevadísima que, ahora entendía, tenía a mis espaldas como una muralla. Una cruel certeza apretujó mi corazón.&lt;br /&gt;Recorrí una distancia apreciable, esquivando los objetos que estaban sobre las mesas, como si fueran ponzoñosos. Me topé a otra ventana, circular, hechizada. Otra marisma de nada. Las plantas salvajes allá fuera se mecían en silencio. Maldita burla del mundo, maldito recodo de la existencia. Estaba entendiendo que la carretera también había desaparecido, cuando algo golpeó el sitio en su totalidad. Sentí un estremecimiento sísmico y un poco de mi conciencia se resintió allí, neuronalmente. Pensé que estaba allí como un gato que nadie comprende si está o no vivo. No era ningún orgullo pertenecer a una alegoría de la mecánica cuántica, pero al menos mientras caminaba un poco más tranquilamente, absorbiendo los gajos de luz mortecina y fría, pensé que cuando menos mi situación tildaba de interesante.&lt;br /&gt;Luego entreví cómo se dibujaba el horizonte. Un simple cálculo me reveló que estaría a unos cincuenta, quizá más metros de la superficie del mundo real. Salir por esos ojos despiadados era imposible.&lt;br /&gt;No pensé en el hecho de que no sentía hambre.&lt;br /&gt;Hasta pensé un poco más, en la metáfora que una vez capté, siendo niña.&lt;br /&gt;Que los ojos no hacen más que proyectar una imagen al exterior. Que éste no existe. La realidad es tan sólo como nuestro cerebro se encapricha por ver.&lt;br /&gt;Pero al haber otras personas en el mundo, mi apreciación filosófica caía por fuerza propia. ¿Sería de la misma manera de no existir nadie más en el mundo?&lt;br /&gt;No había ningún rostro entre todos los objetos tirados en esa habitación infinita. En esa casa que hacía un universo, estaba un hierro quebrado. Algunos cables lanzados al azar. Un florero. Varias reglas y escuadras. Maniquíes inútiles que miraban hacia ningún lado con sólo las manos.&lt;br /&gt;Alcanzaría a mis padres al término de todo, quizá.&lt;br /&gt;¿Estaban muertos?&lt;br /&gt;El horizonte siguió en el mismo lugar, pero comenzó a hacerse más y más difuso con brusquedad. Pronto su línea se tiñó de sangre.&lt;br /&gt;Entonces el viento regresó. Observé los pajonales estremecerse y luego desdibujar una oleada demencial, mezcla de palidez cadavérica y oscuridad de pozo. Allí comprendí que tendría que escapar. No tenía, no, era menester que no entendiese. Que esos ojos observasen, que lo hicieran, no era mi problema. Podían crear ese mundo a su antojo, por su soledad, por mi soledad, por…&lt;br /&gt;No, no necesito pensarlo. Tan sólo debo correr, un poco, un poco más allá. El piso chilla pero el viento me está alcanzando. No debe alcanzarme, no debo sentir su rugir. El viento viene y las paredes de esta casa infinita rebotan su sonido, lo hacen una cacofonía discordante, mitad armonía, mitad melodía, síncopa rota, medios tonos agonizantes. Allí están aquí está.&lt;br /&gt;Y una puerta, también, cargada de esta misma oscuridad, el tacto que me condujo acá. La oscuridad que está más allá de toda sombra. La sombra definitiva, la que protege de la luz, de la que hablaba mi padre. Está lejos y el viento está casi sobre mí. Y ruge aún con más fuerza, pues sabe que no existe allá donde la oscuridad habita. Desde allí tan sólo observaré, tan sólo crearé, tan sólo seré de nuevo.&lt;br /&gt;El viento está llegando. Su retumbar se anuncia con prontitud, rebotando contra las paredes. Los objetos caen. El batiente oleaje del polvo se hace uno con el estruendo. Es un infierno rojizo de oscuridad que me persigue, a mí que no siento hambre ni ansiedad ni miedo. Aunque huya.&lt;br /&gt;Y de pronto no puedo casi ver nada. De pronto el viento me ha dejado sorda, y el sabor metálico en mi boca se apacigua con una tranquilidad enfermiza, y el olor a fuego del crepúsculo se desvanece.&lt;br /&gt;Pero aún puedo palpar la oscuridad, el pomo de la puerta, tan terso y dispuesto a recibirme. La sombra será metafísica, por última vez. No hay otro lugar dónde despertar. El viento está conmigo. La puerta se ha abierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3327626555441587501?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3327626555441587501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3327626555441587501&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3327626555441587501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3327626555441587501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/12/la-casa-de-los-vientos.html' title='La casa de los vientos'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-CeVzz_C6zVg/Tvje1ntaNoI/AAAAAAAAAjM/fd8-LeiLBgI/s72-c/HH.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-690821445615857776</id><published>2011-09-29T10:55:00.000-07:00</published><updated>2011-09-29T11:02:37.650-07:00</updated><title type='text'>Los sueños del desconocido (segunda parte y final)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-3KzBUXlQrRc/ToSyktmGqJI/AAAAAAAAAhg/06TquR3hZyc/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; 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Primero fue un hálito frío en mi nuca, mientras dormía. Luego, más consciente, fue un murmullo, resonando entre la pared interior de mi hueso frontal y el occipital. Creo que sangré un poco mientras todavía dormía. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Habían montañas, allá, lejos y otro poco más, donde ya ni puedo decir que sea lejos. Más negras que la infinitud de su sombra y más enfermas que el cielo que les daba cobijo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Creo que logré despertar, pues de haber sido una pesadilla, podría olvidar aquello. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La silueta en el umbral estaba tan estática, tan fría y absorbente en su negrura impenetrable, que me consumía a mí misma de tan sólo observar su silencio y su meditación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿Habrá existido algún día?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Nunca terminaré de entender qué poder o potestad me empujaron a no cerrar los ojos y observar hasta que esa oscuridad se hizo conmigo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Debieron pasar días y torrentes de lágrimas hasta que entendiese que de verdad había perdido la vista. ¿No podía ser sólo que el sueño no se terminaba? ¿O es que sólo acertaba a ver las montañas y la silueta, o sólo yo las veía, o yo veía la realidad y los otros no? Ni siquiera acerté a deprimirme. Podía seguir escribiendo, podia continuar. La lástima es un arma cruel, pero efectiva. Ya nadie me iba a exigir nada, nadie pasaría de la pena y la lástima y yo podría continuar en paz. Luego ya ni idea de qué tiempo ha estado pasando. Tengo un vago recuerdo de alguien que me entendía, que escribió seis palabras, lanzadas al vacío de una red que ya no puedo ni ver ni leer. Pienso en ello y siento el frío que sentí la noche en que la silueta me rodeó, me abrazó así, quieta y todo comenzó a acabarse. Debe ser una verdadera lástima el que yo no pueda lamentarme siquiera. Digo, ¿qué podría lamentar? Tengo mi música, escucho susurros en idiomas que nunca entenderé, cuando oigo un inocente disco de Sigur Ros. Y seguiré insisitiendo, si Arcade Fire existe en el mundo, éste no puede ser tan malo. Y puedo escribir. Ya nunca volveré a leer esas seis palabras, pero es lo mismo como si me las dijese a mí misma cuando cae la noche o eso parece o eso me dice mi madrey me corresponde dormir. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Porque aún puedo, aún debo, dormir ese sueño en que la silueta termine de revelarse, con esos hombros recios y ese respirar silencioso que me confirma que es maravilloso porque no existe. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y de esa sombra, un día, vendrán esas seis palabras otra vez, porque pertenecen a un sueño que yo desconozco. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Un sueño que no es mío.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-690821445615857776?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/690821445615857776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=690821445615857776&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/690821445615857776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/690821445615857776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/09/los-suenos-del-desconocido-segunda.html' title='Los sueños del desconocido (segunda parte y final)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-3KzBUXlQrRc/ToSyktmGqJI/AAAAAAAAAhg/06TquR3hZyc/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4001190091534811628</id><published>2011-09-02T09:42:00.000-07:00</published><updated>2011-09-02T10:04:40.573-07:00</updated><title type='text'>Los sueños del desconocido (primera parte)</title><content type='html'>&lt;br /&gt;Y esto va en réplica al desafío de mi hermano Ralph Carter! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--zBmrmB9gUw/TmEMFQuIMCI/AAAAAAAAAgQ/m7xFAtoE8ys/s1600/5101989443_21c9990fd8.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 192px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/--zBmrmB9gUw/TmEMFQuIMCI/AAAAAAAAAgQ/m7xFAtoE8ys/s320/5101989443_21c9990fd8.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5647808692226633762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que llegó la primera carta las sospechas no pasaban de ser más que una manera de seguir una broma. Algo que por lo menos le daba algo de sabor a la insipidez de mi vida. No una pesadilla que no termine nunca. &lt;br /&gt;No este tormento… &lt;br /&gt;Hacía un par de meses que el colegio había terminado. Las despedidas continuas y las lágrimas de todo ese coro  post púber, aquellos que se decían mis amigos y amigas, tardaron, para mi gusto, demasiado en cesar.  &lt;br /&gt;Y luego vinieron las estupideces de mis padres. Durante meses habíase esforzado en que debía encontrar un modo de llevar mi vida. Ya saben, lo típico, estudiar simplemente, para obtener un cartón, lo que para nosotros es algo así como un permiso para ser una persona. &lt;br /&gt;Pero… ¿Qué podría haber ofrecido el alargar la vida académica para mí? Un par de veces acompañé a mi amigo, el buen Mario, cuando iba a su universidad. Lo poco que vi allí me dejó tan desilusionada como no hubiese podido imaginar.&lt;br /&gt;Y bueno, sólo quedaba alargar un poco el tiempo. Ver qué depararía la vida… Después de todo, mis expectativas al respecto no eran lo que uno diría gloriosas. Apenas si tenía esta ligera habilidad para escribir alguna que otra cosa. Pequeños poemas, alguna vez un cuento corto. &lt;br /&gt;Pero siempre estaba luego lo malo. Alguna vez intenté mostrarle mi arte al resto de la gente. La poca comprensión que vino de ellos al instante me hizo sentir como relegada. &lt;br /&gt;Una historia acerca de un sueño largo, una historia acerca de un mundo imposible. &lt;br /&gt;Y una historia sobre una pesadilla. &lt;br /&gt;Ésta era la más larga y recurrente. Por algún motivo era mi favorita. Era extrañamente palpable el sentir el sufrimiento de una existencia falsa. Más aún cuando ésta correspondía a mi misma. &lt;br /&gt;Y era un momento bello también, el entonces, cuando al despertar decidía tomar el bolígrafo y mi cuaderno de apuntes. Narrar, como para mí misma, aquellas visiones que mi yo inconsciente veía durante las horas de sueño. &lt;br /&gt;Sí, los sueños normales eran espléndidos. Mucho más que mí apagada vida, en verdad. Podía ser un mundo de resplandecientes visiones sin formas físicas o una historia sacada de alguna película épica. &lt;br /&gt;Sin embargo, la verdadera inspiración estaba en las imágenes que aparecían cuando ese mundo era sombrío, gris y moribundo. &lt;br /&gt;Tal vez alguna de esas imágenes haya sido una reminiscencia de mis pensamientos. De mi manera gris de ver el mundo también.  Allí afuera era un mercado de apariencias donde uno necesitaba pretender ser algo para conformar la opinión del vulgo, mentir, de la forma más ruin y profunda, por siempre y para todos, pero en especial, para sí mismo. &lt;br /&gt;Y una forma de recaer en esas mismas mentiras eran las estupideces de mis padres. No era tan sólo su desprecio hacia lo poco que tenía yo de valor como persona en ese entonces, sino de su total ignorancia en lo que me rodeaba, en lo que pensaba, en lo poco que sentía, o por lo menos… pretendía sentir.  &lt;br /&gt;Al final, luego de bastante tiempo logré hacer un poco de lo que deseaba, de una forma más… regularmente seria, por así decirlo.&lt;br /&gt;La primera vez que publiqué algo, empero, tuvo que ser por los medios más humildes. Tan sólo un espacio en internet  debía bastar. Durante semanas simplemente estuvo allí, en medio de la nada, en un espacio expuesto hacia todo el mundo. &lt;br /&gt;Mi primer cuento corto, una historia sobre un caballero andante que buscaba venganza, y que al encontrarla se iba perdiendo a sí mismo. Historia sencilla, incluso inspiradora. &lt;br /&gt;Entonces, luego de un tiempo, un espacio más se abrió. Un comentario. &lt;br /&gt;Yo también me he sentido así…&lt;br /&gt;Creo que ese día, después de mucho tiempo, esbocé por vez primera una sonrisa llena de sinceridad. Eran pocas las personas que yo conocía en el mundo. Menos aún eran aquellas que eran de mi agrado. Y casi nadie, era alguien que pudiera tolerarme como era. &lt;br /&gt;Entonces, alguien que encima me comprendiese…&lt;br /&gt;Yo nunca creí que sólo seis palabras pudieran hacerme sentir tanto. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4001190091534811628?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4001190091534811628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4001190091534811628&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4001190091534811628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4001190091534811628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/09/los-suenos-del-desconocido-primera.html' title='Los sueños del desconocido (primera parte)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/--zBmrmB9gUw/TmEMFQuIMCI/AAAAAAAAAgQ/m7xFAtoE8ys/s72-c/5101989443_21c9990fd8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4974349671144285484</id><published>2011-08-24T07:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-24T07:40:58.169-07:00</updated><title type='text'>Repeticiones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-6TsBfi2KZzU/TlUNSvcYXjI/AAAAAAAAAfg/0dJpt3DlCCs/s1600/back%252Cdress%252Chorizon%252Cwater%252Calone%252Cgirl-f7237054f369aca58041b635c3bfa3d2_h.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-6TsBfi2KZzU/TlUNSvcYXjI/AAAAAAAAAfg/0dJpt3DlCCs/s320/back%252Cdress%252Chorizon%252Cwater%252Calone%252Cgirl-f7237054f369aca58041b635c3bfa3d2_h.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5644432323603095090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observaba hacia el hosco vacío que había dejado su ausencia en la poza donde estaba naciendo. Y donde nacería una y otra vez mientras conservase la condición que humano y hombre lo hacía. Eso era su maldición, su orgullosa maldición.&lt;br /&gt;Entonces comprendió que estaba haciendo el mismo paso tan repetida y cansinamente que no terminaría de desandarlo jamás, que lo desearía por siempre, y que estaría consumiéndose, vapor que regresa a la tetera, abdomen de abeja matándola matando, mientras se entendiese a sí mismo como lo que estaba hecho y derecho y que no podía ni podría negar, ni aceptar, por mucho que lo siguiese y siguiese haciendo por siempre jamás en tanto las cosas tuviesen ese olor a deseo y ese tacto a la calidez de la luz primera de su vida. El círculo nunca iba a terminar, y él seguiría queriendo, añorando, rogando, por el resto de sus días y noches. &lt;br /&gt;O al menos hasta que encontrase una forma, de que su corazón valga la pena para quien no está condenada a esa condición, porque se sabe completa, no repetida, no cansina, y viva de verdad y no como repetido reflejo. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4974349671144285484?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4974349671144285484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4974349671144285484&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4974349671144285484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4974349671144285484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/08/repeticiones.html' title='Repeticiones'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6TsBfi2KZzU/TlUNSvcYXjI/AAAAAAAAAfg/0dJpt3DlCCs/s72-c/back%252Cdress%252Chorizon%252Cwater%252Calone%252Cgirl-f7237054f369aca58041b635c3bfa3d2_h.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-9065460350432718885</id><published>2011-07-15T10:34:00.000-07:00</published><updated>2011-07-15T11:03:33.335-07:00</updated><title type='text'>Natalia</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-a4IM4YrG0s8/TiB9eUCSNoI/AAAAAAAAAew/4WSmuoIDEXs/s1600/fog25.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 248px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-a4IM4YrG0s8/TiB9eUCSNoI/AAAAAAAAAew/4WSmuoIDEXs/s320/fog25.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629637493940958850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo estas líneas ante un amanecer blanco, pálido, enfermo de su propia melancolía. Tan extenso es, y tan hondo ha calado en mi profundidad, en mi vida, que casi, casi he estado a punto de olvidar un poco el significado del porqué estás aquí, en el espacio profundo y destrozado de mis pensamientos, en la esquina última de mi mente.&lt;br /&gt;Oh, Natalia, oh, Natalia, si tan sólo vieses hasta dónde llega la nieve. Si entendieras como yo, lo cruel que es que un sueño se haya hecho real mientras no lo estabas soñando. Acá está por fin la soledad por la que siempre luchamos, el blanco páramo de inextinguible belleza, de sempiterna y pura inspiración. Y desde acá puedo escribirte, con pura, dolorosa y envenenada intención. Allá está el barco, perdido más allá de las montañas, del color de vómito de las calles, más allá de la gente que hablaba, habla o hablará de lo extraños que somos, o que soy, o que tú no eres porque al menos tú no existes del todo y el demente soy yo.  El viento canta un poco tu nombre, desde que te dejé partir, y me suena a mentira, al menos  hasta hoy, hoy que el océano que me lleva a donde reposas me trajo este vaivén de sal, de pútrida enseña de verdad disfrazada, y yo he creído.  Por suerte, al menos está nevando. Así puedo sentir algo al menos, de la falsedad que te fabricaba. El barco no está allá, después de todo, y tú no eres más un sueño, como lo eran estos copos que no cesan, y no cesan, y bailan, y danzan armándose de un coraje sobrehumano que destroza los frágiles y tan preciosos tesoros que son los hilos con los que está construida mi locura, mi obcecada enajenación. Con los que estás construida tú. Y he aquí que la danza, los susurros comienzan a cesar. Pronto comprenderé de nuevo tu realidad, así como en breve comenzaré a olvidar que la nieve, después de todo, es real, y no sólo el resultado final de la fábrica de mis memorias teñidas de falsedad que tanto te amarían y te aman, porque, ahora que termino estas líneas voy a esa nada, a ese barco, a ese más allá donde no hay más nieve y donde estás tú para consolarme por siempre el que esté incompleto y que no crea en mi propia existencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-9065460350432718885?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/9065460350432718885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=9065460350432718885&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/9065460350432718885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/9065460350432718885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/07/natalia.html' title='Natalia'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-a4IM4YrG0s8/TiB9eUCSNoI/AAAAAAAAAew/4WSmuoIDEXs/s72-c/fog25.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5990272327353790930</id><published>2011-06-24T10:50:00.000-07:00</published><updated>2011-06-24T10:58:16.577-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ue el'/><title type='text'>Otra vez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-eYXmQBTCWe8/TgTQGaNJsFI/AAAAAAAAAeo/PELoXcq3gnc/s1600/491cd2980d9f3%252CNo-face.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-eYXmQBTCWe8/TgTQGaNJsFI/AAAAAAAAAeo/PELoXcq3gnc/s320/491cd2980d9f3%252CNo-face.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5621847043397496914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella mira y mira de nuevo a la poza. Trata de entender un poco qué tormento ha sucedido para que esto no le produzca dolor. ¿Qué es el padecimiento de la felicidad, qué es entender que el no significado la ha hecho viva por fin? &lt;br /&gt;Pero mira de nuevo, y aún no hay un rostro allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5990272327353790930?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5990272327353790930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5990272327353790930&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5990272327353790930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5990272327353790930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/06/otra-vez.html' title='Otra vez'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-eYXmQBTCWe8/TgTQGaNJsFI/AAAAAAAAAeo/PELoXcq3gnc/s72-c/491cd2980d9f3%252CNo-face.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6508297306093345432</id><published>2011-05-19T08:00:00.000-07:00</published><updated>2011-05-19T08:09:39.187-07:00</updated><title type='text'>Maggot</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Gofh6cRvnFg/TdUx5nTu44I/AAAAAAAAAec/TLiBW3isr-k/s1600/begotten3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 158px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Gofh6cRvnFg/TdUx5nTu44I/AAAAAAAAAec/TLiBW3isr-k/s320/begotten3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5608443776833872770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observando hacia su rostro gris y demacrado, podía ver un trágico sentido de comedia. Después de todo, estaba contorsionándose a un ritmo más que sostenido. ¿Era posible ver o percibir eso en medio de la oscuridad? ¿Era lógico acaso? Tal vez fuera meramente el bullir de la sangre atravesando los vasos rotos y sonriendo al exterior invisible e inexistente de ese pequeño universo de madera a medio pudrir y algo de tierra apestosa. Dónde estaba él, era difícil precisarlo, aunque algo debía decirle eso de que podía ver el rostro del cadáver. Claro, en todos esos años de experiencia sabía que el cuerpo muerto se retuerce bajo el influjo de sus compañeros, y puede que sus proporciones varíen enormemente. No era imposible que la cabeza, sonriente en su ignorancia, llegase a comprimirse y aparecer junto a su vientre. Él podría estar entre los genitales, devorando el corroído orgullo de un humano silvestre que por fin era lo que debe ser. O un músculo cualquiera, magro y grisáceo. Hasta un hueso. Los hilillos de sangre lo estaban rodeando, medio coagulados, gelatinosos y no líquidos. &lt;br /&gt;Ahí él se topó con una zona más rígida, no tanto como un hueso. Sintió un débil palpitar luego de morder, y entonces extrajo su cabeza carente de ojos y faz, y observó en la oscuridad imposible de atravesar, un rostro que sonrió un poco. &lt;br /&gt;Y entonces se habría encogido de hombros, de tenerlos en su tubular anatomía, y siguió adelante. &lt;br /&gt;Algo de bueno tendría que tener comerse el corazón de un muerto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6508297306093345432?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6508297306093345432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6508297306093345432&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6508297306093345432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6508297306093345432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/05/maggot.html' title='Maggot'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Gofh6cRvnFg/TdUx5nTu44I/AAAAAAAAAec/TLiBW3isr-k/s72-c/begotten3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-35253894420675263</id><published>2011-04-21T15:58:00.000-07:00</published><updated>2011-04-21T16:01:35.474-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Arrastro un poco de mi voluntad todavía&lt;br /&gt;Detrás&lt;br /&gt;Tan lejana, que no parece coherente que&lt;br /&gt;ese hálito, desgraciado, lamentable&lt;br /&gt;tegna un sentido de ser&lt;br /&gt;mientras deshecho, comprendo &lt;br /&gt;que no es ella quien está muerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-35253894420675263?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/35253894420675263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=35253894420675263&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/35253894420675263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/35253894420675263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/04/arrastro-un-poco-de-mi-voluntad-todavia.html' title=''/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4750988631658107876</id><published>2011-02-26T09:53:00.000-08:00</published><updated>2011-02-26T10:10:10.084-08:00</updated><title type='text'>Mirando hacia la Negación</title><content type='html'>Miro hacia una de las ventanas de esta habitación, y respiro un poco del aire que entra desde allí, o desde el más allá cuya imagen remeda la luz que entra por ese sitio. &lt;br /&gt;Es esa luz la que me trae el recuerdo de una voz que alguna vez me dijo una palabra que significaba más que su peso y que simbolizaba algo que no podía reflejarse con la mera y pueril acción de vivir. Su toque me dice que esos recuerdos, los del cielo, los de la luna de esa tierra lejana, los de mi pequeño, no son una mentira hilvanada por mi mente para sobrevivir, aunque sea anegada por la profundidad de su locura. &lt;br /&gt;En esa ventana, o mejor, en la visión de esa ventana, de su absoluto verduzco y brillante, soy yo de nuevo, la diosa del mundo de luz volátil donde todas las palabras significan amor, donde un destello es vida misma y la miseria es sólo una expresión sin sentido. En ese más allá puedo entender, comprender, por fin, qué es o era lo que significaba para mí ser una princesa encerrada en el cariño de seres a los que nunca conocí porque no existían y yo lo sabía, pero qué me importaba. &lt;br /&gt;Allí, en ese exterior de disimulos puedo dejarme entender que esa ribera que no existía como tal, ni como playa, ni como remanso, ni como paz ficticia siquiera, descansa todavía el corazón oscuro pero repujado de aquel ser que vino de mí pero cuyo rostro no puedo recordar por más que lo intente, que llore o que muera por él. &lt;br /&gt;Ojalá significase algo, esta muerte lenta y lánguida, si me pudiese llevar hasta allí y la mentira de mi vida fuese una verdad, así, aunque me transmitiese tan sólo un pequeño destello de esos rostros, de esas veredas, de esos pasos que nunca di, de la música que si escuché nadie más lo hizo porque mi mente la fabricó para que mi soledad no fuera otra enfermedad más poblando mi mente ya nublada y que se despide del ocaso que entra a través de la ventana de esta habitación, que remeda la luz del más allá, hacia la que miro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4750988631658107876?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4750988631658107876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4750988631658107876&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4750988631658107876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4750988631658107876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2011/02/mirando-hacia-la-negacion.html' title='Mirando hacia la Negación'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4312986131581273960</id><published>2010-12-09T07:30:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T07:37:53.912-08:00</updated><title type='text'>La lluvia de diciembre</title><content type='html'>Un día vi un ángel caer, destellando&lt;br /&gt;desde un cielo infecto de estrellas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y su esencia se dispersó en el pavimento&lt;br /&gt;Esperando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis lágrimas no lo trajeron de vuelta&lt;br /&gt;Mi sangre tampoco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sólo el tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podrá decir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si será capaz de volver a caer...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4312986131581273960?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4312986131581273960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4312986131581273960&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4312986131581273960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4312986131581273960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/12/la-lluvia-de-diciembre.html' title='La lluvia de diciembre'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6090520932091894169</id><published>2010-10-05T08:50:00.000-07:00</published><updated>2010-10-05T08:54:49.831-07:00</updated><title type='text'>El final del Túnel</title><content type='html'>Ésta era una improvisación realizada en dos mañanas... (mañanas largas), no queda muy claro porque tiene un ligero toque personal, pero espero que sea mínimamente apreciado... cuando menos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Final del Túnel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TKtKCeZ4-uI/AAAAAAAAAd0/vzf01QhxWPQ/s1600/725972_dark_tunnel.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 225px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TKtKCeZ4-uI/AAAAAAAAAd0/vzf01QhxWPQ/s320/725972_dark_tunnel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5524590774281894626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un poco de luz todavía, emanando allí en la lejanía, más allá de las paredes de oscuridad. Yo lo sé, un poco de ella me ha tocado y me ha permitido seguir. &lt;br /&gt;El clamor de mil pesadillas sigue aullando, lamentándose en mi interior. Sé que esta prisión es infinita. Entiendo aquello tan bien como entiendo lo estúpido que fue observar a la profundidad del túnel, en primer lugar. Si tan sólo…&lt;br /&gt;No, no importa. Al fin y al cabo, es lo mismo. Una visión eterna, excretada por mi propio hedor, o un padecimiento, largo, pero iluminado, aunque sea un poco. Caminando, arrastrándome, hacia un sitio donde no sea posible la existencia sin la luz de ella. &lt;br /&gt;Donde mi alma deje el dolor de las cicatrices de mil vidas, y saboree por fin, un poco de esperanza, embriagarse, envenenarse incluso de la luz de esperanza y belleza que emana de esa efigie delicada y pálida que sigue guiándome a través de este túnel, donde está escrito mi nombre en mil maldiciones distintas. Y junto a ella, caería de rodillas, llorando tanta felicidad, sufriendo porque mi cuerpo impropio y pútrido no la merece, pero sufriendo por amor por fin. &lt;br /&gt;Pero… ¿estoy llorando ya? Es un poco de líquido, rezumando de mí, un poco, que no es sangre. &lt;br /&gt;Debe ser que comprendo un poco más su belleza. &lt;br /&gt;O tal vez que he vuelto a observar lo que compone mi cuerpo, y que he entendido.&lt;br /&gt;Lo lejos que estoy. &lt;br /&gt;Tal vez ya esté allí, cuando haya terminado de morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6090520932091894169?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6090520932091894169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6090520932091894169&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6090520932091894169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6090520932091894169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/10/el-final-del-tunel.html' title='El final del Túnel'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TKtKCeZ4-uI/AAAAAAAAAd0/vzf01QhxWPQ/s72-c/725972_dark_tunnel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2428518007187903455</id><published>2010-08-07T10:32:00.002-07:00</published><updated>2010-08-07T11:10:33.612-07:00</updated><title type='text'>Ala De Cuervo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TF2gmopd58I/AAAAAAAAAdk/YhKXqFjVRt4/s1600/Janthreya+scriptToUpload.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 246px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TF2gmopd58I/AAAAAAAAAdk/YhKXqFjVRt4/s320/Janthreya+scriptToUpload.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5502730905323431874" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Creo que me ha quedado muy largo, pero bueno, hacía tiempo que no publicaba algo por acá. En sí, no he dejado de escribir, empero, estos últimos meses ha sido una escritura más.. laboral... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que alguien llegue a leerlo. Agradezco algún comentario de antemano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ala de Cuervo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atshula era el nombre de aquella mujer que los pobladores de esa pradera veían siempre a lo lejos, observando el horizonte. El verde pastizal de Galvathor, siempre manchado por la sangre de sus enemigos, parecía danzar al compás de su blanquecino cabello.  &lt;br /&gt;Los ancianos decían, como el dogma y la traición siempre lo habían dictado, que fuera de la familia real no debía existir ningún Galvathor que poseyese el cabello de ese color. Ése era un signo de un destino funesto, y en su mayoría la gente se apartaba de ellos. Ése pequeño poblado tenía una pequeña dotación de Khâr siempre vigilando, pues aunque pequeño y de escasa población, no dejaba de estar en una ruta importante. Un poco al este nada más estaba el camino por el que cruzaban las caravanas hacia el palacio de Akhutar. Si los infieles Shyberthor quisieran una ruta segura para emboscar a los dignatarios de Palacio, cortar sus suministros o hasta sitiarlos, esas colinas eran la posición perfecta. Y cómo no, fueron objeto de arteros ataques, cientos de veces. Los prados verdes fueron manchados con repugnante sangre infiel. Los Shyberthor osaban adorar a ancestros cuya memoria estaba perdida, en lugar del cálido abrazo de la oscuridad del vacío. Akhutar era el dios supremo. Su voz daba vida, su voz brindaba descanso. &lt;br /&gt;Su voz también señalaba. &lt;br /&gt;Y allí, decían algunos ancianos en la aldea, mirando hacia la colina más alta, donde esa figura esquelética de cabellera blanca ondeando al viento y posición encorvada lanzaba un suspiro que todos podían escuchar, se envolvía en sus ropajes y se acurrucaba, presa del viento, presa de la noche.&lt;br /&gt;Cuando transcurría la décimo segunda noche del año, y se veía a Shyberthor como una gran esfera de colores indefinidos en el cielo eternamente oscuro, el pueblo fue sacudido por una oleada de grandes vientos. Las praderas gemían dolientes, llevándose sonidos y cantos hasta muy lejos. &lt;br /&gt;Y también se oían nuevos cantares. &lt;br /&gt;Como aquel melodioso, dulce y melancólico que se oyó durante la salida del sol rojo, cuando la noche alcanzaba su cenit. Los ancianos, instintivamente habían salido a la plaza del pueblo, y miraban hacia el sitio desde donde venía la voz. Nadie preguntó nada, pocos se inquietaron. La mayoría simplemente lo disfrutó. Alguna vez alguna cortesana del palacio había dedicado alguno de sus cantos al pueblo, en su incesante viaje hacia donde reposan los príncipes. &lt;br /&gt;Pero ningún canto era tan bello, tan distante o tan doloroso como éste. &lt;br /&gt;Fue cuando el sol rojo estuvo en lo más alto, cuando las fogatas se encienden, cuando hasta los niños prestaron atención. El canto se había hecho tan claro que ya podían distinguir sus palabras. &lt;br /&gt;Era un antiguo salmo de las memorias de los Superdotados. La Elegía de Veressen, la Primera.&lt;br /&gt;Era un canto de esperanza que recordaba a los de su raza su gran poder y su lazo estrecho con la oscuridad de las estrellas. Pero pocos siguieron pensando en el canto en sí. &lt;br /&gt;La figura era esbelta y caminaba cadenciosamente embozada en una capa larguísima de sucio color. Una bufanda también la protegía, negra y larga. &lt;br /&gt;Y había algo más, que flotaba, como llevado también por el viento. &lt;br /&gt;Cabello a cabello, violáceo y vaporoso, daba un aire de majestad a la sombría y hermosa figura. &lt;br /&gt;Ella llegó así, cantando todavía, con los ojos cerrados, sin siquiera mirar el sitio donde sus pasos se posaban, como si supiera a la perfección cómo era el sitio, como si nadie pudiese interrumpirla. Sólo cuando un coro de gente un tanto voluminoso se reunió en torno a ella, levantó ligeramente una mano, dejando ver un poco la sombría figura de debajo de la túnica, y pasando una mano sobre la cabellera que le cubría el  rostro, dirigió una sonrisa candorosa y abriendo las pesadas fosas de gruesas y profundas pestañas,  iluminó una mirada brillante, entre rojiza y violácea, como un coro majestuoso de su cabello, el cual, tan sólo de tan ligero, siguió ondeando  con el viento vigil y quieto.&lt;br /&gt;Ella señaló hacia el anciano Araik. Pidió por un cuarto en la posada del señor. Él estuvo a punto de decirle que estaba invitada, pero luego sintió el peso de la mirada de su esposa junto a él y decidió cobrar la estancia por adelantado como solía hacerlo con cualquier forastero que llegase desde las praderas del sur. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Khêrrswamen era en sí un continente de praderas inmensas, surcado sólo de cuando en cuando  por inextricables colinas, algunas de las cuales profundizaban entre sí creando las fosas de las ánimas, largas oquedades donde la luz moría al no poder penetrar su atmósfera enrarecida y que habitaban criaturas serpentiformes que eran nefastas a ojos de cualquiera excepto de algún ocasional hechicero. &lt;br /&gt;Más frecuentes eran las lagunas verdes. Remansos extraños de paz aparecidos como lunares sobre un rostro sano. Éstos, desde lo alto de una de las naves de los Arkhûm, se veían como círculos perfectos, verdes y brillantes, como ojos opalescentes perdidos en una oscuridad siniestra y enfermiza. &lt;br /&gt;Porque sí, esta zona enorme que distaba a poco de lindar con el enorme Palacio  de los Príncipes,  no era como las praderas del sur, de más allá del Gran Río. Allí la hierba es tierna y suave, llena de fragancia y de paz. Los Shyberthor rara vez posan sus ojos en esos lares. &lt;br /&gt;Por el contrario, Khêrrswamen es un larguísimo campo de hierba negruzca, cuyo sonido al viento es un lamento, cuyo olor trasciende con el aroma de muertos de hace siglos, de héroes que lloran no haber podido dirigir su espada una vez más. &lt;br /&gt;La recién llegada pensó en aquellos dejos de historia que se escondían tras las sombras de la noche. Se había asegurado de tener el cuarto más costoso, el más alto del pequeño edificio, cuyos ventanales miraban hacia el sur. Ella suspiró con un poco de nostalgia, y quiso seguir con su actuación. Ella parecía una simple peregrina que debía visitar palacio. Ver los rostros ungidos de los Seis Príncipes y pedir su bendición. Al menos eso había dicho ante la fogata del pueblo, mientras los demás tocaban su Shatak, el instrumentos de seis cuerdas tan común en esa parte de Galvathor, y los jóvenes bailaban y los viejos contaban historias. &lt;br /&gt;Fue Araik mismo quien celebró a la recién llegada. Quiso saber su nombre, pero para cuando se dirigió a ella preguntándoselo, sólo se topó con la túnica ondeando al viento y ella volviendo a su aposento.  &lt;br /&gt;-¿Ya te cansaste de esperar para hablarme? –dijo como para sí mientras miraba por su ocre ventana hacia el sur. &lt;br /&gt;-¿Hablarte? –Replicó una voz rasposa entre las sombras de su habitación- ¿Desde cuándo me tomas por alguien tan tranquila? … allí abajo esperaba para poder agarrarte a patadas, pero me dio lástima toda esa gentuza. &lt;br /&gt;-¿En serio?  Si te diera tanta lástima no habrías sido tú quien me llamara… &lt;br /&gt;-Epa, no te confundas. No quiero hacer escándalo antes de tiempo. Quiero prepararme para lo de mañana, no necesito un calentamiento ridículo como estar callando a estos pueblerinos. &lt;br /&gt;-Bueno, bueno. Eh,… sal de una vez, Atshula. Me harta eso de que te escondas en la oscuridad. &lt;br /&gt;Sonó un paso en la madera de suelo. Una figura ligeramente encorvada dirigió unos ojos de mirar apagado y moribundo hacia la recién llegada. &lt;br /&gt;Ella la había visto, desde la colina, el sitio donde estaba siempre, como gárgola a la espera de un alma escapando. &lt;br /&gt;La recordaba como siempre, taciturna, sombría, incluso enfadada, podría decirse. Atshula era despreciada, con frecuencia, entre los suyos, por su tendencia a mostrar su verdadera faz sólo después de la muerte de una decena de enemigos. Los Arkhûm no eran guerreros honorables o grandes héroes, pero al menos pretendían un tipo de estoicismo, algún aire de majestad que los hiciera ver superiores a aquellos que protegían. Tal juicio se iría por los suelos si más de los suyos comenzasen a actuar como ella, y parecieran psicópatas sin corazón ni raciocinio. &lt;br /&gt;Aunque, al menos de lo primero no cabía duda. &lt;br /&gt;Atshula removió un poco sus ropajes, y con fastidio sacó un pequeño bolsón. Depositándolo sobre la mesa de noche, sacó de él un pequeño objeto metálico cuyo resplandor iluminó la sala incluso hasta más allá de la oscuridad que seguía en ella. Tenía la forma de una pequeña placa, como las que se colocaban en las losas de los muertos. &lt;br /&gt;La otra mujer abrió mucho los ojos y un silencio casi de muerte pendió del sitio. &lt;br /&gt;Las manos de la recién llegada se levantaron con una lentitud pasmosa y tocaron el objeto con lentitud y con una terrible delicadeza. &lt;br /&gt;Era éste tipo de actitudes las que Atshula detestaba más, y por lo mismo fue que rezongó a un lado y volvió a esconder la placa.  &lt;br /&gt;-Uno de los bastardos estaba robando esto del cementerio. Apenas se lo quité de las manos. ¿Sabes algo de eso? &lt;br /&gt;-… No demasiado… o al menos que recuerde con claridad. El enemigo se fía mucho de la supuesta clarividencia de sus líderes. No me extrañaría que ni sepa de qué se trataba, pero… &lt;br /&gt;-Pero… &lt;br /&gt;-¿Cuál era el rango del tipo que robó esto? &lt;br /&gt;-Era uno de esos ladrones de capas rojas.&lt;br /&gt;-Mhh… Un incursor. Eso cambia las cosas. &lt;br /&gt;-¿Cambiarlas?&lt;br /&gt;-Mira, el oráculo de las sombras, allá en Palacio, nos previno de un ataque a esta zona. Un par de siluetas de las naves de los Vaid Shyberthor fueron vistas anoche, dirigiéndose un poco al sur de aquí. He traído conmigo un escáner de corto alcance pero no llega a distinguir nada. &lt;br /&gt;“Esto puede ser una de dos cosas. O el enemigo se ha alejado y espera a una señal, o ellos están agazapados sólo para proteger algo de importancia capital. Algo que debe estar en este poblado… &lt;br /&gt;-¿Y porqué no volarlo en mil pedazos y punto? No entiendo a estos imbéciles… si quieren algo de acá, que lo destruyan y luego buscan en los restos… &lt;br /&gt;-No seas idiota. Si hicieran eso podrían destruir lo que buscan… o sea, esa cosa. No espero que lo pienses mucho, pero entenderás que la menor detonación la podría destruir... ¿Me la muestras de nuevo…? &lt;br /&gt;-Ja, ahora es mía, muchacha… si la quieres tendrás que quitármela de algún modo. &lt;br /&gt;-Bueno… Atshula… dime una cosa. &lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Sabes que si llevas esa cosa directamente a Palacio muy probablemente te ganarás el aprecio de los altos señores, ¿no?&lt;br /&gt;-Ajá…&lt;br /&gt;-Sabes que si haces eso tal vez no haya necesidad de una batalla en este poblado…&lt;br /&gt;-Sip…&lt;br /&gt;-Y por último, entiendes que si la tienes contigo el enemigo caerá sobre ti más que sobre nadie…&lt;br /&gt;-¡Pero claro!&lt;br /&gt;-Y creo que está por demás decir, que te quedarás aquí y esperarás a provocar al enemigo tanto que caiga una lluvia de enemigos sobre ti, y si luego eres reprendida y degradada, te valdrá un comino, así que… creo que tengo que actuar sobre esa base. &lt;br /&gt;-Bueno, me entiendes, chica. ¿Qué vas a hacer? ¿Ir a llorar por ayuda, o delatarme?&lt;br /&gt;-Claro que no. Yo también quiero ver qué tanto pueden hacer esos infelices. Tan sólo una cosa…&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Si por esta decisión muere la gente de acá, me deberás más que una simple muerte. &lt;br /&gt;-…Jejeje, eres la misma de siempre, Janthreya. Es un gusto haberte encontrado, perra.&lt;br /&gt;-¡Shh! No menciones mi nombre aquí… tal vez alguien…&lt;br /&gt;-¿Ah?&lt;br /&gt;-No, nada, olvídalo… quédate aquí… voy a ver algo. Tal vez esa batalla que deseas se inicie antes de lo que crees. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Es de noche y una sombra más oscura que la noche misma atraviesa un campo desolado que tiene como única frontera una colina desgastada donde enraízan y se disgregan árboles extraños que parecen contemplar las losas que cubren este campo. &lt;br /&gt;Los Galvathor sienten un gran respeto por los muertos. El alma de alguien que ha fallecido está más cerca que la de ningún vivo de la compañía de Akhutar y su voz es una más con aquella que resuenan en el cielo. Las placas que se muestran en el centro de las pequeñas losas muestran un pequeño emblema. Ésta es una particularidad de la gente del norte. En el sur no existe el rígido sistema de clanes familiares, y ellos desconocen la devoción con la que sus hermanos forjan los símbolos de sus familias, símbolos que pueden ir desde unas estrellas dispersas al gran cuervo, o incluso a la estrella enferma, el emblema de la guerra. &lt;br /&gt;Una losa sin placa es una tumba sin honor.  Se dice que aquellos que son familiares de aquel que carezca de su propia placa estarán malditos, pues el espíritu de su ancestro, o su familiar no alcanza la paz junto a las estrellas, y éstas buscan justicia en los vivos. &lt;br /&gt;Sin embargo, esto asuntos no son del interés del enemigo. Ellos llegaron con una misión. Tan sólo eso. Si buscan la condenación de la familia de esa mujer, eso no importa. Sólo necesitan esa placa para entregarla con el señor KhullKar, el jefe de los profetas del emperador. &lt;br /&gt;Y por eso está, extrañado, alerta y casi invisible, el oficial Kharnael, el Tigre de las Cavernas. &lt;br /&gt;Éste hombre, versado en los estudios del Khârrem Nalha, el arte marcial de los Shyberthor, envió la noche anterior a uno de sus mejores subordinados en pos de su objetivo. Él lo deseaba así, hallarlo, tenerlo y punto. Regresar a casa sin muertos. Una victoria limpia. &lt;br /&gt;Pero el chico no volvió. Otros intentaron seguir sus pasos para ganarse el favor de su señor, pero él no deseaba más que efectividad, y por eso sus órdenes han sido directas. Si él falla, no habrá modo de dar un paso atrás. &lt;br /&gt;¿Sin embargo, cómo podría fallar? &lt;br /&gt;Un guerrero entrenado para sentir el fluir de  las Voces en su cuerpo, una máquina de guerra con una pizca de alma, la suficiente para sentir lealtad a los suyos. Un guerrero perfecto, enclavado en sus habilidades. ¿Quién podría enfrentarlo? ¿Quién sería capaz? &lt;br /&gt;-¿Extraño, deseas ver a alguien que dejaste en paz?&lt;br /&gt;Kharnael se sorprende. No es normal que alguien pueda acercarse tanto como para dirigirle la palabra sin que él lo sienta mucho antes. Voltea la mirada hacia la colina y allí, recortada contra la oscuridad, observa una aparición que arranca una exclamación de sus labios. &lt;br /&gt;La mujer es hermosa, sencillamente. Incluso un curtido guerrero como él puede ver ello. &lt;br /&gt;Ella sentada en una de las rocas que señalan la entrada al lugar, le sonríe quedamente. Una gran cabellera violeta pende de su cabeza, ondeando como el viento mismo, rodeándola y haciendo que ella misma parezca una figura danzante. &lt;br /&gt;-No precisamente… he venido a… &lt;br /&gt;-Espera. Por un momento creí que debería ser más sutil, pero… ahora que lo pienso bien, no pareces una gran amenaza. &lt;br /&gt;-¿Qué dice?&lt;br /&gt;-Quería que tuvieras confianza en mí, Shyberthor, primero eso, y que luego pudiese arrancarte información, y recién matarte, pero… tú eres uno de esos guerreros. &lt;br /&gt;-…&lt;br /&gt;-Veo que entiendes. Bueno, en vista de que no hace falta fingir, heme aquí. Soy una Iniciada del Templo de Akhutar. Una guerrera que ha hecho el ritual del Ala de Cuervo. Puedo percibir tu olor, tu miedo, tu ansia de guerra. &lt;br /&gt;-Je… jejeje… &lt;br /&gt;-Sí, eso es…&lt;br /&gt;-Sí, tienes razón. Yo soy Kharnael de Khairûn, guerrero de Shyberthor. &lt;br /&gt;-Espera… ¿creíste que te daría mi nombre? &lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;Las sombras se vuelven confusas. Kharnael sólo observa un instante detenido, cuando el manto oscuro de ella parece estallar y hallarse vacío.  Sólo entonces sobreviene el dolor, la pesadilla. &lt;br /&gt;La hoja atraviesa limpiamente su cráneo, brotando un poco por su mentón. Tiene la desgracia de comprender lo que ha sucedido. La pesadilla lo perseguirá por siempre. &lt;br /&gt;Pero la señal ha sido enviada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, mientras Janthreya limpia la hoja de su arma, y vuelve a envainarla en su pantorrilla, un eco se oye en las pantallas del crucero de asalto de las fuerzas Vaid Shyberthor, allá en el sur, tan cerca que ni siquiera Janthreya había imaginado su posición.&lt;br /&gt;Allí en la lejanía, un chillido agudo resonó como si las colinas hubiesen lanzados sus sierpes y las grandes Serpientes bufaran a los vivos. Una luz tenebrosa y metódica ascendió en línea recta, y luego, trazando una curva delicada, se enfiló hacia el pueblo, detrás de la colina que escondía el cementerio. Janthreya lanzó una exclamación al reconocer de qué se trataba. &lt;br /&gt;Los misiles incendiarios eran inmisericordes y se dirigían a una velocidad pasmosa. &lt;br /&gt;¿Eso iba a ser suficiente? &lt;br /&gt;La gente del lugar iba a morir, lenta y dolorosamente. O al menos, eso sería, si ella no fuese una Iniciada, y si ella no conservase aún el vago recuerdo de ese sitio. &lt;br /&gt;En una ocasión común y corriente, Janthreya  habría dirigido su ataque en contra de la fuente de los proyectiles, mucho más deseosa de matar a los enemigos que salvar a los suyos. &lt;br /&gt;Fue la presencia de Atshula en el lugar, su salvajismo que la conturbaba  y el recuerdo, los que hicieron que sus piernas se lanzaran a una carrera demente en ascenso por la colina, superara el más alto de los árboles con un solo salto, y uno más, la elevara incluso mucho más. &lt;br /&gt;Un giro raudo y violento, pero elegante en su letalidad. Su lanza, seccionada, adquirió una fuerza sobrecogedora. Las dos afiladas piezas aullaron también contra el cielo nocturno. Una se clavó íntegramente, mientras que la otra atravesó una parte del otro proyectil. &lt;br /&gt;El resultado, sin embargo, fue el mismo. &lt;br /&gt;“-Misiles incendiarios, qué fastuoso, infelices…” pensó Janthreya, mientras giraba su cuerpo en caída, evitando la excesiva luz que convirtió la noche en día y dejó una enorme llamarada como una mancha naranja en el cielo nocturno del pueblo. Algunas motas pequeñas de fuego cayeron a su alrededor, pero sólo una, mucho más grande que el resto, llegó hasta allí, donde las tumbas reposaban. La naturaleza de estas armas era bastante reconocida, en particular por su ferocidad. Ése era sólo un fragmento de su poder, pero de igual manera el cementerio, en un par de segundos, se convirtió en un mar de llamas.  &lt;br /&gt;Janthreya aterrizó en la copa del árbol. Entrecerró los ojos, enfocando con mayor claridad lo que estaba lejos, en la planicie. Allí estaba. &lt;br /&gt;Ella no pudo más que sorprenderse y admirar, a fin de cuentas, la astucia del enemigo. Una de las Lagunas Verdes tembló de una forma masiva, y luego su pesado líquido fue desplazándose con lentitud. Una silueta enorme y agresiva brotó de las aguas. Un par de cañones, cual almenaras, apuntaron sin ceremonia hacia la misma posición que los misiles y comenzaron una salva brutal. &lt;br /&gt;Los proyectiles de gran calibre primero impactaron contra los primeros resquicios de la colina, arrancando roca y árboles por igual. Janthreya dio un brinco ágil y girando sobre sí misma, descendió por el lado contrario de la colina. Escuchó alguno de los gritos de horror de los habitantes, mientras los primeros impactos destrozaban algunos hogares. &lt;br /&gt;“-Entonces ésta era la tercera posibilidad… si no pudiesen encontrar el objeto, reducir todo a cenizas… ¿es eso o hay alguien ahí tan inestable como Atshula…?” &lt;br /&gt;Mientras meditaba en la situación, soltó la segunda capa que tenía consigo, y reveló su apariencia real. Algunas placas de armadura rojiza se dejaron ver, cubriendo sus hombros, sus brazos y sus piernas. Aspiró un poco, y sostuvo un dije que pendía de su pecho. Miró hacia el poblado donde algunas personas corrían despavoridas por las calles. &lt;br /&gt;Ella detestaba esos momentos. Su búsqueda de gloria debía ser precisa, ágil y quirúrgica, no un escenario de muerte una y otra vez. Eso había que dejarlo a la idiota de su compañera. Atshula se veía a si misma perfecta utilizando artillería o atravesando filas de enemigos a cuchillo y garra. &lt;br /&gt;Y como para corroborar aquellos pensamientos, un poco del pastizal se agitó e instantes después saltó hecho pedazos junto con la tierra donde descansaba. Janthreya miró hacia la dirección del impacto, y pese a todo, sonrió. &lt;br /&gt;Atshula replicó con una sonrisa similar. Soltó un juramento y corrió hacia el otro lado. &lt;br /&gt;Janthreya la siguió a paso ligero. Así vio a su compañera atravesar el campo de fuego cual si no sintiese dolor. Lanzó un par de mandobles con sus manos, apartando sendos corredores de llamaradas con cada gesto, hasta que llegó a una posición privilegiada, casi en el centro de todo. &lt;br /&gt;¿Hacía cuánto estaba Atshula en ese pueblo?&lt;br /&gt;Ella llegó hasta el punto donde una tumba languidecía bajo las llamas. Apartó el fuego, y entonces, clavó sus garras tan profundo como pudo en la tierra, y con un grito feroz, arrancó la misma estructura de la tumba de la tierra que la rodeaba.  &lt;br /&gt;Pero eso, al menos, no era una de las típicas tumbas verticales en las que el cuerpo del fallecido reposa erguido, según las creencias Galvathor. &lt;br /&gt;Un pequeño estuche, y otro mucho más grande. &lt;br /&gt;Janthreya escuchó la risa siniestra de su amiga, y entonces ella también se acercó. &lt;br /&gt;Alcanzó a ver el lanzamisiles mientras Atshula lo cargaba riendo todavía. Lo sostuvo en su hombro derecho, y apuntando sin demasiado cuidado, lanzó un proyectil hacia la nave que recién comenzaba a tomar altura. &lt;br /&gt;La explosión fue terriblemente ruidosa, tanto que acalló por completo los gritos de los pobladores. La estructura de la nave Vaid cimbreó en el aire, y luego, como desmigajándose, perdió su altura. El impacto fue igual de violento. Una tempestad de sonido, entre metal entrechocado y pequeñas explosiones, que sincronizó con la última risilla de Atshula, con su capa ondeando al viento y su raído ropaje luciendo sus armas favoritas, un par de enormes cuchillas grises, melladas y casi sin filo, que ella usaba más como un arma contundente, pues, como siempre, iba a disfrutar rompiendo los huesos de sus víctimas, no sesgando sus vidas con precisión. &lt;br /&gt;Janthreya sintió el olor de la muerte rondando el aire, incluso por sobre el aroma de la ceniza, y muy a su pesar, lo sintió embriagador.  Después de todo, lo suyo era la ambición de un sitio incluso por encima del mismo Emperador, no una eternidad de combates sangrientos sin sentido. &lt;br /&gt;Porque eso, no tenía sentido. &lt;br /&gt;Atshula corrió hacia el primer frente, donde fue recibida por igual con una dotación de proyectiles explosivos de los Vaid. Un par lograron golpearla. Uno restalló y quebró la placa abdominal de su armadura. El otro atravesó su raída capa arrancando una mitad de ella. &lt;br /&gt;Luego los guerreros tuvieron que hacer uso de sus espadas y lanzas. O al menos eso creyeron. Janthreya se acercó con un trote ligero, y con un gran salto, superó la altura del cadáver de la nave, cortando a su vez, el torso de un francotirador que acababa de brotar de los escombros humeantes. Desde esa posición privilegiada pudo observar, como si de un juego de marionetas se tratase, a Atshula, que giraba y giraba en torno a los desconcertados guerreros. Ciertamente Janthreya apreció el valor de los hombres aquellos, que trataban vanamente de defenderse, mientras la psicótica guerrera tomaba a uno del cuello y con una risa estentórea lo levantaba por los aires y atravesaba su armadura con sus garras, para luego desparramar sus intestinos por todo el sitio. Otro, mientras tanto, lanzó un mandoble hacia ella, la que dejó que la primera parte de la espada se clavara en su hombro, sólo para arrebatársela y luego golpear ella con una de sus cuchillas, no una ni dos, sino muchas veces, hasta reducir su cráneo a una masa informe que salpicaba sangre. &lt;br /&gt;Ése era el poder de un Iniciado. Era mucha la fuerza que venía tras vender el alma. &lt;br /&gt;Janthreya sopesó esa verdad, rozó su frente, en el punto donde el Sacerdote había introducido el Ala de Cuervo. Pensó en ello, y en el crimen que hubo de cometer para acceder a esa posición. &lt;br /&gt;Para Atshula siempre había sido una burla más, el dolor de aquel instante de pesadilla. Para Janthreya era un momento de odio, como una imagen sangrienta congelada en el tiempo. &lt;br /&gt;Atshula rebanó el rostro del último enemigo, pero no dejó que cayera al suelo. Sostuvo su cuerpo exánime y siguió golpeándolo hasta quebrar la caja torácica del infortunado. Sólo entonces permitió que el cuerpo maltrecho se desplomase libre. &lt;br /&gt;Y siguió riendo, con una carcajada pérfida. La luna se levantó y Shyberthor pudo verse en el cielo. &lt;br /&gt;Y entonces, un manojo de dolor atravesó toda su espalda. Un chorro enorme de sangre salpicó varios metros en el aire. &lt;br /&gt;-Ya basta. –dijo Janthreya, sosteniendo su cuchillo en alto. Lo bajó lentamente, preparada para cortar la garganta de su compañera si ésta trataba de defenderse. &lt;br /&gt;Pero, pese a todo, la patada que Atshula dirigió fue tan rápida que Janthreya tan sólo acertó a dirigir un pequeño corte en el tobillo. Eso habría detenido a cualquiera, pero a ella no. &lt;br /&gt;Janthreya se tambaleó, pero no cayó. Sabía qué iba a pasar. Atshula era tan predecible como un mastín de las praderas del sur. &lt;br /&gt;Y así, la noche transcurrió con lentitud, con la luna avanzando hasta convertirse en el sol enfermo. Y el cielo grisáceo de la mañana apareció sin más ceremonia, mientras Atshula lanzaba imprecaciones y vociferaba al aire, intentando dirigir un golpe a su rival, quien simplemente danzaba en su sitio, esquivando todo, como si quisiera burlarse de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llegó el primer rayo de sol. Y con él, Janthreya sintió que ya era suficiente. Dio un salto pequeño hacia atrás, y aprovechando una abertura en la defensa de Atshula, dirigió una patada con todas sus fuerzas hacia su garganta.&lt;br /&gt;Un rugido acallado brotó de la guerrera abatida, mientras sostenía su cuello casi quebrado y caía al suelo. Janthreya se acercó, y sin más ceremonia, arrebató del cinturón de su ocasional enemiga la placa que la noche anterior habían visto. &lt;br /&gt;Allí quedó Atshula, mascullando con la boca ensangrentada. Janthreya no dio ninguna explicación. Tan sólo se alejó, con su siempre elegante y cadencioso paso. &lt;br /&gt;Atravesó el campo de cenizas que un día había sido el cementerio de los pobladores del lugar. El viento sopló, a su llegada, llevándose lo más ligero de la ceniza. &lt;br /&gt;Cuando hubo pasado, entremezclado con el rumor de las motas negruzcas en el aire, unido al gemir del viento, un coro de voces murmurando se oyó ante ella. &lt;br /&gt;El anciano Araik fue el primero en verla llegar hacia una de las tumbas, sostener con delicadeza la placa y volver a colocarla en su sitio. &lt;br /&gt;-¿Han muerto todos? –preguntó el viejo,  sosteniendo sólo él una mirada firme ante la guerrera que los había salvado. &lt;br /&gt;-Todos. Dejen la nave allí, que enviaré un contingente a vigilarla. &lt;br /&gt;La gente se retiró con una reverencia temerosa. Janthreya, con los ojos entrecerrados, siguió su trayecto, hasta cuando estuvo casi al pie de la colina. Sólo entonces se detuvo, y sin mirar atrás, preguntó.&lt;br /&gt;-¿Éste pueblo es Âkhra Khaein?&lt;br /&gt;Un murmullo acallado se hizo patente. Un niño que estaba junto a ella asintió. &lt;br /&gt;Janthreya suspiró, con los ojos cerrados, sintiendo el peso del crimen. El peso de su poder, de su destino. Su decisión, hacía años, fue irrevocable. En ése momento, nada había cambiado. &lt;br /&gt;Tan sólo… &lt;br /&gt;-Anciano Araik… &lt;br /&gt;-Sí, señorita… dígame… &lt;br /&gt;-Hágame un favor, y llévele unas flores a la tumba de una mujer llamada Kuranes. Dígale que su hija la extraña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los pobladores de  Âkhra Khaein tan sólo escucharon, después, el rumor delicado y frágil de su canto, hermoso como el día gris que comenzaba. &lt;br /&gt;Por siempre recordarían a la guerrera de cabello violeta y su enorme tristeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2428518007187903455?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2428518007187903455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2428518007187903455&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2428518007187903455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2428518007187903455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/08/ala-de-cuervo.html' title='Ala De Cuervo'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TF2gmopd58I/AAAAAAAAAdk/YhKXqFjVRt4/s72-c/Janthreya+scriptToUpload.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-126933319353627927</id><published>2010-06-08T10:00:00.000-07:00</published><updated>2010-06-08T10:35:58.857-07:00</updated><title type='text'>Amanecer, ceniza y sangre</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TA5--nPT8fI/AAAAAAAAAdc/HH4Y_olNXLM/s1600/ruins.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 180px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TA5--nPT8fI/AAAAAAAAAdc/HH4Y_olNXLM/s320/ruins.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480457410706665970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He esperado por casi cinco días a que termine la lluvia de ceniza. Cinco días de hambre. Cinco días de impaciencia. Fue una definitiva suerte para mi cordura que haya encontrado este edificio derruido. Desde acá puedo ver a los engendros, cómo pasean por el mar de ceniza blanquecina, como un sueño macabro. Los veo, dubitar, gruñir un poco y luego por fin ceder al sueño en el páramo blanco en que se ha convertido todo. &lt;br /&gt;Pero eso forma parte de un sueño, para mí también, como aquel del que desperté hace un tiempo, cuando por fin decidí abandonar mi santuario. &lt;br /&gt;Estoy buscando algo, no recuerdo qué, pero no puedo dejar de buscarlo. &lt;br /&gt;Hará un par de días, cuando estaba acá, que escuché un rugido, uno característico, elevándose por sobre la melopea enfermiza de los despojos que mueren balbuceando allá abajo. Alguna vez escuché un eco de ello, en mi vida pasada. Más aún, cuando mi familia aún estaba en el mundo de los vivos, escuchamos un rumor sobre esto, sobre ésta cosa. &lt;br /&gt;Pero incluso ahora, como entonces, parecía la fábula de un loco, incluso en un mundo que había perdido todo sentido hacía mucho. &lt;br /&gt;Era casi imposible imaginar que aquella criatura hubiese sido un humano en algún momento. &lt;br /&gt;Recuerdo que yo estaba en algo así como un cuarto piso y su espalda encorvada se acercaba arrimándose a la ventana desde donde temerosamente lo contemplaba.&lt;br /&gt;Luego vino el sonido. La quebrazón de los huesos de los engendros es algo que generalmente festejaría, pero eso si viene antecedido de un tiro de mi fusil o un corte de mi bayoneta, pero esto era diferente.&lt;br /&gt;Creo que por un momento sentí algo de lástima por los cuerpos muertos que el gigante comenzó a devorar. Eso iba más allá de la profanación que habían sufrido antes de transformarse. Y para peor la bestia, cebada ya, excavaba entre la ceniza buscando más y más. &lt;br /&gt;El anochecer llegó con  ese sonido perenne, repetitivo. Un deglutir salvaje y brutal, un hueso quebrado, algo de tejido corroído. Alguno llegó a quejarse todavía un poco. Alguno estaba vivo aún.&lt;br /&gt;Pero… ¿acaso la ceniza no tenía efecto en este monstruo? No eran sólo los engendros quienes sucumbían, por lo general. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso había comenzado mucho antes, durante los años de la guerra. Antes de las epidemias, algunas nubes de un color oscuro, sucias y mórbidamente tenebrosas, inundaban el cielo, como una amenaza de un castigo venido de lo lejano.&lt;br /&gt;Y luego llegó la ceniza, la lluvia blanca, la portadora de peste. &lt;br /&gt;La gente enloqueció durante un tiempo,  especialmente los creyentes religiosos. Era casi una competencia para ver quién sacaba más conclusiones apocalípticas de aquello. &lt;br /&gt;Lo malo fue que ninguna se aproximase a lo que iba a ser el verdadero horror. &lt;br /&gt;Los corpúsculos iban cayendo lenta, cadenciosamente por entonces. Nada del otro mundo, nada que conllevase algún peligro en especial. A menos que uno se quedase contemplándolos. Gente normal que nunca había tenido que temerle a nada en sus vidas quedaba embelesada sintiendo cómo el influjo de ceniza caía a su alrededor, hasta que caía exánime y su cerebro sencillamente dejaba de operar.&lt;br /&gt;Cuando la gente sucumbió al escándalo, las primeras nubes ya iban retrocediendo. A dónde fueron, nadie podría decirlo. Simplemente dejaron esa blanca cortina sobre las ciudades, y como toda decoración, mares de cuerpos sin vida, encerrados en un momento de fantasía del cual no volverían jamás. &lt;br /&gt;El terror siguió durante un tiempo. Cada nube que aparecía era motivo para que la gente escapase. Y era momento de risas llenas de paroxismo cuando lo que caía del cielo era tan sólo agua. &lt;br /&gt;Pero, el cielo siempre siguió teniendo ese toque, esa apariencia de verdugo callado e infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego vinieron las epidemias. La gente nadó en mares de sangre y casi todo murió, o sucumbió. El mismo mundo quedó hecho un despojo lamentable. Y el dulce réquiem de la humanidad fue cantado por la misma ceniza. Tal vez haya sido ésa la única razón por la que algunos pudimos sobrevivir. &lt;br /&gt;Y es que los engendros no eran inmunes al efecto de la lluvia blanca. Es más, ellos no entendían el peligro que había tras ella. Vagaban y vagaban sin sentido, todavía buscando alguna víctima, mientras sus cerebros, o lo que quedase de ello era carcomido con lentitud. Y así quedaban, nuevos campos llenos de cadáveres. Nuevos campos de muerte, donde se alimentarían los demás engendros, aquellos que no vieron el blanco velo del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero entonces, ¿Qué era el asunto de esta bestia? La ceniza simplemente caía sobre él, llenándolo un poco, cubriéndolo como una capa suave y certera, y él sin reaccionar, sencillamente continuaba su labor. Creo que lo anómalo de la situación hacía más por crisparme los nervios que todo lo demás. Después de que la noche hubo caído, incluso después que la ceniza terminó de caer, seguía él ahí. Ya no había mucha más comida y él se esforzaba en desmigajar lo que quedaría de los últimos. Entonces fue que aproveché el débil fulgor de la luna. Después de todo, seguía siendo un humano, ¿no es así?&lt;br /&gt;No iba a contener mi curiosidad.&lt;br /&gt;Para empezar, algo de su constitución sí delataba que un día había sido un humano. Sí, y eso era lo más morboso. Podía verse aún la forma de sus vértebras, aunque habían adquirido un tamaño espantoso. La piel, magullada, tenía una apariencia quebradiza, no como si fuese coriácea, sino más bien cual si hubiese sufrido roturas en parte importantes. Pensé por un momento que eso sería lo más natural en una criatura tan antinatural. Sin embargo, ahí terminaba lo que de reminiscencias humanas tuviera. Las partes socavadas de la piel mostraban una profundidad espantosa, en unos surcos de un tinte estremecedor. Se los veía purulentos y pútridos, pero firmes pese a todo. Y de ellos, horriblemente, brotaba algo, rígido, opaco, pero indudablemente resistente. &lt;br /&gt;La cornamenta, a su vez, era sucedida por capas de extraño carácter, que parecía quitinoso, y siendo más aberrante aún,  entre ellas se veían unas perforaciones extrañas, perfectamente circulares y de una profundidad que con sólo observarlas se encogían los nervios. &lt;br /&gt;Todo esto, su deformidad y su tamaño, y además, el hecho de que era inmune a lo que ya para mí era una ley natural, hacían que lo viese con ojos distintos. Maldito monstruo. No pude  ni dormir del terror ni tampoco osar moverme un paso, con la fascinación de su visión y su respirar pesado,  durante el tiempo que esa criatura estaba inconsciente, durmiendo sobre los cadáveres semi devorados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la ceniza siguió cayendo. Fue también por eso que no cedí al sueño. &lt;br /&gt;Ya cabeceaba un poco, cuando las últimas hebras de la sustancia blanquecina caían corcoveantes y parsimoniosas, como deseando hacer un escenario onírico. Podían verse a través de un fulgor lejano, casi inmaterial que atravesaba la ventana desde donde miraba y se deslizaba hasta hacerse ver, con si con timidez llegase, éste amanecer irreal en un mundo destruido. &lt;br /&gt;Irreal, irreal e ilógico. Extraño e imposible también, quizá…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso último no fue parte del fulgor del amanecer. &lt;br /&gt;¿Acaso entré en un estado de sopor sin darme cuenta? &lt;br /&gt;Un resplandor rosado, casi purpúreo apareció en la nada blanca, impulsado en su brillantez por la primera luz del día. Era algo físico, yo lo sé. Era algo vivo, allá a lo lejos.&lt;br /&gt;Y desapareció casi al instante, bordeando una esquina de las ruinas. No pude contemplarlo siquiera por un segundo más. &lt;br /&gt;Y me levanté con violencia, casi lanzando un grito. &lt;br /&gt;Es increíble el punto al que llega la mente cuando el paroxismo la empuja a hacer cosas irrealizables. Impensables además, como el dar un paso al frente, luego otro más, y luego sencillamente saltar, sin una esperanza de llegar a nada, sin una esperanza de saber qué encontraría. &lt;br /&gt;El golpe fue sordo, lento y totalmente mudo, con el espesor de la capa de ceniza, la que amortiguó todo efecto de mi salto. Mi respirar sí era pesado, pero mi corazón, disparado a más no poder, era lo que más me preocupaba. Sí, miré hacia un lado y allí estaba: una montaña de carne deforme, rígida y convulsa en un sueño que sólo las mentes más perversas podrían imaginar. Debajo manchas gigantescas de sangre destruían la inmaculada escena manchándola de obscenidad. &lt;br /&gt;Caía todavía un poco de esos corpúsculos,  alrededor. Yo no tenía miedo. &lt;br /&gt;Y esa criatura podría estar sólo durmiendo. No el sueño de la ceniza, sino un sueño que terminaría. En cualquier momento.&lt;br /&gt;Yo no tenía miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la ceniza pareció tan sólo nieve, en los primeros momentos, cuando mis pasos la zarandeaban un poco por acá y allá, sacudiéndola, dotándola de la vida que yo también sentía correr por mis venas, como un recuerdo que a sabiendas es una mentira. &lt;br /&gt;Por ello no escuché su respirar cuando todo aún no comenzaba. &lt;br /&gt;Y esa calle se convirtió en un paisaje hecho de magia. Ya no había más muerte, no más perversión, ni despojo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces fue que estalló. No era sólo un simple ventanal, sino era más como el reflejo de la realidad, que al quebrarse me golpeaba de nuevo con su enferma y cruel certeza.&lt;br /&gt;Sólo luego de recuperarme del barrido que había tenido que realizar pude mirar a la criatura. Su brazo alargado, bestial, deforme, gorgoteando una sustancia rojiza, ese miembro infecto, había errado. &lt;br /&gt;Pero no iba a repetirse. Esa criatura quería mi carne trémula y mi sangre fresca. Supongo que yo tendría un gusto diferente al no ser un engendro más. El segundo golpe fue mucho más certero y esta vez sí logró hacer un impacto. Fue la milagrosa presencia de la ceniza en ese páramo lo que amortiguó al menos un poco el golpe. &lt;br /&gt;Así, el dolor que sentí tan sólo fue infernal, corrosivo, pero no mortal. Lo suficiente como para darme cuenta de que mis piernas no estaban rotas y que podía caer con ellas. &lt;br /&gt;Y más aún, preparar, amartillar, apuntar… &lt;br /&gt;Un tiro certero, justo en el centro de esa afiebrada y repulsiva cabeza. Los ojos desprovistos de todo rastro de una pupila se contorsionaron de dolor y un manantial sangriento brotó de su nexo. &lt;br /&gt;Un retortijón de la bestia me produjo escalofríos. Su agitación casi me enloqueció de asco. &lt;br /&gt;Pero no iba a ser suficiente como para menoscabar mi sentido de justicia. Nada de humanidad quedaba en esa mirada vacía y hambrienta y en ese cráneo febrilmente deforme. Sus mandíbulas batientes, las cuatro actuales, me negaban toda posibilidad de compasión. &lt;br /&gt;Y fue allí que apunté la segunda vez. &lt;br /&gt;Y el tiro sí impactó. La herida, agrandada, se convirtió en un manantial, que en el segundo siguiente también me cubrió por completo. Mi fusil era un arma certera, un arma contundente y devastadora. ¿Por qué no iba a ser también extremadamente dolorosa cuando no fuese mortal? &lt;br /&gt;La agonía de la bestia se había convertido en ira. La ira en paroxismo. Y todo, todo estaba destinado a destruirme. &lt;br /&gt;Un salto hacia delante, puro instinto, logró salvar mi vida, aunque exponiéndola incluso más.&lt;br /&gt;Claro, la contextura encorvada del monstruo permitía perfectamente que alguien que aún era humano se cobijara en sus infectas entrañas. &lt;br /&gt;Pero desde esa posición estaba a merced de sus garras, de sus colmillos y cualesquiera horrores que pudiera prepararme. En los segundos que siguieron agradecí al dios ciego quela gente adoraba hace tanto. Sí, agradecía la oscuridad de esa estructura, ya que me protegía de la visión de la perversión en que se habrían convertido las entrañas de la criatura. &lt;br /&gt;Agradecí también su limitado intelecto, que la redujo a husmear el rededor, iracunda. Tiempo suficiente para recargar. &lt;br /&gt;Pero sabía bien que una bala no sería suficiente. De ser así el primer tiro lo habría liquidado. No, necesitaba algo más… quirúrgico. &lt;br /&gt;Mi bayoneta relució como deseando el momento siguiente. Y no le negué el placer. Un tiro brutal, un corte casi artístico. Y un hedor visceral. &lt;br /&gt;Y manchado, así como estaba, tuve que abrirme paso, a razón de otro disparo que quebrase la contorsionada pierna que me cercaba. &lt;br /&gt;Varios pasos me alejaron lo suficiente como para contemplar. &lt;br /&gt;Pero no para escapar, realmente. &lt;br /&gt;La mañana era incorpórea, irreal, pero dolorosa igual. Más con las garras atenazándome y levantándome en alto. Por un instante estuve a punto de soltar mi fusil, del dolor. Sentí mis costillas crujir un poco, y un ligero hilillo de sangre brotar de mis labios cerrados con fuerza para contenerme de gritar.&lt;br /&gt; El lomo de la criatura era lo que asemejaba la retorcida caja torácica de lo que un día había sido humano. Una parte de ello resoplaba, como un aliento que brotase desde lo más interno de ello.  Desde mi posición sólo eso podía ver. Sólo eso y un instante que casi me produjo una carcajada de horror, sobrepasando incluso el dolor del aprisionamiento. &lt;br /&gt;Siguiendo con la vista la estructura que debería ser una espalda uno veía de todo. Escoriaciones, cicatrices, hendiduras, protuberancias y un limo blancuzco entremezclado con otros rojizos. Sólo al final, cuando lo que parecía la columna comenzaba a retorcerse, uno notaba algo más extraño. Y es que de una espalda, brotaba un torso. Sí, así como lo escribo. &lt;br /&gt;La columna se erguía un poco y metamorfoseaba su forma, torcida y perversa, haciendo lo que debería ser un vientre famélico. Sobre éste una verdadera caja torácica, no esta aberración, respiraba con fuerza. Y de ella pendían muñones de los que colgaban huesos desollados, sin un motivo en claro. Y el cuello, el cuello de aquella criatura… &lt;br /&gt;No, no debía pensar en lo que estaba allí. Me bastaba con saber que podría ser un sitio vulnerable. Entrecerré mis dientes, haciéndolos restallar, y a la par, mi fusil volvió a su posición, y un tiro certero chilló en el amanecer que por fin llegaba.&lt;br /&gt;Le reguero de sangre que siguió fue simplemente dantesco. No entiendo cuánta podría contener un cuerpo como este, pero evidentemente era mucha. Pronto estuve casi inundado en una verdadera lluvia de sangre. &lt;br /&gt;Pronto la ceniza se hizo un colchón de roja vastedad, donde mi cuerpo exánime cayó rendido. Apenas si podía sentir mis huesos. No podía saber cuán herido estaba, y no podía levantarme para comprobarlo. Pero eso no era lo peor. &lt;br /&gt;La lluvia. La lluvia. &lt;br /&gt;Y el infierno. &lt;br /&gt;Yo siempre recordaba a mi ángel. Aquellas noches en que ellos roían las paredes de mi refugio. &lt;br /&gt;Cuando lograron herirme. Cuando estuve muriendo, la primera vez. &lt;br /&gt;Nunca la olvidé. Nunca podría… &lt;br /&gt;Pero el infierno no lo perdonaba. Tan sólo existía eso, que caía del cielo y que me recordaba que no había esperanza. Sin importar lo vivo que estuviese, tan sólo era una brizna en un mundo envuelto en llamas rojas de destrucción. &lt;br /&gt;La luz llegaba. Era un nuevo sol, el que venía siempre detrás de la nube que nos dejaba la ceniza. Y la sangre siguió. Sólo entonces mi cabeza giró un poco, imperceptiblemente. Mis ojos siguieron una pequeña trayectoria, y vi algo más allá.&lt;br /&gt;Y ese fulgor de nuevo. ¿El mundo tenía un pequeño resplandor violeta?&lt;br /&gt;Un despertar. Un llamado. Después de todo, podía moverme. Lo suficiente como para levantarme dolorida y lentamente. Mis pasos resbalaron y se deslizaron entre la sustancia en la que convertía la sangre a la ceniza. El escenario era de sueño eterno; también de devastación. &lt;br /&gt;Cayeron unas últimas gotas. El brillo  volvió a ocultarse en el recodo de antes. &lt;br /&gt;El sueño en medio de la ceniza. El monstruo destruido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amanecer por fin cesó. &lt;br /&gt;El brillo de la mañana me abrazó cuando volteé aquella calle. Sostenía mi cuerpo en mi fusil, pero éste cayó a un lado, exánime, en vista de que yo no iba a hacerlo pese a todo. &lt;br /&gt;Y es que en la alucinación del momento, entre el sueño de la ceniza, entre la lluvia de sangre, entre el pánico y el terror de la vida que tenía, había lugar para una visión demente. &lt;br /&gt;De rosada envergadura, de brillante elegancia. &lt;br /&gt;Y como la nube de ceniza se levantó un día, una nube también agitó el viento y se lanzó hacia el infinito. Aquella fue gris. Ésta resplandecía violácea y lanzaba un corcoveo aullante. &lt;br /&gt;El canto de los flamencos. &lt;br /&gt;Había algo vivo en este mundo aún. &lt;br /&gt;Y volaba, libre, hacia donde señalaba la luz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-126933319353627927?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/126933319353627927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=126933319353627927&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/126933319353627927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/126933319353627927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/06/amanecer-ceniza-y-sangre.html' title='Amanecer, ceniza y sangre'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/TA5--nPT8fI/AAAAAAAAAdc/HH4Y_olNXLM/s72-c/ruins.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3104283209961007604</id><published>2010-05-13T07:19:00.000-07:00</published><updated>2010-05-13T07:33:43.297-07:00</updated><title type='text'>Las Máscaras de Alicia (Parte quinta y final)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S-wNiSBpHWI/AAAAAAAAAdU/FO_so3DPNN8/s1600/3489752308_9e449a8ea9.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S-wNiSBpHWI/AAAAAAAAAdU/FO_so3DPNN8/s320/3489752308_9e449a8ea9.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470762529953750370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía miedo, Antes de darme cuenta la noche ya había pasado. Deben haber sido horas tenebrosas, aunque no las puedo recordar bien, borrando las señales del crimen que me había hecho libre. &lt;br /&gt;Sólo cuando parecía que ya estaba terminando, la sensación corpórea regresó a mí. El hambre y la sed del agotamiento de toda una noche de macabros trajines me vencieron…&lt;br /&gt;¿En serio era otra persona, aquella Alicia?&lt;br /&gt;¿Por qué entonces me conocía tan bien?&lt;br /&gt; ¿Por qué iba a preocuparse acerca de mí, hasta de la menor minucia de mis problemas emocionales?&lt;br /&gt;¿Por qué…?&lt;br /&gt;No,… ya no iba a preguntármelo. Ya no deseaba pensar más. No quería que nada más penetrase en mi mente. Ya era suficiente. Ya no más. &lt;br /&gt;No sé si habrá sido compostura o una señal más de enloquecimiento, pero para cuando el timbre volvió a sonar yo estaba rebuscando algo entre los diferentes platos y recipientes donde habían quedado los restos de mi padre.  Al parecer La Otra no se había llevado lo que fuera mi progenitor, sino la comida que éste había llevado a casa. O al menos eso quise pensar… había otra idea en mí, pero ese no era el momento. &lt;br /&gt;Cuando finalmente obtuve un tazón de plástico donde estaba algo que confirmaba que eso era mi padre, el timbre insistió. Di un respingo y al abrir la puerta Emily apareció con un rostro preocupado. Una vez más caía en cuenta del tiempo que había pasado. &lt;br /&gt;Me han contado de lo que ha pasado… pensé que ese hijo de puta del Andrés te había hecho algo…  &lt;br /&gt;…No… ¿cómo crees? Le he estado sacando su…&lt;br /&gt; -hice un gesto altivo con la mano y entonces nos miramos. Mi hermana mayor, casi… Si tan sólo hubiese podido saber un poco. Tal vez ella supiera desde cuándo estaba loca-&lt;br /&gt; che, mi viejo ha salido un buen rato. ¿Quieres huevear un poco?&lt;br /&gt;Jajaja, con gusto. Estaba podrida en mi casa. he conseguido un libro nuevo, dice que con cierto conjuro en el piso podemos hacer que se le caiga el pelo a alguien&lt;br /&gt;La rutina fue la de siempre. Ella tenía consigo un ejemplar de ese libro tan infame, el temido y a la vez respetado Baldor, a la par de que yo había sacado conmigo la tabla ouija que me había comprado la navidad  pasada no recuerdo bien dónde. Teníamos la extraña idea de que si llamábamos a un espíritu para que contestase nuestras preguntas, al momento de usar el libro ése, luego le sería más fácil comunicarse por medio de la tabla. &lt;br /&gt;Una tijera y algo de equilibrio… &lt;br /&gt;Ella y yo reíamos. Era como en los viejos tiempos, pero, me sentía extraña, No era sólo que había visto dos muertes ya, además de que una fuera mi propio padre. Era además, saber que estaba involucrada en ambas, sin saber aún en qué nivel… mi paciencia se acabó…&lt;br /&gt;Debe haber sido la tarde de un lunes,… sí, eso puedo creer… &lt;br /&gt;Veía de manera casi piadosa el libro pendiente de las manos de Emily. La veía con piedad a ella. Eso no eran más que juegos de niños. Y fue recién en ese momento que comprendí lo que dijo Andrés esa noche perdida en el tiempo.&lt;br /&gt;-¿Sabes qué?...  Esto no son más que huevadas… &lt;br /&gt;-¿Ah?&lt;br /&gt;-Estos jueguitos… Tú y yo nos hacemos a las oscuras con estas cojudeces… estamos tratando de invocar espíritus por puro juego… ¿Acaso estamos tratando de sólo evitar la mierda que es nuestra vida real?&lt;br /&gt;-No sé de qué me estás hablando… ¿Te ha vuelto a pegar tu viejo?&lt;br /&gt;-¿A ti te han hecho caso los tuyos? ¿Te han mirado siquiera? A que en tu casa ni sabían de tu tocada del sábado… &lt;br /&gt;-Tranquila… si quieres me voy nomás. No te quiero meter en problemas con tu viejo. Parece que se ha puesto peor…  &lt;br /&gt;-¡Peor! Ja…. Ja… ¡jajajaja! ¿No quieres dejar de jugar? &lt;br /&gt;¿Quieres ver  algo jodido, pero jodido…?&lt;br /&gt;-Yo… ¡ey…!  &lt;br /&gt;-Tú nunca has sabido lo que se siente que alguien tenga todo su poder sobre ti. Alguien que en lo más profundo sólo te desprecia… ¿Sabes lo que es vivir pensando en que cada día podría reventarte a golpes por nada…? Y lo peor es que le debes respeto y deberes a esa persona… a esa piltrafa… ¡a ese montón de mierda! –Había arrastrado de la mano a mi amiga hacia la cocina y allí, mientras le gritaba señalaba hacia el refrigerador. Estaba totalmente azorada. Apenas si la veía. Tan sólo veía la oscura silueta de mi padre, los días en que me golpeaba por todo, por haber nacido.- &lt;br /&gt;Toda la vida he visto que alguien sin valor, alguien ruin y despreciable como él haya tenido todo el poder. ¿Yo qué le hice? ¡¿Nacer?!  ¡¿No ser cómo él?!&lt;br /&gt; …Bueno… ya es tarde, pero puedo ser un poco como él, ¿sabes?... después de todo, puedo saber cómo es, de principio a fin… ¿lo quieres ver? &lt;br /&gt;Abrí el refrigerador. Emily dio un respingo y empalideció. Sin embargo, el horror la plantó en su sitio, para que siguiera viendo. &lt;br /&gt;-Ahora lo tengo por partes… je…  mejor es que puedo ser un poco como él,… mira&lt;br /&gt;Ahora yo puedo ser quien mande… jejeje… jejejeje...&lt;br /&gt;Fue allí que Emily no aguantó más. No dio un solo grito, ni una exclamación. Seguro y le dí miedo…&lt;br /&gt;Tan sólo salió despedida. Escuché el portazo cuando hubo huido, y yo caí de rodillas al piso, riendo quedamente aún. Quisiera dejar de recordar eso al menos. El olor de la sangre fría en mi boca. La sensación de tener a mi padre tan cerca, aún…   &lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;La tarde siguió transcurriendo y el abrazo del crepúsculo llegó hasta mí en la misma posición de siempre. Sentada ante la nada, con la sala revuelta, sólo que algo había cambiado.  &lt;br /&gt;La casa estaba hecha mierda, la había limpiado, pero no recuerdo cómo se ensució otra vez…pero, estaba tranquila a pesar de todo, Por vez primera esa sensación de tranquilidad tuvo una razón de ser, era libre, ya no habrían golpizas nocturnas, no habrían reproches y además me estaba conociendo más a mi misma….&lt;br /&gt; Y eso pese a que seguía manteniendo esa horrenda máscara en mi faz. Luego de un buen rato me la quité. La coloqué sobre la mesa y la contemplé un momento largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanté la vista. Aquellas palabras venían de esa figura que ya no quería volver a ver. Una capucha, un solo ojo de mirar afiebrado y una cabellera negra sobresaliendo de uno y cubriendo el otro. Una pose encorvada y una sonrisa imposible de definir. &lt;br /&gt;-¿Por qué extraña? Han matado a mi padre y yo soy feliz… ¿Es por eso?&lt;br /&gt;-No. Me refiero a que conserves sólo esa parte. No le veo un motivo. &lt;br /&gt;-Nada que ver. Lo demás está ahí en la cocina, donde lo guardaste… &lt;br /&gt;-Yo no guardé nada, pequeña Alicia. Tú eres quien se ha encargado de todo. Yo no he tenido que hacer nada.&lt;br /&gt;-¡¿Quieres parar con eso ya?! Si estoy loca y sólo yo te veo… ¡mejor me dices! ¡¡No me  importa el acabar loca, pero quiero saber si ya lo estoy!! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué simple eres… ¿Sigues teniéndole miedo a que alguien te castigue?&lt;br /&gt;-¡Claro! ¡¿No ves lo que hemos hecho?!&lt;br /&gt;-Ya te lo dije. Yo no hice nada. De todo te has encargado tú… &lt;br /&gt;-¡Basta! ¡¡Desaparece de una vez!!  ¡¡Mi vida estaba bien sin ti!! ¡¡Desaparece, mierda!!&lt;br /&gt;Hice el ademán de levantar un brazo, como si fuese a golpearla. Dios, lo habría hecho, sino hubiese tenido aún el temor de lanzar el golpe y encontrarme con que no había nada allí. Creo que fue mejor que ella resoplara y me contestara, en un tono que hizo detener no sólo mi movimiento, sino incluso los latidos de mi corazón. &lt;br /&gt;-No te atrevas… ¡¿He hecho todo esto para protegerte y así me agradeces?! ¡Niña estúpida!  Me he esforzado en ti y ahora resulta que no eres más que una cobarde hipócrita… ¿No acabas de entender, imbécil? &lt;br /&gt;¡¡Tu viejo era un sujeto malnacido, un absoluto despojo de persona!! ¿Acaso debes preocuparte porque se haya muerto? ¿Entiendes o no que ya eres libre? ¿Para qué estás guardando esta máscara?&lt;br /&gt;-Yo… yo… &lt;br /&gt;-Claro, debería saberlo… olvidé por un segundo que yo soy tú, y que tú no eres nadie. A ver… ¿así te la pones? ¿Piensas que con esto hablas como tu padre? ¿Con autoridad, sin que nadie pueda contrariarte? &lt;br /&gt;-…Sí… creo que es eso…&lt;br /&gt;-Qué asco, te gusta usar porquerías...Puede que por un tiempo la necesites. Sólo que...  hay algo que debes hacer todavía para ganarte tu libertad… debes demostrarme que la mereces…  &lt;br /&gt;Di unos pasos y cuando estuve cerca, me apretujó con fuerza y susurró unas palabras a mi oído. Aún después de todo lo que había ocurrido, no pude evitar horrorizarme. Obviamente ella lo notó, pues me miró, entre divertida y expectante. &lt;br /&gt;-Yo… no puedo hacer eso… no… No puedes obligarme… &lt;br /&gt;-De acuerdo. No puedo obligarte… Pero tú sabes que no puedo faltar a mi deber, ¿no? &lt;br /&gt;-Si… &lt;br /&gt;-Sabes que si alguien destrozado, sin libertad, está ante mí… yo debo liberarlo… Decide. Lo haces tú o lo hago yo. &lt;br /&gt;La Otra Alicia me dio la espalda y se dirigió con paso lento hacia la puerta. Hizo un gesto enigmático cuando la traspuso, y luego, sólo quedé yo, sola, inmersa en la oscuridad, con un crepúsculo de nunca acabar, hiriéndome todavía, hiriéndome como todo el mundo lo hacía porque no quería liberarme.&lt;br /&gt;Y lo peor es que sí tenía que hacerlo…&lt;br /&gt;Pobre Emily…  todo dependía de ella.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Frío martes. Frío mundo, mudo también, pues nada en él me decía ya algo. Mi uniforme escolar parecía tan sólo una enseña. Un disfraz ridículo que trataba de imitar años donde aún tenía una vida. Donde todavía estaba esclavizada y sojuzgada. &lt;br /&gt;Muy a lo lejos, en la entrada a mi escuela, pude ver a Emily. Su silueta imponente era como siempre lo había sido, excepto por un par de detalles. Para empezar, la clásica comitiva de amigas que la acompañaban siempre ya no estaba ahí. Para terminar, estaba la expresión que adquirió cuando me vio llegar. &lt;br /&gt;Seguía ese aire de hermana mayor. Sólo que también había miedo en ella, pese a la expresión resuelta de su mirada. &lt;br /&gt;-Alicia… &lt;br /&gt;-Emily&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que pasó ahí, amiga…?&lt;br /&gt;-¿Dónde? ¿En mi casa? &lt;br /&gt;-Claro, dónde si no… &lt;br /&gt;-Muchas cosas. Necesarias, supongo… &lt;br /&gt;-Creo que te entiendo. ¿Sabes? Un par de veces llegué a ver las heridas que tenías en la espalda, o que sobresalían por tu cuello. &lt;br /&gt;-No hables de eso.&lt;br /&gt;-¿Cómo no voy a hacerlo?.. Yo… tan sólo quiero decirte que comprendo lo que ha pasado. El mundo no es como debería. Ahora podría reprocharte muchas cosas, pero sería injusto. Terriblemente injusto. &lt;br /&gt;-¿No lo vas a hacer?&lt;br /&gt;-No podría. Él se lo merecía. Lo que hayas hecho, se lo merecía. Pero… ya no importa. Yo te ayudaré, hermanita... Yo te ayudaré… tenemos que limpiar eso… y de protegerte,… podemos hacerlo todavía. &lt;br /&gt;Día de colegio, frio… la Emily me evitó todo el día, pero al final me hizo llegar una notita (una de sus costumbres)… su palabras con ese tono cálido, con ese cariño que  siempre me había tenido, me llenaba de más miedo. ¿Cómo podría cumplir mi misión? ¿Cómo iba a liberarla a ella? Es decir, era una chica fuerte, capaz de sobrevivir a todo, capaz de ayudar a alguien como yo. ¿De qué había que librarla? &lt;br /&gt; Definitivamente Emily era la mejor persona que jamás conocí. Ella me protegió en todo momento. No se separaba de mí sino hasta que era inevitable. Iba junto a mí a casa. Me proveyó de un poco de comida, y además, trató de hacer que yo olvidase las sombras de lo sucedido en esos días.&lt;br /&gt;Esa misma tarde ella me acompañó a casa. Ambas, con temor, fuimos a ver lo que estaba en el refrigerador. Teníamos que deshacernos de lo que quedaba de mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El viernes , nos vimos como siempre en nuestro improvisado cubil, ella quería que yo volviera a mi vida normal… olvidarme de algunas cosas,quería que esté bien… &lt;br /&gt;Tras recitar un par de salmodias de un ridículo libraco de magia negra, ambas nos cagábamos de risa, era como volver a los viejos tiempos, donde todo aún era muy negro o muy blanco… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con soltura, con inocencia nada más, me dijo:&lt;br /&gt;Y pensar que ese maricón del Andrés quería meterse con nosotras esa noche. El muy cojudo ni va a volver al colegio, parece… &lt;br /&gt;-Ése imbécil… Debe haberse muerto…&lt;br /&gt;-Qué jodido,… yo creo que debe estar lloriqueando en su casa porque le cambien de colegio. Es un mimado de porquería… Sus viejos son como los míos, pero con quivos… &lt;br /&gt;-¿Como tus padres? &lt;br /&gt;-Como mi familia en realidad… sabes que los muy tarados ni se enteran de lo que hago… a veces pienso que estaría mejor sin ellos. &lt;br /&gt;-… ¿Eso crees?...&lt;br /&gt;Desde que ella había nombrado a sus padres, una sensación como de cosquilleo llegó a mi cabeza, internándose muy profundamente. Creo que hizo un coro extraño con la luz pálida y fría de la luna que se levantaba lozana. Puse mis manos en mi frente y bajé la cabeza, adolorida.&lt;br /&gt;-…..¿Alicia? ¿Qué te pasa? &lt;br /&gt;-Nada… estoy… tan sólo pensando en algo… &lt;br /&gt;-¿Te sientes mal?&lt;br /&gt;Ya no respondí. Éste es el punto cuando mis recuerdos se truncan. Es ahí donde debo haber perdido finalmente a los lazos que ataban mi cordura. ¿O habrá sido antes? Ojalá alguien me pudiese decir desde cuándo estaba loca. &lt;br /&gt;Y mi cabello, sacudido, cayó sobre un lado, cubriéndome un ojo. Y la luz blanquecina me convirtió en el espectro que me hizo libre, privándome de mi vida. &lt;br /&gt;Entonces Emily pegó un respingo. Yo no pude reaccionar, ensimismada como estaba. Tan sólo sentí cuando el estilete se apretaba contra mi cuello. &lt;br /&gt;-Ahora sí, perra… me vas a decir qué estaba ahí ese día… &lt;br /&gt;La voz cascada de Andrés se oía entre cansada y dolorida. Cuánto tiempo nos habrá estado esperando en ese sitio para poder atacarme... Sentí un poco de lástima por él, escuchando su respirar pesado. &lt;br /&gt;-¡Maldito cabrón! ¡¡Mejor sueltas eso o te reviento los huevos!!&lt;br /&gt;-¡¡Callate puta o después vas a ver!!!&lt;br /&gt;Ah, Emily, la siempre dulce Emily. También sentí lástima porque ya tenía una idea vaga de lo que debía hacer con ella.&lt;br /&gt;-Emily…Mira bien a este idiota… Hace demasiado que la locura lo sumió a él también, pese a que era un inocente. Míralo… lo único que quiere es un poco de consuelo para el peso que su alma carga, pero nadie jamás va a dárselo. &lt;br /&gt;Creo que la idea que su familia tiene de consuelo es un mimo sin freno. Eso, más la locura que ha anidado en él lo convertirá en un demente, capaz de hacerle daño a cualquiera… y él no tendría la culpa.  &lt;br /&gt;O sea, tenemos a un joven que en lugar de apoyo sólo ha encontrado supresión y condescendencia, alguien ya sin un futuro real… pero, sigue siendo un inocente. Él se merece ser libre. Hay algo que todavía se puede hacer por él. Hay una forma de ayudarlo. &lt;br /&gt;¿Quieres ver cómo podemos ayudarlo? ¿Qué podemos hacer por él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emily ni siquiera pudo replicar. Vio todo, la trayectoria de la hoja mellada y delgada que hundí con fuerza en el cuello de Andrés. El chico se retorció con más fuerza aún, mientras la hoja cercenaba con lentitud su faringe y brotaba de nuevo por fuera. No pude evitarlo, yo era una novata,… o quizá estaba todavía recordando bien…&lt;br /&gt;Emily no gritó. No me detuvo. No se movió sino cuando no pudo soportar más y su cuerpo cayó a un lado desarticulado, ya inconsciente por tanta impresión. &lt;br /&gt;Mejor así. No quería explicarle lo que iba a hacerle. No era tiempo aún…&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt; Y…&lt;br /&gt;¿Si en ese vacío creado por la oscuridad nada puede existir…&lt;br /&gt;…Uno puede ser oído…?&lt;br /&gt;Su mejor amiga… un recuerdo perteneciente a esa oscuridad que la rodeaba. Emily ya sabía lo que iba a pasarle… La pequeña Alicia era, más que nadie, la persona más importante del mundo para ella. &lt;br /&gt;Lo único que de verdad importaba en la vida de Emily. Desde que tenía conciencia, sus padres habían sido algo así como un espejismo tras una imagen borrosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó un día, de niña, cuando un perro que pasaba de tanto en tanto por su casa la atacó sin un motivo. De poco sirvieron sus lágrimas, y la misma enseñanza de sus heridas aún sangrantes. Sus padres se limitaron a disculparse con los dueños del perro porque ella, defendiéndose le había reventado un ojo. &lt;br /&gt;Y fue junto a estos recuerdos, que tomó conciencia de su posición. Conociendo a la gente que debía protegerla, supo que estaba perdida. &lt;br /&gt;-… Ja… jajaja,… Y los cojudos de mis viejos ni me van a  notar. Bueno, creo que al final pude hacer algo en la casa. Me decían que aportara algo, ¿No? … cabrones…  nadie va a venir. La Alicia debe haber pensado que ya estaba muerta y me habrá tirado por algún lado… ella… la única persona a la que hubiese querido proteger… ella… está tan perdida como yo. Creo que lo mejor es que me muera nomás. Ja, si va a ser así, a darle prisa. Ya no queda mucho que hacer, de todas formas…&lt;br /&gt;La puerta se abrió con un restallar, y una explosión de luz llenó el sitio. Allí fue que pude verla. Ella, recamada contra una de las paredes de mi casa, rodeada sólo por sombras. Sola, sin nada en el mundo, sin una sola esperanza. &lt;br /&gt;¿Cómo no libertarla? &lt;br /&gt;-Hay demasiado en el mundo como para que te llenes la cabeza con semejantes estupideces. Nunca estamos totalmente solos. Nunca queda nada más. ¿No has pensado en toda la dimensión de la vida que se te ofrece desde siempre? No has vivido ni siquiera un ápice y crees que has gastado todas tus posibilidades… ¿Crees que porque me he muerto ya no queda nadie en el mundo? ¿Y qué hay de ti? Si no aprendes a valorarte esa soledad te perseguirá por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí notar un movimiento en las sombras del depósito. Su figura se irguió con lentitud, y sin temor, sin dudar, ella se acercó a mí.&lt;br /&gt;-¿Alicia? –Dijo en un susurro- ¿eres tú? ¿Dónde está el Andrés?&lt;br /&gt;-Aún te preocupas por alguien que ya está libre… todavía no entiendes nada…&lt;br /&gt;-¿Entender qué?  Amiga, ya basta, has hecho un montón de mierda estos días… -ella caminó un poco y se sentó en el mismo lugar donde yo lo había hecho hacía demasiado- ¿A cuánta gente más has matado…?&lt;br /&gt;-…Liberado… -corregí, al tiempo que le daba espacio. &lt;br /&gt;-Carajo… estás loca ya, ¿no?  &lt;br /&gt;-¿Loca? Qué estupidez. De hecho soy la única que está cuerda aquí… &lt;br /&gt;-…Perdón… &lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿Porque no pudiste salvarme de matar a mi padre? ¿Por no evitar que liberara a ese niño tarado?  Tú misma dijiste que mi padre se lo merecía… y el otro se lo merecía más…&lt;br /&gt;-… Ya cállate… ¿Dónde estamos?&lt;br /&gt;-Éste es un espacio de vacío cuántico. Lo que ves aquí es sólo una posibilidad de lo que podría existir. Este lugar no existe, sino porque quieres que sea así… Así que tu pregunta en sí es errónea… &lt;br /&gt;-… ¡¿Por lo menos has pensado en lo que nos va a pasar?! ¡¡Has matado a dos personas, una frente a mí!! ¿Qué vas a hacer ahora?&lt;br /&gt;-Responderé a la única pregunta que vale la pena responder. Lo que voy a hacer ahora es simple. Voy a matarte.&lt;br /&gt;Emily no me replicó con una mirada de terror. Parecía más una visión furibunda. &lt;br /&gt;-¡¿Qué?! Ya estás demente… Yo no me quedó más aquí… &lt;br /&gt;Aún sigo lamentando lo que tuve que hacer, pero ella no era como yo antes de entender mi misión. Ella era una mujer fuerte. Y como toda persona fuerte, se aferra a como cree que funciona el mundo. ¿Ella creía que yo sólo era una loca? ¿Qué mis palabras no tenían sentido? Vale, pero no iba a irse sin que hiciera algo más por ella.  &lt;br /&gt;Así fue que antes de que terminara de erguirse icé sobre mí el estilete que se había cobrado la vida de Andrés y lo clavé, sin dudar, con fuerza, en la palma de mi amiga. Ella lanzó un chillido apagado, que luego terminó en un gruñido.  &lt;br /&gt;-¿Viste lo que hice con mi padre, no? Mejor no intentas contradecirme porque no nos va a llevar a nada. Déjame terminar. No voy a hacerte daño. No al menos sin hacerte sentir libre. &lt;br /&gt;La sangre manchaba la mesa. Ella miró la herida sangrante y ahí sí, su visión se convirtió en una imagen rabiosa. Apretaba los dientes hasta hacerlos chirriar. No iba a permitirse una sola lágrima. No una sola exclamación de dolor. &lt;br /&gt;-Ahora vamos a hacer algo, algo muy importante. Sólo cuando haya cumplido esa labor te explicaré los pormenores de tu muerte. Toma esto y para ese sangrado. Vengo en un momento.&lt;br /&gt;La bolsa que contenía los huesos de Andrés no era ni muy grande ni muy pesada. No representó mucho esfuerzo salir hasta el exterior del bosquecillo en penumbras con ella. Lo único difícil fue lograr que Emily me acompañase sin presentar problemas. Aún resoplaba por el dolor, pese a que se había aplicado un torniquete y su sangrado no era tan preocupante. Creo que lo único que la contuvo conmigo era el sempiterno ambiente lúgubre de los arboles sumergidos en sombras. &lt;br /&gt;Luego de un rato la luz escapada de la ciudad delineó unas siluetas vagamente. Ella las reconoció casi al momento. No cabían dudas. Ella era más lista que yo cuando me las mostré a mí misma antes. Por eso mismo ella intuyó que llevaba esos hueso a ese sitio. &lt;br /&gt;-¿Por lo menos vas a enterrarlo entonces?,…  Todavía no estás hecha un animal. ¿Y qué hiciste con el resto?                       &lt;br /&gt;-Tan sólo lo he aprovechado... No puedo dejar que la cáscara de un inocente se desperdicie. Así además, su alma descansará de manera más pacífica. La carne se pudre, se corroe y lo que queda  de ella es ruin, imposible de llamar espiritual. Piensa en esto. En los huesos. Ellos son diferentes. Su estructura se convierte en una blanca elegía de lo que un día sostuvieron. Son puros, en esencia. Son lo único que merece descansar en paz. &lt;br /&gt;Mientras hablaba hacía una cavidad en la tierra. Aunque no la veía sabía que ella me escuchaba. Lo sabía porque yo también me había escuchado a mí misma, en algún momento, antes de que fuese libre. &lt;br /&gt;-Ya está.  Espero que hayas entendido mis palabras. Es esencial  porque sino no podrías comprender lo que tengo que hacer. Lo que tienes que hacer por mí…&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;-Mirá a esta tarada… ¿dónde te has hecho eso ahora?&lt;br /&gt;-Eso te pasa por estar en esas tonterías. Seguro los de tu pandilla te han hecho eso… &lt;br /&gt;-Mirala a la Emily…. Se va a hacer putear. &lt;br /&gt;-Cojuda… ¿qué nomás te habrás hecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hacía falta una explicación. La chica tan sólo evitó la presencia de esa familia que estaba a su alrededor. Compartió con ellos esa comida frugal, repasando silenciosamente las enseñanzas que hubiese recibido. El asunto era que mis palabras eran como las lecciones importantes. Sólo se las entiende a cabalidad cuando se piensa mucho tiempo en ellas.&lt;br /&gt;Debe haber sido muy duro para ella. Tuvo menos tiempo para aprender que yo. Pero, era necesario, sino alguien más la librearía… no, eso no podía permitirlo… &lt;br /&gt;Sí, ha de haber sido muy duro, el ir contemplando sólo en reflexión; el poco o nulo valor que la vida circular, la vida en la que estábamos encerrados todos, tenía al fin y al cabo… El poco valor que tendría el haber nacido en esa familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes que hacerlo por mí, ¿está bien? Recuerda siempre que yo te quiero. &lt;br /&gt;Sólo debes hacer algo. Será mañana por la mañana que yo te busque. Será temprano, muy temprano. Para entonces tienes que decirme una simple cosa. Tienes el derecho de llevarte a alguien contigo. Tan sólo piénsalo en tus sueños. Alguien más morirá mañana, junto a ti, sólo hace falta que me digas quién va a ser.&lt;br /&gt;Emily, recostada mirando hacia la nada, pensaba en la pesadilla en la que estaba inmersa. En la infinita soledad de su vida. Esa chica que le había encomendado esa macabra misión no era ya Alicia. Ya no quedaba nadie más. Nadie en el mundo. Era el momento ideal para morir, pero sentía que no podía hacerlo en paz. Por vez última había sentido el desprecio de su familia. Por última vez se había sentido apartada en el extremo, ignorada y apenas si reprochada. Sintió una sorda recriminación hacia lo que le quedaba de mundo. Porque… después de todo, ya sin Alicia sólo estaba su familia y ya nada más. &lt;br /&gt;“-¿Cómo no voy a hacerlo?.. Yo… tan sólo quiero decirte que comprendo lo que ha pasado. El mundo no es como debería. Ahora podría reprocharte muchas cosas, pero sería injusto. Terriblemente injusto. &lt;br /&gt;-¿No lo vas a hacer?&lt;br /&gt;-No podría. Él se lo merecía. Lo que hayas hecho, se lo merecía.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos se lo merecían. Su soledad iba a permanecer en su muerte también. Entonces, ¿Por qué no hacer una pequeña muestra de justicia?&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Cuando Emily abrió los ojos, yo ya estaba allí. No se sobresaltó. Sabía que iba a estar allí. &lt;br /&gt;-¿Ya lo sabes?&lt;br /&gt;-Sí. Vas a tener que ayudarme. Son varios.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Los padres de Emily murieron rápido. Ella les tapó la boca con  celeridad y yo tan sólo clavé un punzón afilado en sus sienes. Rápido, indoloro. Frío.&lt;br /&gt;Pensé que se detendría cuando proseguimos con sus hermanos, pero por lo visto tenía sus objetivos bien en claro. &lt;br /&gt;-¿No consideraste a tu hermano menor? –le pregunté,  cuando abría la última bolsa donde dejar los huesos.- Digo, era un niño… &lt;br /&gt;-¿Y qué? Sin mí allí no iba a tardar en quedar infecto con la influencia de mis padres. No quiero que alguien más aparezca en el mundo creyendo que lo único que importa es tener dinero y una casa.  &lt;br /&gt;-Has entendido mucho, Emily. Sabía que podía confiar en ti. &lt;br /&gt;Una sonrisa. Una extraña quizá de comprensión, no lo sé… lo único cierto era que esa sonrisa emanaba una tranquilidad que se me hizo muy familiar. &lt;br /&gt;-Vamos. Hay que llevarlos a un lugar donde tengan paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana siempre ha tenido una apariencia mística para mí. Quizá por ello reaccionaba en imágenes así, aquellos días cuando estaba cobrando conciencia. Nada más adecuado, para un momento cuando la persona más importante para mí abría los ojos. El enterramiento fue grácil, casi cariñoso. Nunca podría decir que Emily había odiado a sus padres. Tan sólo hizo un acto de justicia, uno necesario. Como yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato, el silencio nos rodeó. Un poco de viento ondeó, agitando su cabellera. Me hundí  en la capucha que cubría mi cabeza. &lt;br /&gt;-¿Y bien? –Preguntó ella, sin voltear a mirarme.- Supongo que ha llegado el momento para mí. Vamos, date prisa…&lt;br /&gt;Esa imagen, la conservaré por siempre. Creo que jamás había querido o querré tanto como a ella. La chica fuerte que siempre me protegió, mi hermana mayor, la que quiso salvarme siempre. Era libre, como yo. Estaba hecho. &lt;br /&gt;-Ya eres libre, Emily. No hace falta tomar tu vida. Tan sólo tenemos que continuar…  &lt;br /&gt;Recién entonces sus ojos oscuros se dirigieron a mí de nuevo. Una sonrisa, una sonrisa llena de paz, de una serenidad que sólo la tienen aquellos que se han librado de la esclavitud de la vida, podían dirigir.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien entonces. ¿Qué hacemos ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FiN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3104283209961007604?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3104283209961007604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3104283209961007604&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3104283209961007604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3104283209961007604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/05/las-mascaras-de-alicia-parte-quinta-y.html' title='Las Máscaras de Alicia (Parte quinta y final)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S-wNiSBpHWI/AAAAAAAAAdU/FO_so3DPNN8/s72-c/3489752308_9e449a8ea9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-1463758789550214257</id><published>2010-04-08T06:24:00.000-07:00</published><updated>2010-04-08T06:36:56.841-07:00</updated><title type='text'>Las Máscaras de Alicia (parte cuarta y penúltima)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S73b1sbFUOI/AAAAAAAAAdM/TiR3Sc7eMaA/s1600/881369495_11b20c5561.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S73b1sbFUOI/AAAAAAAAAdM/TiR3Sc7eMaA/s320/881369495_11b20c5561.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457760038947213538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en lo cual ella tenía toda la razón era en que mis nervios estaban ya rotos. Al volver a casa miraba para todos lados, imaginando una mirada furtiva esconderse en cualquier recodo. Alguien que me incriminara por dejar morir a mi progenitor. Alguien que clamara por la culpabilidad de sentirme bien por ello… &lt;br /&gt; Ya habiendo traspuesto la entrada a mi hogar, lo primero que hice fue tomar de manera indolente el periódico empapado, limpiar de manera somera el piso y dejar remojando la alfombra donde el primer torrente de sangre había dejado huella. Antes de darme cuenta la noche ya había pasado. Deben haber sido horas tenebrosas, aunque no las puedo recordar bien, entre tanto tráfago, yendo y viniendo, limpiando, sonriendo de manera extraña, borrando las señales del crimen que me había hecho libre. &lt;br /&gt;Sólo cuando parecía que ya estaba terminando, la sensación corpórea regresó a mí. Sentí una combinación de ansiedad, hambre y sed, que sólo algo calmaba. Fue por eso que me dirigí a la cocina, y preparando una taza de café humeante, y habiendo colocado la caldera al fuego, me percaté de que el refrigerador estaba entrecerrado. No entendí en ese momento cómo es que no pude sentir la pestilencia que provenía de aquél. Mi corazón casi se detuvo, haciendo un coro a mis pasos, que se acercaron con lentitud hacia la puerta blanca. Sólo en el último momento percibí una ligera, casi imperceptible mancha rojiza pendiente del extremo de la puerta. &lt;br /&gt;¿En serio era otra persona, aquella Alicia?&lt;br /&gt;¿Por qué entonces me conocía tan bien?&lt;br /&gt; ¿Por qué iba a preocuparse acerca de mí, hasta de la menor minucia de mis problemas emocionales?&lt;br /&gt;¿Por qué…?&lt;br /&gt;No,… ya no iba a preguntármelo. Ya no deseaba pensar más. No quería que nada más penetrase en mi mente. Ya era suficiente. Ya no más. &lt;br /&gt;No sé si habrá sido compostura o una señal más de enloquecimiento, pero para cuando el timbre volvió a sonar yo estaba rebuscando algo entre los diferentes platos y recipientes donde habían quedado los restos de mi padre.  Al parecer La Otra no se había llevado lo que fuera mi progenitor, sino la comida que éste había llevado a casa. O al menos eso quise pensar… había otra idea en mí, pero ese no era el momento. &lt;br /&gt;Cuando finalmente obtuve un tazón de plástico donde estaba algo que confirmaba que eso era mi padre, el timbre insistió. Di un respingo y al abrir la puerta Emily apareció con un rostro preocupado. Una vez más caía en cuenta del tiempo que había pasado. &lt;br /&gt;-Me han contado de lo que ha pasado… pensé que ese hijo de puta te había hecho algo…  &lt;br /&gt;-…No… ¿cómo crees? Le he estado sacando su… -hice un gesto altivo con la mano y entonces nos miramos. Mi hermana mayor, casi… Si tan sólo hubiese podido saber un poco. Tal vez ella supiera desde cuándo estaba loca- che, mi viejo ha salido un buen rato. ¿Quieres huevear un poco?&lt;br /&gt;-Jajaja, con gusto. Estaba podrida en mi casa. &lt;br /&gt;La rutina fue la de siempre. Ella tenía consigo un ejemplar de ese libro tan infame, el temido y a la vez respetado Baldor, a la par de que yo había sacado conmigo la tabla ouija que me había comprado la navidad  pasada no recuerdo bien dónde. Teníamos la extraña idea de que si llamábamos a un espíritu para que contestase nuestras preguntas, al momento de usar el libro ése, luego le sería más fácil comunicarse por medio de la tabla. &lt;br /&gt;Una tijera y algo de equilibrio… &lt;br /&gt;Ella y yo reíamos. Me sentía extraña, empero. No era sólo que había visto dos muertes ya, además de que una fuera mi propio padre. Era además, saber que estaba involucrada en ambas, sin saber aún en qué nivel.&lt;br /&gt;Debe haber sido la tarde de un lunes,… sí, eso puedo creer… &lt;br /&gt;Veía de manera casi piadosa el libro pendiente de las manos de Emily. La veía con piedad a ella. Eso no eran más que juegos de niños. Y fue recién en ese momento que comprendí lo que dijo Andrés esa noche perdida en el tiempo.&lt;br /&gt;-¿Sabes qué?... -dije mirando directamente a los ojos de mi amiga- Esto no son más que huevadas… &lt;br /&gt;-¿Ah?&lt;br /&gt;-Estos jueguitos… Tú y yo nos hacemos a las oscuras con estas cojudeces… estamos tratando de invocar espíritus por puro juego… ¿Acaso estamos tratando de sólo evitar la mierda que es nuestra vida real?&lt;br /&gt;-No se de qué me estás hablando… ¿Te ha vuelto a pegar tu viejo?&lt;br /&gt;-¿A ti te han hecho caso los tuyos? ¿Te han mirado siquiera? A que en tu casa ni sabían de tu tocada del sábado… &lt;br /&gt;-Tranquila… si quieres me voy nomás. No te quiero meter en problemas con tu viejo. Parece que se ha puesto peor…  &lt;br /&gt;-¡Peor! Ja…. Ja… ¡jajajaja! ¿No quieres dejar de jugar? –Dije de pronto, alzando la vista. Mi voz ya no era la normal. Ya nunca más lo sería- ¿Quieres ver  algo jodido, pero jodido…?&lt;br /&gt;-Yo… ¡ey…!  &lt;br /&gt;-Tú nunca has sabido lo que se siente que alguien tenga todo su poder sobre ti. Alguien que en lo más profundo sólo te desprecia… ¿Sabes lo que es vivir pensando en que cada día podría reventarte a golpes por nada…? Y lo peor es que le debes respeto y deberes a esa persona… a esa piltrafa… ¡a ese montón de mierda! –Había arrastrado de la mano a mi amiga hacia la cocina y allí, mientras le gritaba señalaba hacia el refrigerador. Estaba totalmente azorada. Apenas si la veía. Tan sólo veía la oscura silueta de mi padre, los días en que me golpeaba por todo, por haber nacido.- Toda la vida he visto que alguien sin valor, alguien ruin y despreciable como él haya tenido todo el poder. ¿Yo qué le hice? ¡¿Nacer?!  ¡¿No ser cómo él?! …Bueno… ya es tarde, pero puedo ser un poco como él, ¿sabes?... después de todo, puedo saber cómo es, de principio a fin… ¿lo quieres ver? &lt;br /&gt;Abrí el refrigerador. Emily dio un respingo y empalideció. Sin embargo, el horror la plantó en su sitio, para que siguiera viendo. &lt;br /&gt;-Ahora lo tengo por partes… je… -Saqué el plato de plástico y derramé su contenido en el mesón de un lado. Un ojo dio una vuelta completa y quedó mirando directamente donde mi amiga. Saqué del montón las orejas y las puse junto a éste. Entonces vi algo mejor. Definitivamente La Otra Alicia era una experta en lo que hacía. Había desollado la parte de los labios de mi padre, de una forma magnífica. Los labios seguían dibujándose en ese retazo de piel contraída, pálida y fría. Volví a sonreír.-  De hecho, lo mejor es que puedo ser un poco como él,… mira –hice un ademán y me puse el trozo de piel a modo de barbijo. No sé cómo habrá sido mi imagen, con esa boca postiza, pero Emily exclamó algo como un pequeño grito- Ahora yo puedo ser quien mande… jejeje… jejejeje...&lt;br /&gt;Fue allí que Emily no aguantó más. No dio un solo grito, ni una exclamación. Tan sólo salió despedida. Escuché el portazo cuando hubo huido, y yo caí de rodillas al piso, riendo quedamente aún. Quisiera dejar de recordar eso al menos. El olor de la sangre fría en mi boca. La sensación de tener a mi padre tan cerca, aún…   &lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;La tarde siguió transcurriendo y el abrazo del crepúsculo llegó hasta mí en la misma posición de siempre. Sentada ante la nada, con la sala revuelta, sólo que algo había cambiado.  Por vez primera esa sensación de tranquilidad tuvo una razón de ser. Y eso pese a que seguía manteniendo esa horrenda máscara en mi faz. Luego de un buen rato me la quité. La coloqué sobre la mesa y la contemplé un momento largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sólo la boca? Eres tan extraña… &lt;br /&gt;Levanté la vista. Aquellas palabras venían de esa figura que ya no quería volver a ver. Una capucha, un solo ojo de mirar afiebrado y una cabellera negra sobresaliendo de uno y cubriendo el otro. Una pose encorvada y una sonrisa imposible de definir. &lt;br /&gt;-¿Por qué extraña? Han matado a mi padre y yo soy feliz… ¿Es por eso?&lt;br /&gt;-No. Me refiero a que conserves sólo esa parte. No le veo un motivo. &lt;br /&gt;-Nada que ver. Lo demás está ahí en la cocina, donde lo guardaste… &lt;br /&gt;-Yo no guardé nada, pequeña Alicia. Tú eres quien se ha encargado de todo. Yo no he tenido que hacer nada.&lt;br /&gt;-¡¿Quieres parar con eso ya?! Si estoy loca y sólo yo te veo… ¡mejor me dices! ¡¡No me  importa el acabar loca, pero quiero saber si ya lo estoy!! &lt;br /&gt;-Qué simple eres… ¿Sigues teniéndole miedo a que alguien te castigue?&lt;br /&gt;-¡Claro! ¡¿No ves lo que hemos hecho?!&lt;br /&gt;-Ya te lo dije. Yo no hice nada. De todo te has encargado tú… &lt;br /&gt;-¡Basta! –recién en ese momento me incorporé. Ella, que estaba sentada en el apoyabrazos del sillón, me miró sin cambiar su expresión. Yo me acerqué tanto como pude, casi hasta rozar su boca con la mía.- ¡¡Desaparece de una vez!!  ¡¡Mi vida estaba bien sin ti!! ¡¡Desaparece, mierda!!&lt;br /&gt;Hice el ademán de levantar un brazo, como si fuese a golpearla. Dios, lo habría hecho, sino hubiese tenido aún el temor de lanzar el golpe y encontrarme con que no había nada allí. Creo que fue mejor que ella resoplara y me contestara, en un tono que hizo detener no sólo mi movimiento, sino incluso los latidos de mi corazón. &lt;br /&gt;-¡¿He hecho todo esto para protegerte y así me agradeces?! ¡Niña estúpida! –Se levantó- Me he esforzado en ti y ahora resulta que no eres más que una cobarde hipócrita… ¿No acabas de entender, imbécil? ¡¡Tu viejo era un sujeto malnacido, un absoluto despojo de persona!! ¿Acaso debes preocuparte porque se haya muerto? ¿Entiendes o no que ya eres libre? ¿Para qué estás guardando esta máscara?&lt;br /&gt;-Yo… yo… &lt;br /&gt;-Claro, debería saberlo… olvidé por un segundo que yo soy tú, y que tú no eres nadie. A ver… ¿así te la pones? –Colocó la máscara en la misma posición que yo la tenía. El trozo de piel, ya no tan frío, tenía algunos segmentos pegajosos por la sangre, de modo que quedó colgando de su boca. No me figuré que la imagen sería tan horrenda…- ¿Piensas que con esto hablas como tu padre? ¿Con autoridad, sin que nadie pueda contrariarte? &lt;br /&gt;-…Sí… creo que es eso…&lt;br /&gt;-Mhhh… Puede que por un tiempo la necesites. Sólo que... hay algo que debes hacer todavía para ganarte tu libertad… debes demostrarme que la mereces…  acércate… ven conmigo… &lt;br /&gt;Di unos pasos y cuando estuve cerca, me apretujó con fuerza y susurró unas palabras a mi oído. Aún después de todo lo que había ocurrido, no pude evitar horrorizarme. Obviamente ella lo notó, pues me miró, entre divertida y expectante. &lt;br /&gt;-Yo… no puedo hacer eso… no… No puedes obligarme… &lt;br /&gt;-De acuerdo. No puedo obligarte… Pero tú sabes que no puedo faltar a mi deber, ¿no? –asentí. Ella se acercó. Sólo así pude notar que tenía mi misma estatura- Sabes que si alguien destrozado, sin libertad, está ante mí… yo debo liberarlo… Decide. Lo haces tú o lo hago yo. Y si lo hago yo, tú tendrás que ser la  siguiente, porque no me habrás demostrado tu valor. No me habrás demostrado que valía la pena ser libre… &lt;br /&gt;La Otra Alicia me dio la espalda y se dirigió con paso lento hacia la puerta. Hizo un gesto enigmático cuando la traspuso, y luego, sólo quedé yo, sola, inmersa en la oscuridad, con un crepúsculo de nunca acabar, hiriéndome todavía, hiriéndome como todo el mundo lo hacía porque no quería liberarme.&lt;br /&gt;Y lo peor es que sí tenía que hacerlo…&lt;br /&gt;Pobre Emily…  todo dependía de ella.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Frío martes. Frío mundo, mudo también, pues nada en él me decía ya algo. Mi uniforme escolar parecía tan sólo una enseña. Un disfraz ridículo que trataba de imitar años donde aún tenía una vida. Donde todavía estaba esclavizada y sojuzgada. &lt;br /&gt;Muy a lo lejos, en la entrada a mi escuela, pude ver a Emily. Su silueta imponente era como siempre lo había sido, excepto por un par de detalles. Para empezar, la clásica comitiva de amigas que la acompañaban siempre ya no estaba ahí. Para terminar, estaba la expresión que adquirió cuando me vio llegar. &lt;br /&gt;Seguía ese aire de hermana mayor. Sólo que también había miedo en ella, pese a la expresión resuelta de su mirada. &lt;br /&gt;-Alicia… &lt;br /&gt;-Emily&lt;br /&gt;-¿Qué fue lo que pasó ahí, amiga…?&lt;br /&gt;-¿Dónde? ¿En mi casa? &lt;br /&gt;-Claro, dónde si no… &lt;br /&gt;-Muchas cosas. Necesarias, supongo… &lt;br /&gt;-Creo que te entiendo. ¿Sabes? Un par de veces llegué a ver las heridas que tenías en la espalda, o que sobresalían por tu cuello. &lt;br /&gt;-No hables de eso.&lt;br /&gt;-¿Cómo no voy a hacerlo?.. Yo… tan sólo quiero decirte que comprendo lo que ha pasado. El mundo no es como debería. Ahora podría reprocharte muchas cosas, pero sería injusto. Terriblemente injusto. &lt;br /&gt;-¿No lo vas a hacer?&lt;br /&gt;-No podría. Él se lo merecía. Lo que hayas hecho, se lo merecía. Pero… ya no importa. Yo te ayudaré, hermanita... Yo te ayudaré… tenemos que limpiar eso… y de protegerte,… podemos hacerlo todavía. &lt;br /&gt;Yo miré a mi amiga. Apenas si entendía lo que me decía. Escucharla así, con ese tono cálido, con ese cariño que  siempre me había tenido, me llenaba de más miedo. ¿Cómo podría cumplir mi misión? ¿Cómo iba a liberarla a ella? Es decir, era una chica fuerte, capaz de sobrevivir a todo, capaz de ayudar a alguien como yo. ¿De qué había que librarla? &lt;br /&gt;Pero al final, dejé que el destino trabajara en ello. Tan sólo me dejé llevar y por un segundo extraño volvía a mi infancia, antes de que Yo, o mejor dicho, La Otra, se inmiscuyera en mi vida torturada. &lt;br /&gt;Y así, admití el abrazo de Emily, sintiéndome feliz, como debía ser. Los días correrían. Yo ya sabría cómo buscar su opresión, y su libertad. No iba a ser en vano que la quería…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma tarde ella me acompañó a casa. Ambas, con temor, fuimos a ver lo que estaba en el refrigerador. Teníamos que deshacernos de lo que quedaba de mi padre. El que estuviese vacío, y yo no recordase haberme desecho de los restos, ella lo atribuyó a mi extremo nerviosismo. Creo que yo también. No quería pensar otra vez en la posibilidad de que yo estaba haciendo todo pese a que no lo recordaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres que nos veamos el viernes por la noche? –pregunté al día siguiente. Emily me miró extrañada, antes de replicar. &lt;br /&gt;-¿Crees que sea bueno en estos días?&lt;br /&gt;-Es mejor que nunca. Necesito que me protejas, y así me siento más segura. Estando solo contigo… &lt;br /&gt;-Está bien… creo que nos hará olvidar algunas cosas.&lt;br /&gt;-Sí, eso espero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si rememorara escenas del resto ésa última semana, sería como hablar de otros tiempos. Definitivamente Emily era la mejor persona que jamás conocí. Ella me protegió en todo momento. No se separaba de mí sino hasta que era inevitable. Iba junto a mí a casa. Me proveyó de un poco de comida, y además, trató de hacer que yo olvidase las sombras de lo sucedido en esos días. Nada más que eso hubiese querido yo. Nada más. Ojalá hubiese sido al menos lo único  que consiguiese. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes fue un día largo, de un anochecer lento. Algunas nubes ya acosaban el cielo, haciendo brechas muy esporádicas para que la luz de la luna llena llegase incluso hasta nosotros, en nuestro refugio. &lt;br /&gt;Tras recitar un par de salmodias de in ridículo libraco de magia negra, ambas reímos a voz queda, y ella me tomó del hombro.&lt;br /&gt;Con soltura, con inocencia nada más, me dijo:&lt;br /&gt;-Y pensar que ese maricón del Andrés quería meterse con nosotras esa noche. El muy cojudo ni va a volver al colegio, parece… &lt;br /&gt;-Ése imbécil… Debe haberse muerto…&lt;br /&gt;-Qué jodido,… yo creo que debe estar lloriqueando en su casa porque le cambien de colegio. Es un mimado de porquería… Sus viejos son como los míos, pero con quivos… &lt;br /&gt;-¿Cómo tus padres? &lt;br /&gt;-Como mi familia en realidad… sabes que los muy tarados ni se enteran de lo que hago… a veces pienso que estaría mejor sin ellos. &lt;br /&gt;-… ¿Eso crees?...&lt;br /&gt;Desde que ella había nombrado a sus padres, una sensación como de cosquilleo llegó a mi cabeza, internándose muy profundamente. Creo que hizo un coro extraño con la luz pálida y fría de la luna que se levantaba lozana. Puse mis manos en mi frente y bajé la cabeza, adolorida.&lt;br /&gt;-¿Alicia? ¿Qué te pasa? &lt;br /&gt;-Nada… estoy… tan sólo pensando en algo… &lt;br /&gt;-¿Te sientes mal?&lt;br /&gt;Ya no respondí. Éste es el punto cuando mis recuerdos se truncan. Es ahí donde debo haber perdido finalmente a los lazos que ataban mi cordura. ¿O habrá sido antes? Ojalá alguien me pudiese decir desde cuándo estaba loca. &lt;br /&gt;Y mi cabello, sacudido, cayó sobre un lado, cubriéndome un ojo. Y la luz blanquecina me convirtió en el espectro que me hizo libre, privándome de mi vida. &lt;br /&gt;Entonces Emily pegó un respingo. Yo no pude reaccionar, ensimismada como estaba. Tan sólo sentí cuando el estilete se apretaba contra mi cuello. &lt;br /&gt;-Ahora sí, perra… me vas a decir qué estaba ahí ese día… &lt;br /&gt;La voz cascada de Andrés se oía entre cansada y dolorida. Cuánto tiempo nos habrá estado esperando en ese sitio para poder atacarme. Sentí un poco de lástima por él, escuchando su respirar pesado. &lt;br /&gt;-¡Maldito cabrón! ¡¡Mejor sueltas eso o te reviento los huevos!!&lt;br /&gt;Ah, Emily, la siempre dulce Emily. También sentí lástima porque ya tenía una idea vaga de lo que debía hacer con ella. Así fue que sólo miré hacia sus ojos, cuando mis movimientos, rápidos y certeros, atenazaron la mano que sostenía el estilete, y clavaron mi pulgar con brutalidad, haciendo estallar uno de los globos oculares del chico que un día me había gustado. Todo en un solo gesto. &lt;br /&gt;Andrés casi ni pudo gritar. Tan sólo lanzó un gemido apagado y se retorció dolorosamente. &lt;br /&gt;Sostuve el estilete, y jugueteando con él, miré a mi horrorizada compañera. Sabía de memoria lo que tenía que decirle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mira bien a este idiota –dije, ondeando el estilete- hace  un tiempo él sufrió por un error  del destino que le ha costado todo su futuro. De ahora en más él será sólo un pedazo de basura para todos lo s que la rodean, no sólo para los que saben lo que ha pasado, sino para todos, porque los imbéciles de sus padres no entenderán jamás lo que le sucedió. Además, quién sabe cuánto tardará la locura en sumergirlo por completo.  Cuando germine este sentimiento, podrá acabar con su vida, o quizá busque una salida más cobarde, que sería aplacar sus sentimientos con alguien más. Sabes a lo que me refiero, ¿no? En ese caso no tardará en meterse en problemas mucho peores que los que le ha deparado el destino, y puede que sea culpable de alguna cosa… muy fea. Mira nomás lo que intentó hacer ahora… &lt;br /&gt;Emily me miraba sin decir palabra. ¿Quién era esta mujer, al cabo?&lt;br /&gt; -O sea, tenemos a un joven que en lugar de apoyo sólo ha encontrado supresión y condescendencia. Tenemos a alguien, que incluso en la peor circunstancia es un inocente, pero que ya no tiene esperanza para un futuro. Es triste, pero hay algo que todavía se puede hacer por él. Hay una forma de ayudarlo. &lt;br /&gt;“¿Quieres ver cómo podemos ayudarlo? ¿Qué podemos hacer por él?&lt;br /&gt;Emily ni siquiera pudo replicar. No quiso o no pudo mirar la trayectoria de la hoja mellada y delgada que hundí con fuerza en el cuello de Andrés. El chico se retorció con más fuerza aún, mientras la hoja cercenaba con lentitud su faringe y brotaba de nuevo por fuera. No pude evitarlo, yo era una novata,… o quizá estaba todavía recordando bien…&lt;br /&gt;Emily no gritó. No me detuvo. No se movió sino cuando no pudo soportar más y su cuerpo cayó a un lado desarticulado, ya inconsciente por tanta impresión. &lt;br /&gt;Mejor así. No quería explicarle lo que iba a hacerle. No era tiempo aún…&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-1463758789550214257?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/1463758789550214257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=1463758789550214257&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1463758789550214257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1463758789550214257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/04/las-mascaras-de-alicia-parte-cuarta-y.html' title='Las Máscaras de Alicia (parte cuarta y penúltima)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S73b1sbFUOI/AAAAAAAAAdM/TiR3Sc7eMaA/s72-c/881369495_11b20c5561.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3405078901624545492</id><published>2010-02-27T13:42:00.004-08:00</published><updated>2010-02-27T14:11:57.706-08:00</updated><title type='text'>Las Máscaras de Alicia (Parte tercera)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S4mYD6SHgLI/AAAAAAAAAc8/qDOU1bnI408/s1600-h/1443422158_3ece676a27.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 218px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S4mYD6SHgLI/AAAAAAAAAc8/qDOU1bnI408/s320/1443422158_3ece676a27.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5443048817606230194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es tu amiga, ¿no?&lt;br /&gt;-Era. La muy perra me abandonó esa vez… cuando te conocí.&lt;br /&gt;-No deberías decirle así…&lt;br /&gt;-¿Y por qué no? Si decía que me protegía, me trataba de hermanita y todo, y al final me manda a la mierda…&lt;br /&gt;-¿Te ha pedido disculpas?&lt;br /&gt;-Pues… sí… lo ha intentado, pero…&lt;br /&gt;-Eso significa que comprende las consecuencias de lo que hizo. Mira, alguien puede ceder en un momento dado, incluso fallar, pero está en lo más profundo de uno el admitir un error, y más aún, arrepentirse de ello. &lt;br /&gt;-¿Y qué con eso?&lt;br /&gt;-Que no te debería resultar tan fácil juzgarla. Por un segundo piensa cómo se sintió ese momento. Cómo se sentirá ahora. Yo la veo triste, ¿acaso tú no?&lt;br /&gt;-… Puede ser… Eso me hace recuerdo, Alicia, ese día,… ¿cómo llegué a tu…?&lt;br /&gt;Me volteé para dirigir la última pregunta y  ésta quedó colgando de la nada. La Otra había desaparecido y tan sólo estaba la calle gris que me llevaba al colegio. Al parecer Emily también había decidido llegar temprano, y cuando me acerqué, éramos tan sólo ella y yo, como en los viejos tiempos. &lt;br /&gt;-¿Hola… también te putearon en tu casa y te estás escapando? –pregunté llegando a su lado.&lt;br /&gt;-… Nada de eso, niña. Los cabrones de mis viejos prestan atención cuando son las notas nomás. &lt;br /&gt;-Jajaja, por lo menos no se fijan, tanto, pero tanto, que te golpean casi todos los días… &lt;br /&gt;-Jejejeje, qué negro… Vos y tus chistes de mal gusto…&lt;br /&gt;-Emhhh… ¿Me vas a volver a pedir disculpas?&lt;br /&gt;-¿Para qué?  Si ya me estás hablando…&lt;br /&gt;-Perra….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como decidimos olvidar lo que había pasado ese día. Someramente, ella me contó algo acerca de Andrés, cómo su familia luego había hecho un escándalo para con la de mi amiga, y luego de que ambas viejas se gritaran como estúpidas, el asunto terminó en nada, y el niño mimado tan sólo no regresó al colegio porque había usado la mala experiencia como excusa. Ambas nos encogimos de hombros, y luego de que ese día pasara, al siguiente, ella vino toda emocionada hacia mí y me extendió un papel un poco desgastado y de pésima calidad. Casi sabía de memoria lo que iba a leer. En palabras melifluas y vanamente agresivas, la banda de mi amiga una vez más trataba de parecer rebelde y malosa. Yo sonreí para mí. Los subordinados de Emily tocaban bien nomás, después de todo, y hasta una ignorante como yo veía eso. No me iba a perder ese concierto. Creo que fue la mejor señal de reconciliación que pudimos tener. Qué mejor manera de celebrar que las cosas habían do bien, después de todo. Sí… al fin y al cabo no la había perdido a ella, y además tenía esta nueva extraña amiga…&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;¿Y si?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Emily… he conocido a alguien el otro día…&lt;br /&gt;-Ésta chequeadora… ¿ahora quién te gusta?&lt;br /&gt;-¡Cojuda! Es una amiga que conocí ese día…&lt;br /&gt;-Ah, bien… pues… ¿por qué no la llevas a la tocada? Así me haces más barra…&lt;br /&gt;-Mhhh… Puede ser, puede ser…&lt;br /&gt;Ese día la salida estaba poblada de una luz cálida, como si la primavera extrañamente se hubiese ido adelantando. Emily se despidió de mí efusivamente y corrió hacia su ensayo llevando consigo esa guitarra que otrora tanto le envidiara. Mi amiga era alguien en quien podía confiar. Al fin y al cabo, La Otra había tenido razón en ello. Un lazo de amistad no se rompe con tanta facilidad.  &lt;br /&gt;La Otra Alicia… empezaba a preguntarme cómo rayos le haría para avisarle acerca del concierto, que caí e cuenta que tal vez sería incluso peligroso ponerla en contacto de más gente. ¿Qué sabía de ella, al cabo? Era una muy buena consejera, una persona también en quien confiar, pero de las veces que nos habíamos visto, lo que más recordaba era que asesinó a una chica frente a mí, y que tal vez incluso haya comido una parte de esa víctima… ¿No le daría por liquidar a alguien durante la tocada? Sabía que esa gentuza no suele estar muy atenta a sí misma y que luego alguien termine siendo carneado sería un problema, y uno serio… &lt;br /&gt;-¿En qué piensas con tanta intensidad?&lt;br /&gt;-… En canibalismo… eh…. ¡ah!&lt;br /&gt;Acababa de replicar sin pensar, y al abandonar mi concentración el susto casi me hizo caer de espaldas. Dejé de mirar el suelo y al levantar la mirada, estaba ella, otra vez aparecida de la nada. Y ahora estaba justo a la puerta de mi casa, con las manos en los bolsillos y recamada pacientemente en la puerta. &lt;br /&gt;-¡¿Qué estás haciendo aquí?! –pregunté nerviosamente. Lo último que quería era que mi viejo la viese a ella.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿No puedo visitar a mi mejor amiga? &lt;br /&gt;-… ¿Tu mejor amiga?&lt;br /&gt;-¿Qué?, ¿Te avergüenza?&lt;br /&gt;-No… es que yo… &lt;br /&gt;-Bueno, ya que no entonces dame algo de comer. Muero de hambre. &lt;br /&gt;-Ya. Pero te vas rápido… No quiero líos con mi viejo, ¿si? –esto último lo decía estando ya ambas en la sala. Yo husmeaba el refrigerador de mi papá (que él siempre me había dejado en claro que esa casa y sus cosas eran “de él” y nada mío), cada segundo me ponía más nerviosa. La última paliza, luego del incidente en el bosquecillo, aún mostraba sus secuelas. Claro, algunas marcas en mi espalda y en mis brazos. Pero no me lo quitaba de la cabeza. Siempre creí que me merecía todo eso. Por haber arruinado la vida de mi papá. Por no ser lo que él quería. &lt;br /&gt;-A ver,… apresuremos las cosas...  te tardas demasiado. Algo como comer no debería ser tan complicado, ¿sabes?&lt;br /&gt;-¿Qué carajo haces?&lt;br /&gt;-Preparo algo rápido… lo que no puedes hacer tú…&lt;br /&gt;Mientras cavilaba en mí, la Otra habíase acercado al mesón de la cocina, y sin dudar, untaba una cantidad apreciable de kétchup en un pan que había horadado con las manos. Una vez hubo rellenado una cantidad apreciable, sin dudar fue comiéndoselo. Entre la perplejidad de mi mirada también se entrevió un diminuto escalofrío, quizá producido porque la imagen de la sustancia roja brotando del pan se me hacía algo… conmemorativa. &lt;br /&gt;¿Acaso cada vez que nos viéramos iba a ser derramado algo rojizo y pastoso? Algo me decía que iba a volver a ver esas mismas manchas en sus labios, pronto.   &lt;br /&gt;-¿Qué tanto me miras? ¿No vas a comer?&lt;br /&gt;-Emmhhhh… mejor no. No tengo hambre. ¿Cuánto rato te vas a quedar?  &lt;br /&gt;El kétchup seguía derramándose de a poco. &lt;br /&gt;-En serio estás apresurada porque me vaya, ¿no? ¿Tanto miedo le tienes a ese viejo infeliz?&lt;br /&gt;-¡No has visto lo que hace…! Yo… yo no quiero problemas… no más… &lt;br /&gt;-No deberías no sólo no querer los problemas. No deberías tenerles miedo. En última instancia, aquello que te causa problemas debiera desaparecer. Es el mejor modo de vivir, créeme. &lt;br /&gt;-¿Y cómo me deshago de mis problemas? Estoy changa todavía… Recién saliendo de colegio me voy a poder ir de esta casa. &lt;br /&gt;-No te dije que huyeras. Te dije… -la mirada de ella iba poniéndose más y más siniestra. Justo en ese momento volvió a tomar en sus manos el cuchillo con el que cortara el pan y lo blandió, amenazante, demoníaca casi, ante mí- Te dije que lo que te causa problemas debiera desaparecer… &lt;br /&gt;Estaba aún yo, pasmada, intentando comprender lo que quería decirme, cuando la puerta de metal resonó con fuerza. Mi viejo. Y ella seguía en su casa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mierda… escóndete… haz algo. No te tiene que ver aquí… &lt;br /&gt;-Bah… dale, sigue viviendo en temor, niña.  &lt;br /&gt;-¡Pero ya! ¡Escóndete!&lt;br /&gt;-Bueno… ¿dónde es tu cuarto? &lt;br /&gt;-Es allá, asando el pasillo. Mira, voy a ir a atenderlo a mi viejo y tú te vas ahí y me esperas, ¿ya?&lt;br /&gt;-Sabes que voy a hurgar tus cosas…&lt;br /&gt;-¡Sólo vete!&lt;br /&gt;Creo que luego mi viejo me soltó un bofetón o algo así, después de ver el desastre que estaba en la cocina, pero a mucho más no pasó. Estaba un tanto mareado y eso me beneficiaba, pues le bastaba con comer algo y luego dormiría hasta el día siguiente. &lt;br /&gt;Sólo después de un rato de duda me dirigí a mi cuarto. La sensación de temor no desaparecía tan fácilmente. ¿Qué quería decirme ella? &lt;br /&gt;¿Deshacerme de mis problemas? &lt;br /&gt;¿De mi padre?&lt;br /&gt;Pero, aunque quise preguntárselo, quitarme la incertidumbre… al llegar a mi habitación ya no había nadie. Busqué por todas partes, bajo mi cama, detrás de la cortina, en mi ropero incluso. &lt;br /&gt;Nada. &lt;br /&gt;Lo único que me quedó fue mucho para pensar esa noche. Y encima no le había podido decir de la tocada. &lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;El sábado llegó rápidamente. No volví a ver a la Otra durante todos esos días, y pese a todo, eso me tranquilizaba mucho. Cuando llegué al antro donde Emily tocaría, pues… creo que durante un buen rato me sentía joven de nuevo. Niña, incluso. Ese tipo de reunión social de estereotipos tenía ese poder sobre mí. Desde antes, a las pocas tocadas que iba las veía como si fuese a una guardería a jugar con pelotas de colores en una piscina. El tráfago brutal era sólo un juego, y la banda venía a ser el ambiente del parque. Poco me importaba el que algunos asquerosos ebrios alguna vez hubiesen intentado abalanzarse sobre mí. Era fácil evitarlos, y a la postre, parecía parte del juego.&lt;br /&gt;Apenas si pude dirigirle un saludo a mi amiga. Ella andaba ocupada consiguiendo que el sonido se oyese bien, y arreando a su baterista, que tenía más ganas de embriagarse que de prepararse para el concierto. Mientras, la primera banda iba tocando. Su estilo era un death metal más bien mediocre… por redundante que suene eso. Fue allí, mientras me distraía mirando a los chiquillos que se entornaban contra el escenario, que divisé una silueta que se me hizo familiar. &lt;br /&gt;Esa pinta desgarbada, ese porte enfermizo, la estatura más bien elevada, y más que nada, el peinado. &lt;br /&gt;Allí estaba Andrés. &lt;br /&gt;Momento… ¿le tenía miedo a volver al colegio y sin embargo se hacía presente en un conciertucho de poca monta? Bueno, no tenía mucha lógica, a menos que consideremos que el chico era en extremo mimado. Sentí un poco de rabia al verlo, así, despreocupado, como si nada hubiera pasado. Luego de esa mañana en el bosquecillo él habría regresado a casa y sus padres lo habrán mimado ridículamente, pensando en si no terminaría como su cobarde hermano. Y yo… yo regresé a casa luego de casi morir, para que el bastardo de mi padre me golpeara a su antojo, sin siquiera preguntarme antes si estaba bien…&lt;br /&gt;La banda de Emily comenzó. Era lo de siempre. Su hardcore metal juvenil y plagado de mensajes revolucionarios. Sus letras decían mucho, mucho sobre la conciencia que deberían adquirir nuestras juventudes, en contra de los prejuicios, de la influencia nociva de las generaciones anteriores. Hablaba de la mierda que es el mundo, y yo, mirando hacia el chico que me había abandonado a un destino que podría haber sido mortal, mientras él hacía un mosh des estresante y juguetón, yo me di cuenta cuánta razón tenía. Lo poco que se conoce del mundo es en su mayoría hipocresía sin valor.&lt;br /&gt;Pero igualmente iba a aprovechar el ambiente. Esquivé un par de codazos con presteza, y cuando estuve cerca, él aún no me había notado. Y no lo hizo  sino hasta que levanté mi puño en vilo y lo estrellé con brutalidad contra su nuca.&lt;br /&gt;El muy infeliz se encogió un poco y luego, a medias sonriendo volteó. Sin embargo, cuando me tuvo en su línea de visión todo cambió bruscamente. El desenfado que había visto en sus ojos hacía unos minutos nada más desapareció por completo. La mirada que me dio infundió miedo en mí, no puedo negarlo. Parecía un animal apaleado, rabioso, a punto de lanzarse contra sus torturadores. &lt;br /&gt;Y así, con los ojos inyectados en sangre, él usó toda su fuerza bruta (que sí tenía, al cabo), y de un empujón me lanzó al suelo, con él sobre mí.  &lt;br /&gt;-¡¿Dónde carajo estabas?! ¡¡¡¿Cómo saliste de ahí?!!! &lt;br /&gt;-No te entiendo… suéltame, cabrón…&lt;br /&gt;-Ese día… deberías haber muerto… mi hermano,… él… &lt;br /&gt;Algo de saliva correaba, como dibujando espumarajos, desde las fauces de mi atacante. A todas luces, esto parecería sólo el asedio de un borracho en medio del mosh. La gente alrededor nos miró un instante nada más para luego continuar con la confusión. &lt;br /&gt;-… Mi hermano… nunca me contó… tú… dime… ¿qué había ahí dentro? ¡¿Qué había?!&lt;br /&gt;-No sé… ya quítate... Me estás lastimando… &lt;br /&gt;-¡¡¿Qué mierda me importa?!! Quiero saber qué estaba en ese lugar… ¿Qué lo cagó a mi hermano? ¡¡¿Qué era?!!&lt;br /&gt;El aliento de Andrés y su misma presión comenzaban a sofocarme. Su aire enloquecido no disminuía. Sus rodillas estaban bien emplazadas sobre mis hombros, tanto que mis huesos comenzaban a resentirse Nunca fui una chica vigorosa, ý no podía aguantar algo así. &lt;br /&gt;Fue por eso doblemente un alivio cuando algo golpeó con salvajismo la cabeza de Andrés, lanzándolo hacia un lado. Vi vagamente una sombra que iba tras él y de un solo empujón, incluso pasando a través del resto de la gente, lo estrellaba atrás, contra el bar…&lt;br /&gt;-Te me vuelves a acercar y te saco la piel a pedazos, hijo de puta… &lt;br /&gt;Esa helada voz ya la había escuchado. Antes, alguna vez me otorgó paz, me reconfortó. Me enseñó a darle valor a una muerte. &lt;br /&gt;Allí estaba La Otra. Y una vez más, todo se lo debía a ella.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que siguió, esa noche, no puedo recordar mucho. El ataque del chico me había afectado más de lo que parecía. Mi mente estaba un poco nublada. Habrá sido la mezcla del miedo, el estrés de todos esos días, y quién sabe qué más…  El infeliz pudo escapar, y apenas lo hizo, La Otra me levantó con un gesto tierno pero nervioso, y de la misma forma, me indicó que la siguiese. &lt;br /&gt;Nuestra caminata fue larga, y yo volví a hablar sólo cuando vi que íbamos internándonos más allá de la ex terminal de trenes.   &lt;br /&gt;-Esperá… ¿Adónde estamos yendo? &lt;br /&gt;-A mi casa, ¿dónde más? &lt;br /&gt;-… No… ahora no vamos a entrar al bosquecillo… es de noche… &lt;br /&gt;-Ay, por favor… ¿Qué dices? Es mi CASA… no va a pasar nada. Ahí vas a estar más segura que acá afuera. &lt;br /&gt;-Pero el imbécil ya se ha ido… no hay porqué… &lt;br /&gt;-Shhh… Conozco a los de su ralea. Ese cojudo ya tiene el seso frito. No te va a dejar en paz. No quiero esperar a que aparezca de la nada en tu casa y te esté haciendo algo. &lt;br /&gt;-Pero… entonces… él sólo quiere saber qué había ahí en tu casa… ¿por qué no me dices? Con eso creo que lo puedo dejar tranquilo…&lt;br /&gt;Las sombras de los primeros árboles nos cubrieron, y de pronto, ya no pude ver su rostro, oculto como siempre, debajo de esa capucha, ahora, más cobijado que nunca, con una sombra más grande, la de la noche, sobre ambas. &lt;br /&gt;-Te lo diría… -replicó, en un tono que nunca le había escuchado. Su voz sonaba como un eco distante- sí, te lo diría, pero… ahora no voy a poder. &lt;br /&gt;-Pero… ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque estás durmiéndote, mi querida Alicia… &lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Extraños sueños entretejiéndose, formando un lienzo de consistencia incomprensible, plagado de voces venidas de sitios incognoscibles, de hoyos profundos en lo recóndito, allá donde la conciencia huye, donde quedan sólo cadáveres de cordura. Sueños fragmentados, dotados de maldiciones innominables. Pesadillas, de aquellas que se extrañan cuando uno recobra la visión del mundo vigil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despertar, otra vez observé el ya conocido panorama. Un pastizal bajo, ralo y demacrado. En lo alto esos troncos delgados y enjutos, y el aire de ese amarillo macilento.&lt;br /&gt;Mis pies estaban muy adoloridos. Mi cuerpo entero tenía reflejos de cansancio terribles. Pero, aún a pesar de ello, no pude evitar dar una mirada alrededor. Más allá, mucho más lejos, creí reconocer la silueta borrosa de esas tumbas que señalaban la proximidad de la casa de mi captora-rescatadora.&lt;br /&gt;Al final, sólo me quedó un suspiro pesado, y la conciencia de que debía volver a casa, y más aún, de que me iba a ir mal allá. &lt;br /&gt;Y de qué forma… &lt;br /&gt;Nunca había visto a mi viejo tan furioso. Bramaba al tiempo que tomaba ese maldito cinturón de siempre y o azotaba contra mi espalda. Oí las palabras clásicas. &lt;br /&gt;Escuché de nuevo, cuán desgraciada era la vida de mi padre porque yo nomás le había quedado. Lo poco que valía su hija. Que estaría mejor con mi hermano. Que debería haberme muerto nomás, después de nacer. Por milésima vez debí reconocer la frase ésa. &lt;br /&gt;“Tu madre te debería haber abortado, carajo”&lt;br /&gt;Creo que la paliza duró hasta entrada la tarde. Él sólo se detuvo porque tenía que salir. &lt;br /&gt;Luego me quedó la rutina de siempre. Ponerme ropa holgada, lo más posible, para evitar roces con las heridas. Prepararme un poco de café, que extrañamente me daba una sensación de alivio, y al final, tomarlo en mi sala, con la vista hacia la nada. &lt;br /&gt;En esos momentos, yo solía meditar en silencio sobre todo lo que mi padre decía cuando me golpeaba. Casi, casi siempre, terminaba llorando, pensando en que tenía razón. Después de todo, si mi madre no me quiso consigo, y ahora que estaba con él, él tampoco me quería, entonces ¿para qué estar en el mundo? ¿Para qué había nacido? &lt;br /&gt;Sólo que, esta vez, mi silencio fue más penetrante. Mis pensamientos no fueron tan oscuros. Tan sólo fueron… extraños. Estaba más el espejismo del recuerdo de mis sueños. Y más incluso, una sensación de alivio, porque sabía que en alguna parte, una criatura extraña e incomprensible se preocupaba por mí. Me había metido en problemas, por segunda vez, pero…&lt;br /&gt;El timbre sonó.&lt;br /&gt;Salí de mi ensimismamiento rápido. Podría ser mi padre, que volvía más temprano. Enjugué con rapidez mis lágrimas y me abalancé sobre la puerta.        &lt;br /&gt;-Hola. –Dijo en un tono natural, La Otra, la Alicia del bosquecillo- ¿Qué tal dormiste? &lt;br /&gt;-Yo… &lt;br /&gt;-¿En lo que piensas me dejas pasar? Tengo hambre… &lt;br /&gt;No pude replicar nada. No la pude detener. Ella fue a paso rápido hacia mi cocina y al cabo de un rato nada más regresó con otra vez el pan lleno de kétchup.  &lt;br /&gt;-¡Qué bien! ¿Puedo? –preguntó al tiempo que sin esperar a mi respuesta tomaba la taza donde estaba mi café y tomaba casi todo de un tirón- Esto siempre me tranquiliza… ¿sabes?&lt;br /&gt;-… ¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¡Esta mañana ya me he hecho pegar con mi viejo por tu culpa! &lt;br /&gt;-¿Crees que no lo sé? –dijo ella, aún sin mostrar signos de preocupación- No habría venido si no estuvieses en problemas que no puedes, o no quieres resolver, como siempre… &lt;br /&gt;-¡¿Qué?!&lt;br /&gt;-Mírate, mira el estado deplorable en el que estás… tu pose encorvada por las heridas, tu mirada preocupada y vacía,… el mismo tono de tu voz, débil de convicciones… eres frágil  y todos a tu alrededor han aprovechado eso…  eres una víctima que goza viviendo como tal…&lt;br /&gt;-Deja de joder con esas cosas… ahora no es momento… &lt;br /&gt;-…¡¿Cómo que no es momento?! ¡¡Anoche tu vida estuvo en riesgo y a ese malnacido que llamas padre ni siquiera le importó saber eso!! ¡Sabes tan bien como yo que te golpeó porque anoche no había quién le sirva su comida de mierda!! &lt;br /&gt;Al proferir estos últimos gritos, la mirada del ojo único que me mostraba esta mujer se hizo cristalina, casi de hielo mismo. Todos los nervios de mi cuerpo reverberaron, como si la misma ira que ella sentía fluyera en mí. Cerré un poco mi puño derecho, presa de una indignación que antes jamás creía capaz en mí. Apreté los dientes con fuerza y bajando la cabeza, derramé un par de lágrimas. &lt;br /&gt;-Ya estás bajando la cabeza de nuevo… creo que vas a tener que conocer tu lugar en el mundo por las malas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un sonido en la puerta de calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alicia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es mi viejo! ¡Escóndete rápido!... &lt;br /&gt;-…Por las malas entonces…&lt;br /&gt;-¡Ya pues!... ¡vete!...&lt;br /&gt;La Otra dio un pequeño saltito hacia atrás del sillón y se esfumó hacia los pasillos de atrás en un parpadeo. Yo tomé la taza como si la estuviese recogiendo, y entonces llegó ese hombre.&lt;br /&gt;-¿Dónde estás? ¡Tanto te grito para que me ayudes con esto en la entrada y ni apareces! –mi viejo llevaba una bolsa negra, de ésas de basura, que parecía tener una carga pesada, de un olor penetrante. Claro, era sábado… Ese hombre tenía la costumbre de comprar provisiones al por mayor, y al parecer esa tarde la había aprovechado para hacer mercado y llevar carne, mucha carne a la casa. &lt;br /&gt;Yo me abalancé sobre esa bolsa, y casi arrebatándosela de las manos, la llevé hacia la cocina. &lt;br /&gt;-¡Prepará un café, ¿ya?!&lt;br /&gt;Él se había aposentado del sillón donde segundos antes estuviese La Otra. Respiraba con pesadez, como todas las personas con sobrepeso. Yo me apresuré, llené de agua la caldera, y entonces recordé que La Otra había dejado su extraño sándwich en la misma mesa, frente a donde estaba mi padre. Encima de todo, no quería un puteo más por estar dejando comida por todos lados. Era algo inocente, pero hasta a eso le temí en ese momento. ¿Dónde estaba La Otra Alicia?...&lt;br /&gt;-¿Qué mierda es esto? –dijo él en cuanto salí de la cocina. Sí, como cabe suponer, él había intentado darle una mordida al pan lleno de kétchup y la sensación posterior era bastante desagradable…&lt;br /&gt;-…Es… no estaba encontrando nada en la cocina…&lt;br /&gt;-No me jodas… ¡Te dejo el refri lleno para que no tengas que estar sonseando como siempre! ¡Te la pasas haciendo chistes cojudos como éste y encima te pierdes cada vez! ¡Ya me hartas!  ¡Por qué nomás no te habrá llevado tu madre! ¡¡Esa cojuda debería haberme dejado a tu hermano!! ¡¡Él sí valía algo!! ¡¡Me he quedado con lo peor de la familia!!&lt;br /&gt;Yo no escuchaba. Había quedado en mí, un poco del germen de rabia que me dejara la otra. Por eso quizá miraba de una manera distinta hacia ese sitio, donde ya no sólo estaba mi viejo, sino Ella también, que brotaba con sigilo, casi con apariencia cómica, desde atrás del sillón. Me miró con una sonrisa maliciosa, y entonces me mostró el cuchillo de cocina con el que había preparado ese sándwich. Lo señaló, y diciendo con los labios, como entendí, me dijo en tono cómico:&lt;br /&gt;-…Más kétchup…&lt;br /&gt;Sólo ahí recobré la conciencia. Mis ojos se desencajaron por el terror. Mi padre debió haber creído que estaba asustada por sus palabras. Gritaba más incluso, pero yo ya no oía nada. Sólo miraba la lenta trayectoria de la hoja ya manchada, hasta que chocó con la boca abierta de mi padre, haciendo restallar su lengua en una roja explosión, y con tanta fuerza que la punta del cuchillo brotó por debajo de la quijada. &lt;br /&gt;Pero no murió de inmediato. El corte le quitó toda respuesta consciente, eso sí, especialmente debido al shock y a la pérdida tan repentina de tanta sangre. No me imagino cuánta habrá tragado… La Otra se recamó un poco más en el respaldo del sillón y con esa mirada demente, me dirigió un gesto extraño, y entonces, salvajemente, aplicó más presión sobre la bullente herida. &lt;br /&gt;La cabeza del viejo, impelida por ese empujón, descendió hasta quedar mirando el suelo. &lt;br /&gt;-Así ve el mundo tu hija… Siente cómo es mirar el piso...  ¿entiendes lo que le has hecho?... viejo de mierda… ella merecía todo tu amor, no porque se lo tuviera que ganar, sino porque es parte de ti. No es tu derecho, ni tu obligación, sino tu deber el amarla. El tan sólo haber hecho que un minuto de su vida tuviese valor. Eres un pedazo de porquería… toda la frustración de tu fracasada vida se lo endilgaste a ella, a una chica tierna e inocente, que de no ser por ti habría sido luminosa y feliz…&lt;br /&gt;¿Mi  padre entendía algo? Yo lo escuché intentar lanzar un balbuceo, pero la carencia de lengua hacía imposible entender nada. Yo ya no tenía idea qué pensar, qué hacer… &lt;br /&gt;-¿Vas por lo menos a pedirle disculpas antes de morir, cabrón?... Así creo que podría tenerle respeto a tu cadáver luego…  -Silencio- ¿Nada? Bueno,… entonces creo que mejor aceleramos la cosa. &lt;br /&gt;Ella casi se encimó en él, y haciendo una presión terrible, hizo que el cuchillo se rompiese en varios pedazos, al salir por un lado de la quijada, quebrándola ésta también y haciendo que el borbotear de sangre se hiciera un torrente. &lt;br /&gt;Sólo entonces pude reaccionar. Como la vez anterior, a la luz de la masacre no me quedó más que lloriquear un poco, caer de rodillas y seguir mirando el cuerpo sin vida. Puse mi cabeza entre mis manos y comencé a temblar. Ella no me esperó. Apenas el cuerpo dejó completamente de moverse, se fue, y tras un trajín afanoso regresó con un atajo de periódicos, los que dispuso en el suelo, detrás del sillón. Jaló el cuerpo descoyuntado hacia ese lado. Fue una suerte que lo hiciera, porque así por lo menos sólo tuve que escuchar, no ver, cómo Ella iba extrayendo la carne del cadáver.&lt;br /&gt;No sé cuánto habrá tardado. Imaginé cada movimiento, cada corte, cada extracción, cada limpieza de hueso. Sólo al final su silueta  apareció de nuevo sobresaliendo del sillón, y sin mediar palabra alguna, me indicó que la siguiera. Ella llevaba esas dos bolsas negras. En una repicaban los huesos. En la otra, más voluminosa, estaría lo aprovechable del cuerpo… Ella era una figura extraña y de caminar desviado, seguida por una casi niña de mirar enjuto y de paso aún más temeroso. Debimos parecer escapadas de nuestra casa. &lt;br /&gt;Así fue que fuimos remontando el camino de la autopista, rumbo a alguna entrada del bosquecillo. Yo no decía nada. Tan sólo observaba esas bolsas donde estaba lo que un día fuera mi padre. Observaba y tenía una sensación que me causaba repulsión. Una sensación, no sé si habrá sido de alivio, o mera tranquilidad, da igual, de todas formas me la reprochaba.&lt;br /&gt;De pronto, ella se detuvo. &lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –pregunté. &lt;br /&gt;-Pequeña Alicia, sabes cuál es mi misión, ¿no es así? &lt;br /&gt;-Emmmhhh…&lt;br /&gt;-Yo tan sólo quiero librar a aquellos inocentes del destino que sufren en el mundo. Ésta es la primera vez que asesino a un culpable por la misma razón. He hecho justicia,… pero mi víctima ahora era el culpable de todo… no puedo tenerle respeto. No puede estar en esas tumbas, las que he preparado para mis ángeles. De hecho, este montón de mierda no se merece reposar siquiera… &lt;br /&gt;Y dichas estas palabras, ella cerró los ojos significativamente, y lanzó la bolsa de huesos hacia la vertiente del río. La bolsa desapareció en segundos, entre el agua sucia y los desperdicios. &lt;br /&gt;Yo tan sólo miré la escena mientras un rictus de dolor me acompañaba. Tenía un poco de creencias hacia supersticiones comunes, y como cualquiera sabía que un espíritu que es llevado por las aguas nunca encuentra la paz. Ella debió notarlo, pues me dio la espalda, con un gesto de molestia, casi. &lt;br /&gt;-Tienes los nervios demasiado rotos para acompañarme… mejor vuelves a tu casa. &lt;br /&gt;-Yo…&lt;br /&gt;-Vete. Ahora no quiero verte. No has podido siquiera agradecerme… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Continuará&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3405078901624545492?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3405078901624545492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3405078901624545492&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3405078901624545492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3405078901624545492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/02/las-mascaras-de-alicia-parte-tercera.html' title='Las Máscaras de Alicia (Parte tercera)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S4mYD6SHgLI/AAAAAAAAAc8/qDOU1bnI408/s72-c/1443422158_3ece676a27.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6305554346284239566</id><published>2010-02-19T12:37:00.000-08:00</published><updated>2010-02-19T13:02:30.507-08:00</updated><title type='text'>Las Máscaras de Alicia (Parte Segunda)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S376GDwf6BI/AAAAAAAAAc0/LvtTwxMSf4E/s1600-h/214720347-L.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S376GDwf6BI/AAAAAAAAAc0/LvtTwxMSf4E/s320/214720347-L.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440060381905020946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana en que fuimos a los túneles estaba plagada de una sensación nerviosa de la cual no podía librarme. Mil veces, mientras ascendíamos por las pequeñas estribaciones vallunas, me pregunté por qué había ido. Mucho del encanto por ese chico ya se había perdido, y francamente, incluso antes de que me contase lo último, aquello de su hermano, yo ya tenía miedo de aquel lugar.&lt;br /&gt;Sin embargo, la imagen que creábamos distaba mucho de ser macabra. Tan sólo tres adolescentes paseando despreocupadamente por el bosquecillo paceño. Cualquiera, al vernos, habría dicho que ellos dos, Emily y Andrés estaban yendo a probar su sexualidad recíprocamente, y que yo los acompañaba, sólo por si acaso. &lt;br /&gt;Y es que ambos se veían tremendamente afines. Yo no tenía casi de qué hablar con ellos, que se perdían en sus discusiones acerca de bandas de metal, hardcore y otros. Mis conocimientos en música eran bastante limitados, y entre otras cosas, si terminaba nombrando algo, por decir, de Paramore, ambos se voltearían y se burlarían de mí con ganas y merecimiento. &lt;br /&gt;Hasta que vi algo extraño, desdibujado con extrañeza a lo lejos. &lt;br /&gt;-¡Pst! Andrés… ¿Qué es eso?&lt;br /&gt;-Ah… ¿ya viste las tumbas? Entonces estamos cerca nomás &lt;br /&gt;-¿Tumbas? –Dijo Emily, con una ceja en ristre- ¿Y de qué son? Aquí entierran los maleantes a sus víctimas, ¿no?&lt;br /&gt;-La verdad no sé… mi hermano me dijo que son de perros de los pocos que viven por aquí… sólo que… hay muchas y…&lt;br /&gt;-¿?&lt;br /&gt;-No,… nada… ¡miren! ¡Allá está la entrada!  &lt;br /&gt;En efecto, bajo el sol que afloraba, bajo el follaje inhóspito de los casi amarillentos eucaliptos, entre el pasto revuelto una oquedad pequeña, misteriosa, abría un surco negro en todo. Apenas si estaba enmarcado en una estructura de cemento que la hacía incluso más siniestra. Cuando nos acercamos, percibí un tufo extraño del sitio, no algo que pareciera venir de cadáveres, sino más bien de excreciones innombrables. &lt;br /&gt;-Ya… hay que buscar dos amas para los lados… &lt;br /&gt;Andrés comenzó a caminar alrededor husmeando el suelo. Emily y yo, alternativamente, miramos el hoyo y a nosotras. &lt;br /&gt;-¿Estás segura? No quiero que bajes si te da miedo, Alicia… &lt;br /&gt;-Estoy bien… -repliqué desviando la mirada. No quería mirarla. No quería mirar el hoyo. Una sensación nueva, mezcla de expectativa y miedo se apoderaba de mí. Sí, tenía miedo, pero algo más allá del simple orgullo me obligaba a descender. Iba a hacerlo. Es más. Quería hacerlo cuanto antes- ¡Andrés! ¿Para qué son las ramas?&lt;br /&gt;-Es que hay partes del túnel que son más anchas, o entradas que uno no ve. Vamos a ir rozando las paredes para no desubicarnos y seguir recto. Y también para tocar algo si encontramos. &lt;br /&gt;-A que nos topamos con un perro muerto, máximo… -dijo mi amiga, que comenzaba a mostrarse harta. &lt;br /&gt;De pronto, el chico se acercó a nosotras, y sin más ceremonia, me guiñó un ojo y nos tiró un par de ramas a cada una y se internó en la oscuridad a través de la escalerilla de metal. &lt;br /&gt;Del viaje conservo muchos recuerdos, pero todos están envueltos en la misma cáscara confusa. El hedor se hacía tan sofocante que parecía que nublaba la vista. Yo iba al final de la fila, delante de mí estaba Emily, y encabezando, Andrés con la linterna. La luz que éste emitía se me hacía como una pequeña estela brillante en un mundo pútrido de una profundidad inconmensurable. &lt;br /&gt;A los lados, en las paredes, diversos símbolos se entremezclaban. Eran de tan diversas índoles y escritos de tantas formas, que su mera visión resultaba una imagen aleatoria y casi demencial. Aquí y alá lograba ver lo que quedaría de algún grafiti de alguna pandilla que seguro pulularía por esos lares, así como también simples marcas largas, como de uñas rasgando. El confuso tono rojizo de éstas me estremecía. Había también simples sentencias escritas, de todas las calañas. Debí haber visto una buena cantidad de enseñas de amor, escritas entre corazones dibujados quién sabe de qué formas. &lt;br /&gt;Me encogí de hombros del asco. No estaba en mí imaginarme con alguien que quisiera, dejando una estampa en un lugar así. &lt;br /&gt;Emily estaba muy callada. Sólo después de mucho rato volvió a hablar. &lt;br /&gt;-¿Saben? Este lugar estaría de la puta  para filmar un clip de mi banda. &lt;br /&gt;-Jeje, luego van a quedar malditos, ustedes…&lt;br /&gt;-No jodas, cabrón. Aquí no pasa nada. Tanto rato caminando y apenas si he visto rocas y me he ensuciado los zapatos. En la próxima salida nos vamos, ¿ya?&lt;br /&gt;-Bah, seguro te estás asustando. Primero tenemos que llegar adonde se derrumbó esa pared… &lt;br /&gt;-Sí, claro… seguro ni te acuerdas bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos dos seguían discutiendo y yo apenas los escuchaba porque de tanto observar a los lados y atrás había caído en cuenta de algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, Andrés, pero las paredes son de cemento… esto es como un tubo… ¿Cómo va a derribarse algo así?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí fue, antes de que ninguno de los dos pudiese responderme, que escuchamos, a través de todo, un sonido que nos hizo estremecer a los tres. Era como un pitido ligero, que se oía tanto más distante como macabro, pues ninguno podíamos imaginar a qué se debía. Miré a Emily, quien tenía la misma cara de intriga que yo, y ambas miramos hacia nuestro guía. &lt;br /&gt;-¿Andrés? ¡Andrés!&lt;br /&gt;¡ANDRÉS!&lt;br /&gt;Emily se encaramó como pudo hacia delante. Por más que golpeaba la espalda del chico, éste no reaccionaba. Yo no veía nada. No veía nada… Y el pitido seguía.&lt;br /&gt;Y de pronto, mi amiga soltó un grito horrible, que resonó por todo el lugar como penetrando la oscuridad con un puñal. &lt;br /&gt;-¡¿Qué mierda es eso?!&lt;br /&gt;Yo intenté mirar, pero ambos me bloqueaban la visión. Mi amiga temblaba, temblaba toda. Hubiese querido ver sus rostros. Nunca sabré las expresiones que tenían. &lt;br /&gt;El pitido se hizo un poco más profundo, y entonces, repentinamente, escuchamos un chapoteo muy a lo lejos, detrás nuestro. &lt;br /&gt;Eso debe haber sido como una señal, pues al oírlo, Andrés llevó sus manos a la cabeza, y sin esperarnos, comenzó a correr como poseído. Emily casi cae toda entera, pero pudo seguir tras de él. Yo, aún ignorante de lo que pasaba di un paso delante, casi cayendo y entonces también lo vi, pese a la oscuridad. &lt;br /&gt;Los dedos afloraban un poco del limo oscuro y pútrido. En sí, la palma no podía verse, pero sí el extremo de la muñeca seccionado. &lt;br /&gt;A la visión del miembro mutilado, perdido en un mundo donde sólo había oscuridad y suciedad, donde el único sonido era un silbido anómalo y donde se volvía a escuchar el chapoteo del principio, una parte de mi cordura huyó hacia la nada, justamente de la misma forma que yo grité y me eché corriendo hacia delante.   &lt;br /&gt;Creo que llegué a ver un poco aún de la luz bamboleante que todavía llevaba Andrés consigo. Él, como todos corría sin un sentido en claro y apenas si lograba enfocar su linterna hacia algún lado.&lt;br /&gt;Mis pies salpicaban por todos lados la sustancia negruzca, mezcla de desperdicios, agua, y quién sabe, por lo visto sangre también. De alguna forma mi mente consiguió reorganizarse un poco y dirigí mi mirada hacia atrás. Ahí fue que escuché de nuevo el silbido, casi junto a mí, como algo corpóreo. No pude evitar seguir mirando hacia atrás. Así fue que, corriendo sin ver hacia dónde iba, choqué contra una de las paredes, ya que habíamos llegado a una estribación del túnel. &lt;br /&gt;Allí todo, todo se convirtió en pesadilla, pues la luz de Andrés se perdió por completo, y ya no los volví a escuchar más, y mi cuerpo, impelido por su propio peso, derribaba una estructura que yo creía debía ser sólida. &lt;br /&gt;Un estruendo de una naturaleza inidentificable me  rodeó, y ya sin poder soportar más, perdí la conciencia. &lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;¿Dónde está uno cuando todo lo que ve a su alrededor es oscuridad? Si no pudiésemos darle nombre a un sitio, ¿éste existe? Si no pudiésemos confrontar el terror de no existir, sumidos en la penumbra absoluta, ¿nosotros existimos, o somos tan sólo un reflejo de algo que no podría ser?&lt;br /&gt;Creo que vomité apenas desperté pues seguía acuciada por el pánico. En efecto, la oscuridad se había hecho completa. Doquier que mirase, no quedaba nada que pudieran señalar mis ojos. Se sentía tan ingrávida, tan antinatural esta oscuridad que su mera certeza me producía escalofríos. &lt;br /&gt;No sé cuánto tiempo pasó. En un principio, y sabiendo cuánto ha pasado desde entonces, no quisiera imaginarlo. Quiero conservar los escasos retazos de cordura que aún poseo. &lt;br /&gt;Fue en esos aciagos instantes que comencé a ver, como si estuviese siendo partícipe de alguna mala película de suspenso, algunos fragmentos de mi vida. Recordé la mañana siguiente a la noche en que mi madre nos había abandonado. Los días que siguieron, con mi padre rugiendo cada vez más fuerte, amenazando al mundo entero. La rabiosa sensación de vacío, exacta, idéntica a del abandono de este lugar…&lt;br /&gt;Y de pronto otearon ante mis oídos las palabras que tanto me decía mi padre cual salmodia eterna, repitiéndolas para que yo las adoptase como verdades absolutas. &lt;br /&gt;-…Ya me decía mi viejo… papá…. ¿no debía existir entonces? ¿De verdad?… Entonces… ¿Pertenezco a este vacío? Soy sólo una sombra… me has dicho bien… era la hija que no querías… era… era el desperdicio de tu matrimonio… la muestra de lo poco que ha importado esa mujer…. La perra de mi madre… cómo la odio. Me ha dejado contigo…. Ni siquiera ella me quería… ni siquiera ella. Ni siquiera nadie. Nadie me ha querido consigo… Nadie ha querido que exista… No debería… no debería existir…&lt;br /&gt;Llegado a este punto me había acurrucado en lo que podría haber sido una pared, aunque sólo el tacto me lo decía. Y en tanta desesperación, en tanta desolación no pude hacer nada más que recamarme sobre mí misma y llorar quedamente, repasando, como han leído, aquellas direccionales que regían mi vida. Aquellas según las cuales yo estaba viviendo una existencia que ni merecía. &lt;br /&gt;Y quizá por eso la sorpresa no fue tan grande cuando un rectángulo de luz mortecina, de tinte rojizo, se hizo de repente, hiriendo la oscuridad, y dibujando sobre sí una silueta de forma indefinible. Apenas si la miré. Tan sólo pude escuchar unas palabras que no parecían venir de ningún lugar.&lt;br /&gt;-¡¿Qué mierda estás diciendo?! –dijo, sin tono, casi sin indignación- Te estás echando culpas que no te pertenecen… aquello que tus padres hicieron contigo, desde el principio ha sido un ataque. Quienes no merecen el cariño de nadie son ellos. Tú existes, y nadie debía darte permiso, ni nada por el estilo. Tú eres tú, y tus padres tan sólo te dieron carne para que lo fueras. Y esa carne es de poco valor, si consideramos lo que hay dentro. &lt;br /&gt;Ahí, después de oír estas casi indescifrables sentencias, fue que erguí mi mirada. La silueta se acercó a mí un tanto y sólo entonces tuve el conocimiento de que era humana, o por lo menos eso podía simular. Y la figura, aún envuelta en sombras se acercó incluso más. Tanto se aproximó, que tuvo que arrodillarse para ponerse a mi nivel, y un poco de un fulgor extraño e inmaterial se derramó, desde su único ojo visible, hacia los míos. Había algo de confort en esa mirada. Algo de candidez que me trastocaba íntegramente. &lt;br /&gt;-Deja de sentirte un parásito… -me dijo, con una voz que tenía demasiado de la de una madre- deja de sentirte un estorbo. Si tus padres nunca te quisieron, qué importa. El amor de personas así es más un insulto que algo que añorar. Eres joven. Hay demasiado ahí afuera que tienes que ver. Demasiadas cosas por las que tienes que vivir. Ahora, tan sólo levántate. Usa tus piernas, que por algo las tienes… &lt;br /&gt;“Eso… levántate. Dame tus manos. Piensa un poco. Tu vida te pertenece, y sólo a ti. Mereces existir, no porque alguien te lo tenga que decir, sino porque eres tú… &lt;br /&gt;“Ahora, ven conmigo… Ven, que te reconfortaré el espíritu que tienes que hacer crecer desde hoy… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podía no haber seguido a esa sombra sin forma ni nombre?  ¿Cómo podía rechazar a las primeras palabras que se me dirigían, quizá en mi vida, que tenían algo más que sordo desprecio?&lt;br /&gt;Fue por eso que no me sentí extraña cuando abandonamos esa especie de depósito, cuando nos dirigimos a lo que era algo así como un comedor extraño, con sólo una mesa por toda mueblería, dos sillas y un mantel blanco. En una de esas sillas tomé asiento, y como me lo indicara mi anfitriona, que al fin y al cabo tenía forma y voz femenina, esperé hasta que me llevase algo de comer. &lt;br /&gt;Debe haber sido la comida más deliciosa que probé en mi vida. Tan sólo algo de carne suave, un poco de arroz y unas verduras. Ella comió conmigo, y durante todo ese tiempo, aunque devoré, no desvié la mirada, y seguí observándola. &lt;br /&gt;Su apariencia era tan rara como su naturaleza en sí. Su atuendo tenía tanto de terrenal que me desubicaba incluso más. Tan sólo unos pantalones parduzcos, anchos y desvaídos, y sobre ellos, un canguro negruzco, con la capucha totalmente cerrada sobre su cabeza, excepto una pequeña abertura por la cual se veía la mitad de su rostro (la otra mitad la cubría su espesa cabellera negra), y en éste, un ojo de mirada extraña, casi indescriptible.  &lt;br /&gt;-Eh… ¿amiga? –intenté comenzar a decir, sin saber aún cómo referirme a ella.&lt;br /&gt;-¿Mh?&lt;br /&gt;-¿Dónde estamos? Me he caído en el túnel… ¿Estamos en el túnel todavía?&lt;br /&gt;-¿Túnel? Un espacio de transición, eso es a lo que te refieres, presumo…&lt;br /&gt;-No… decía el túnel del bosquecillo. Nos metimos en la mañana, y mis amigos…&lt;br /&gt;-Escaparon… escaparon de la transición. Te dejaron sola para que la enfrentases. &lt;br /&gt;-¿De qué estás hablando? –ya comenzaba a sentir un poco de inquietud por la situación. Después de todo, a cada momento más y más parecía una simple loca esta mujer. Podría intentar hacerme algo- ¿de dónde me has recogido?&lt;br /&gt;-Tú nunca te callas, ¿no?&lt;br /&gt;-…&lt;br /&gt;-De donde te recogí era un lugar donde no merecías estar, y te he traído al sitio donde nadie está. Estamos encerrados en paredes inexistentes, construidas por nuestra mente obsesionada con una imagen física… en este lugar hay un vacío cuántico. Aquí nada es, pero todo lo es a la vez… ¿entiendes?&lt;br /&gt;-No. Nada… Pero… por lo menos… dime quién eres… ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;-¿Un nombre? Bah, qué banal. Si quieres algo como eso,… pues dímelo tú primero. &lt;br /&gt;-¿Yo?.. Yo me llamo Alicia…&lt;br /&gt;-Alicia… suena bonito. De hecho, creo que no te lo mereces. A partir de ahora yo voy a ser Alicia, ¿vale? &lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Jajaja… mira… creo que te estoy empezando a confundir. Ahora yo voy a ser tú. Por esta noche vas a dormir en mi cama, y mientras tanto haré de ti. Yo voy a ser ti, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;-No entiendo nada…&lt;br /&gt;-Te dije que te fueras a dormir… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, no pude resistir. De esa noche no conservo ninguna memoria. Tan sólo que ella me arropó de una forma rara, que una vez más me llenó de un confort como el que nadie nunca me había dado, ni habría de hacerlo jamás. Y mi sueño llegó casi al instante. &lt;br /&gt;Y no hubo nada en él. Ni una sola imagen. Tan sólo una sensación de tranquilidad absoluta, como estar rodeada por una oscuridad que transmitía paz y nada más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando desperté, mi cuerpo se sentía algo dolorido pero la sensación de alivio tardó en desaparecer. Sólo al cabo de unos segundos pude ver, observando hacia lo alto, que no había rastro alguno del cuarto donde estaba la cama de esa mujer. De hecho, no había rastro de nada. Un árbol se mecía al viento de forma irónica, y el ambiente de verde pálido no podía ser otro. Estaba en el exterior. En el bosquecillo mismo. &lt;br /&gt;Por desgracia, el aire de tranquilidad me abandonó al instante. Y corrí presurosa hacia algún descenso, intentando no huir de algo extraño que me había pasado. &lt;br /&gt;Tan sólo quería volver donde mi viejo. Sabía que me iba a matar, pero iba a ser peor si no aparecía…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el asunto fue tal cual. Apenas aparecí mi viejo brotó de la nada, y tras un puteo del cual ya ni siquiera recuerdo los detalles, me soltó una paliza terrible. Creo que por esos días estaba con problemas en el trabajo, y encima yo desaparecía por dos días. Lo malo fue que no pude contarle nada. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué me secuestró una persona extraña que se llamaba como yo, y que luego desapareció por completo?&lt;br /&gt;Por lo menos no iba a pensar que estaba loca. &lt;br /&gt;Una de las últimas cosas que me dijo fue que dejara de pensar como estúpida, y que no me apareciese ya gorda… Por lo visto pensaba en eso, que me habría escapado con alguien. Qué lejos de la verdad. Esa extraña experiencia ya me había bastado. Yo no quería saber nada de ese chico., Andrés. El muy cobarde… y sí, la infeliz de Emily… los malditos me abandonaron apenas tuvieron miedo. &lt;br /&gt;¿Por qué la muy maldita no había llamado siquiera a mi casa? ¿Tan poco le importaba a fin de cuentas?&lt;br /&gt;Perra cobarde… &lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;El lunes que siguió ella intentó acercárseme, pero mi negativa fue tajante desde el principio. No quería saber nada de una supuesta amiga que la abandonaba a uno apenas aparecía un problema.&lt;br /&gt;Algo más noté, y es que Andrés no aparecía por ninguna parte. El lunes y el martes eso no me extrañó, pero cuando llegó el miércoles, ya se volvió asunto raro. Quise ignorarlo, pero me intrigaba qué podría haberle pasado. Y lo peor era que no podía preguntarle a Emily, pues ella estaba para mí bien en medio de la ley del hielo.&lt;br /&gt;Tanto era esto así que la semana pasó sin que hablase con ella, ni para el saludo siquiera. Notaba la culpa que sentía y cómo durante los recreos miraba reiteradamente hacia las escalinatas donde yo me aposentaba y comía. &lt;br /&gt;Así llegó el viernes. Era un viernes frío, de ésos de cuando el invierno está despidiéndose y las primeras nubes primaverales aparecen soplando vientos por primera vez húmedos en el año, y alguna lluvia golpea con aire sanador a la tierra tan mancillada por el sol. &lt;br /&gt;Era uno de esos días, cuando no terminaba de sucumbir la lluvia, que yo estaba llegando atrasada al colegio. Todos los días tenía que pasar por un callejón estrecho de suelo adoquinado, donde en las salidas jugábamos bromas a los ocasionales conductores que se atrevían a pasar por allí. No pensaba en ello en ese momento, después de todo. Tan sólo contemplaba la enorme soledad de la calle. &lt;br /&gt;Con todo lo que había pasado me sentí un tanto nerviosa. No me gustaba estar tan sola. &lt;br /&gt;Creo que sentí un poco de alivio cuando vi en un recodo a un barrendero haciendo su trabajo con parsimonia. No me extrañé. El sitio solía ser bastante sucio. Suspiré un poco dejando pasar mi nerviosismo, sólo para que al pasar junto al extraño me asustase mil veces más. &lt;br /&gt;Y es que en un gesto en extremo brusco, el brazo del barrendero se alargó y atenazó el mío como una garra con una fuerza terrible. No sirvió para aplacar mi miedo cuando se llevó la mano a la boca en gesto de silencio cómplice y me mostró que era la mujer de la otra vez. Ahí si quise gritar, incluso con más ganas. &lt;br /&gt;De hecho, creo que lo hice… qué cara habrá puesto… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven… tengo que mostrarte algo… &lt;br /&gt;-¡No jodas! ¡Tengo que ir a clases!&lt;br /&gt;-¡¿Clases?! ¡Já… jajajajaja! Idiota, mencióname una sola cosa que hayas aprendido de valor en ese colegio y te dejo ir…&lt;br /&gt;-Errr…&lt;br /&gt;-¿Y bien?&lt;br /&gt;-Bueh… mi viejo me va a putear si sabe que me he chachado…&lt;br /&gt;-No te preocupes por eso. Yo ya lo tengo resuelto. ¿Y bien? ¿Vienes?&lt;br /&gt;-… Creo… -miré hacia la blanquecina y sucia pared del colegio y sentí por un instante qué tan poco importaba eso- … ya… vamos…&lt;br /&gt;Recién cuando emprendíamos camino volví a notar cuán temprano era, pues el frío de las calles era de verdad penetrante y la luz blanquecina aportaba una visión extraña, casi etérea, mientras caminaba con esa extraña mujer. Subimos por recodos hacia las zonas más apartadas de Villa Victoria. Temía a cada momento que terminásemos en mi casa, pero al final, nuestra ruta se perdió por un par de callejas oscuras.&lt;br /&gt;Fue en una de éstas que nos detuvimos, y ella me hizo señas para que mirase hacia algo que estaba más allá. Estábamos en el extremo de un callejón estrecho, rodeados de sombras, y más allá estaba una calle ancha. La otra Alicia (así la llamaré desde ahora) me hizo una seña cómplice y me señaló hacia un contenedor de basura ubicado en esa calle. &lt;br /&gt;-¿Qué quieres que vea?&lt;br /&gt;-Espera… ahora sí… mira, mira eso…&lt;br /&gt;Yo agucé la vista, y entonces apareció una figura enjuta caminando con pesadez por la calle. Llevaba un bulto envuelto en una bolsa negra de nylon. Tenía una cara de atormentada, esa pobre chica…&lt;br /&gt;-¿Ves el bulto que lleva?  -me dijo la Otra- Ahí está un hijo que tuvo hace poco. Seguramente sus viejos la obligaron a deshacerse del pobre. Viéndolo, quisiera imaginar cuánto habrá sufrido al morir. Me pregunto cómo lo habrá matado.&lt;br /&gt;Yo miré con horror, alternativamente, a mi compañera, y luego hacia allá. La chica era flaca y su apariencia en verdad lástima, pues se notaba que si era mi mayor, lo sería con un año a lo sumo. Imaginé cómo habría sido sufrir el embate de sus padres… Ahora ella miraba hacia el contenedor, apoyada en la apertura, y parecía estar llorando. &lt;br /&gt;-Mírala bien –continuó la Otra- hace poco ella cometió un error que le ha costado todo su futuro. De ahora en más ella será sólo un pedazo de basura para todos lo s que la rodean, no sólo para los que saben lo que ha pasado, sino para todos, porque ella no dejará de ver reproche en todo lo que le rodee. Además, quién sabe cuánto tarde la culpa en anidar en ella, cuando germine este sentimiento, ella podrá acabar con su vida, o quizá busque una salida más cobarde, que sería aplacar sus sentimientos con alguien más. Sabes a lo que me refiero, ¿no? –pese a lo serio del discurso, la Otra Alicia hizo un gesto obsceno francamente gracioso- En cuyo caso, no tardará en estar en esta misma, exacta situación, o peor. Podría ni siquiera decirle a sus padres, y hacer todo sola. Imagina cuánto destruirá eso su psique y cuánta culpa más le dará. &lt;br /&gt;Yo miraba sin decir palabra, alternativamente a uno y otro lado. ¿Quién era esta mujer, al cabo? ¿Cómo sabía la situación de esa jovencita? ¿Cómo…? ¿Cómo era tan madura…?&lt;br /&gt;-O sea, tenemos a una jovencita que en lugar de apoyo sólo ha encontrado aislamiento y culpa. Tenemos a alguien, que incluso en la peor circunstancia es una inocente, pero que ya no tiene esperanza para un futuro. Es triste, pero hay algo que todavía se puede hacer por ella. Hay una forma de ayudarla. &lt;br /&gt;“¿Quieres ver cómo podemos ayudarla? ¿Qué podemos hacer por ella?&lt;br /&gt;Yo sólo acerté a asentir con la cabeza. Esta mujer era un misterio encarnado, y pese al temor que infligía en mí, algo me hacía sentir tranquila frente a ella. Sí, en verdad tenía un aire maternal, algo que nunca había sentido. Y creo que la miré casi con cariño cuando ella abandonó la calleja y a paso sigiloso, fue acercándose a la chiquilla del contenedor. &lt;br /&gt;Los hechos que pasaron desde entonces se sucedieron en una cadena de espanto, la primera por la que tuve que pasar, la primera que se llevó partes sustanciales de mi conciencia. Durante todo ese día deseé estar muerta, estar en otro sitio, pero abandonar a esa mujer…   &lt;br /&gt;Incluso ahora que lo recuerdo me llena de un escalofrío que me hace pensar que todavía soy una persona. &lt;br /&gt;Es por eso que relataré lo siguiente de manera somera. No quiero entrar en detalles porque me haría sufrir demasiado. &lt;br /&gt;La Otra Alicia se acercó en silencio, y aprovechando la distracción y la soledad del lugar, apuñaló a la chica en el cuello. El corte fue profundo, así que ella no pudo gritar, y su desangramiento fue rápido. &lt;br /&gt;Acto seguido la cargó a su hombro, casi sin esfuerzo y vino hacia mí. Me instó a que la siguiera, y yo, con el espanto del momento, no pude negarme. Fuimos por callejas iguales, abandonadas o lo que pareciera, llevando nuestra carga, hasta llegar al bosquecillo. Allí mismo corrimos tanto que mis piernas dolían demasiado cuando nos detuvimos. Ahí me fijé dónde estábamos. Una estribación, algo como un pequeño valle, y un promontorio de roca. El sitio donde yo había visto las tumbas cuando fui por primera vez con Emily y Andrés. Ahora sí contemplé a cabalidad las cruces de madera improvisada. Las tumbas tenían un área cercada por una formación de pequeñas piedras, y sí, no eran de perros, eran demasiado grandes como para eso…&lt;br /&gt;La Otra descargó su víctima, y me miró con un rostro sonriente. Yo trataba de evitar  esa mirada. Miraba hacia la nada. No quería verla a ella. Menos al cadáver. Miraba tan concentradamente hacia los árboles que me sobresaltó cuando escuché el primer picotazo. Instintivamente volteé y la imagen me hizo lanzar un vómito largo, doloroso. &lt;br /&gt;No quisiera contar esto… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Otra se había inclinado sobre el cuerpo sin vida, y sacando instrumentos de su mochila, algunos cuchillos, un par de tenazas y otras cosas más, había hecho un corte en el rostro de la chica. Sostuvo la piel con la tenaza y comenzó a halar, desprendiendo la carne y la piel al tiempo. Allí volví a vomitar. Después de mucho recién reparé en que el rostro que comenzaba a despellejar tenía una expresión de infinita melancolía, pero de paz, después de todo. No pude fijarme más porque la asesina no quería tomarse tiempo. Desgarró todo lo rápido que pudo la piel, en dos cortes diagonales, después  de romper la ropa, y con algo de esfuerzo despellejó el torso también. &lt;br /&gt;Yo comencé a llorar. Debió haber sido el miedo, el asco… todo junto… &lt;br /&gt;Allí la Otra se detuvo un segundo, y me miró con expresión preocupada.  Tan sólo una mirada y luego continuó, pero mientras proseguía me habló.&lt;br /&gt;-No deberías llorar por ella. Recuerda, te dije que era inocente. Espero… esperemos que ahora esté junto al inocente cuya vida ha tomado. Quién sabe. Ahora podría cuidarlo… &lt;br /&gt;“Lo que está ante nosotros es solo un saco de carne y huesos. La carne se pudre y se infecta, y luego es un mal recuerdo de lo que fue alguien vivo. Los huesos van limpiándose, y al final son como un pequeño, blanco, reflejo de alguien que un día fue querido, o por lo menos, alguien que vivió en este mundo, como nosotras. –ella seguía. Iba ya en las piernas, pero la profundidad de su voz hacía que la escuche y preste un poco menos de atención a lo que hacía- No dejaré lo podrido, lo que se corroe, junto a alguien que ya podría comenzar a sentir paz. Pero no podría dejar que lo corrompido se quede en el mundo. Es por eso que voy a aislar toda esta materia. Por eso es que la guardaré para mí. Cuando llegue el momento simplemente la ingeriré. Así, aquello que era corrupto me alimentará, y hará que pueda seguir más días limpiando la soledad y el dolor de los inocentes… &lt;br /&gt;Yo miré con un terror infinito la figura de la Otra, la que, habiendo desollado ya todo el cuerpo, procedía a arrancar pedazos de carne de a poco. Tenía tanta precisión que no dudé. Ella había hecho eso antes, y no un par de veces.  Quise decir algo pero sólo pude articular una pregunta estúpida. &lt;br /&gt;-Pero… ¿Y la policía? ¿Y su familia? ¿No van a buscarla?...&lt;br /&gt;-Ay, pequeña Alicia… tan ingenua… Su familia se sentirá más a gusto si alguien que sólo les llevó problemas no regresa. La policía… es como todos. Si  no es asunto suyo, no les importará. Luego de que no aparezca a la primera, se olvidarán de ella. Te sorprendería saber cuánta gente ha muerto en esta ciudad y nadie sabe de ella. Yo lo sé bien porque me he llevado a varios de esos. Yo no soy como los pacos. Yo me preocupo por el mundo que me rodea. Quiero, a veces, pensar que soy como un ángel que existe para librar a los que ya no tienen esperanzas… &lt;br /&gt;Y como si sus palabras invocaran un hechizo hacia mí, a partir de ese momento vi su silueta como si la primera luz del sol la iluminara con un aire fúlgido, celestial. La sensación no me abandonó más, incluso después que ella extrajo los últimos restos de carne, mientras escarbaba la tierra, depositaba los huesos y ambas no uníamos en un gesto silencioso de respeto por la caída. Y tampoco desapareció en la caminata ligera que dimos hacia más allá, hacia el lugar de la entrada a los túneles donde debía estar su morada. &lt;br /&gt;Mientras caminábamos ella tarareaba un canción infantil, en tono bajo, y apoyaba una mano cálida contra mi espalda. Sí, era una figura contorsionada, toda ensangrentada, de mirar enfebrecido, y era además una asesina, pero algo en ella me hacía, pese a todo, sentir tranquila. Y decidí abandonarme y dejar que mi corazón siguiera su instinto primario. &lt;br /&gt;Y en esa sangrienta primera mañana sentí que la quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6305554346284239566?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6305554346284239566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6305554346284239566&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6305554346284239566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6305554346284239566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/02/las-mascaras-de-alicia-segunda-parte.html' title='Las Máscaras de Alicia (Parte Segunda)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S376GDwf6BI/AAAAAAAAAc0/LvtTwxMSf4E/s72-c/214720347-L.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5536712811413938392</id><published>2010-02-12T12:46:00.000-08:00</published><updated>2010-02-12T13:03:02.698-08:00</updated><title type='text'>Las máscaras de Alicia (parte primera)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S3XBvWfcdHI/AAAAAAAAAcs/ppxx-zkXaJ0/s1600-h/1809441642_f369a496f4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 238px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S3XBvWfcdHI/AAAAAAAAAcs/ppxx-zkXaJ0/s320/1809441642_f369a496f4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437465144355222642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En última instancia, debí haber sentido, un poco, siquiera un ligero estremecimiento, un asomo de la extraña sensación del asco, a la cual me había hecho foránea yo desde hace mucho. El ocaso quemaba todo como una cruel llamarada de olvido y mi mente volvió a días más felices, cuando no todo lo que tenía en el mundo tenía que ver con el pestilente hedor de la sangre, este dolor casi insoportable y estas tumbas, que ahora eran de mi creación. Quise olvidar a mi última víctima, pero el pensamiento sólo me trajo estos, mis últimos recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo aún los tiempos cuando yo asistía al colegio. No se puede decir que fuera una chica extraña. Ni raleada siquiera. Tenía una buena cantidad de amigas y creo que estuve a punto de tener un chico, cuando estaba allí en primero medio. Eso era todo, y si bien el colegio era cruel y nunca tenía mucho dinero, y hubiese querido siempre ser más bonita, no había muchos problemas en mi vida. &lt;br /&gt;Creo, de hecho, que lo único que en verdad debía lamentar era tener un padre controlador y violento. A veces pensaba que no podía culparlo, después de todo, cuando se divorció, la maldita de mi madre se llevó a mi hermanito, y aunque mi viejo quiso pelear, a la larga sólo me dejaron a mí a su custodia. Justo a la hija que menos quería. Y encima iba a tener que llevarla él solo. Debe ser que yo fui un error. Tantas veces se me había dicho tal cosa. Tantas veces lo había pensado para mí misma, que creía ciertas estas palabras. Muchas veces, en la penumbra de mi habitación, mirando hacia la nada, pensaba en eso quedamente, y aunque al día siguiente asistiría de nuevo al colegio, y estaría sonriente como siempre, la idea no escapaba de mí, ni entonces. &lt;br /&gt;Podía reír, chancearme y hasta intentar coquetear con cualquier chico, desentenderme de las malas notas, dejar ir y venir a mis amigas. Después de todo, ¿qué importancia tenía? Mi padre había sido claro al respecto:&lt;br /&gt;“Sales de colegio y tienes que buscarte un esposo para que te mantenga. No me vas a estar trabajando. No están para eso las mujeres…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y poco menos de un año quedaba para que saliese de colegio. Sí. Había por ahí un chico que me gustaba. Creo que se llamaba Andrés o algo así, ya no lo recuerdo a cabalidad. De cualquier forma, no quería pensar en ello. Llenar a mi vacía vida con un macho, por favor… &lt;br /&gt;De eso se ocupaba mi amiga, la Emily. Ella era la muestra de lo que yo quería ser. Era frívola, desobligada y su personalidad era radiante. Cada tarde podíamos verla saliendo con un chico diferente, y era algo así como la abeja reina para nosotras. Yo la seguía a todo lado y calculaba sus movimientos. Cómo volteaba su cabello cuando un chico le parecía interesante, cómo acercaba el celular con un gesto de amaneramiento exquisito, cómo su maquillaje agresivo resaltaba sus rasgos duros y de hembra fuerte. Sí. Yo quería ser como ella. &lt;br /&gt;En esos días el otoño estaba terminando. Apenas iban pasando los días después del 21 de septiembre y ella se me acercaba cada tanto y me hablaba sobre los chicos a los que había conquistado en esas fechas. Debo admitir que sentía una suerte de curiosidad temerosa, al escuchar sus relatos poblados de referencias a una vida sexual de la cual yo aún no tenía ni idea. Hablaba sin mesura y a veces se detenía para soltar una risilla. &lt;br /&gt;Creo que fue esa tarde, la tarde de un martes, cuando comencé a soltar las amarras de la bestia que traería mi destino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Emily… ¿No me puedes ayudar a conseguirme chico? No sé ni cómo es… No sé ni cómo hablarles…”&lt;br /&gt;Ella se limitó a mirarme durante un largo segundo, y al final, sonrió de la forma más inocente que jamás le había visto, y me dijo susurrando:&lt;br /&gt;“-Habias estado creciendo, Alicia… Yo te voy a ayudar, no te preocupes”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes que escoger, pues, niña… ¿qué te voy a decir si ni sabes con quién quieres estar?&lt;br /&gt;-Es que… me da pena decirte y que te burles… &lt;br /&gt;-Qué va, es el primer chico de mi mejor amiga, no me burlaría aunque te gustase el Alberto. &lt;br /&gt;-Uy… tampoco es para tanto… &lt;br /&gt;Justo entonces pasó el susodicho. Nunca presumí de no ser una persona materialista, y por eso no me avergüenza decir que nuestro compañero de curso, repleto de granos, con lentes gruesos y al que le gustaban esos dibujos animados de chinos, no era alguien con quien me gustaría hacer pareja. No,… lo que quería más bien era alguien como… como…&lt;br /&gt;-…Andrés… &lt;br /&gt;Emily volteó hacia mí con brusquedad. Apenas lo hizo recién caí en cuenta que seguíamos en el mismo lugar, en el patio junto a los kioscos, y acababa de pasar el chico que sí me gustaba. &lt;br /&gt; El muchacho en cuestión era de aquellos que sólo se aparecen en ridículas telenovelas de Disney Channel. Caminaba por allí y allá con sus amigos, como una especie de comandante. Los demás eran nada más que un hato de moscas muertas, pero él… Ese peinado hacia un lado, cubriendo sólo un ojo, sus camisas que nunca llegaban hasta más allá del codo, cómo llevaba la chompa del colegio siempre al hombro… Y además, de lo poco que solía hablar siempre sobresalía su voz potente y bien desarrollada, hablando quizá de estupideces sin remedio, videojuegos y cosas así, pero con una seguridad increíble. &lt;br /&gt;-Ahhh…. Te gusta el Andrés entonces… -me dijo calladamente Emily, mirando de reojo al grupo del chico. &lt;br /&gt;-… Ya mierda… ya me descubriste. ¿Y qué? &lt;br /&gt;-No te pongas así. El chango es cuate. No va a ser difícil que te de un soplo con él… &lt;br /&gt;-¿En serio?&lt;br /&gt;-¡Pero claro! ¿No sabías que él tenía que entrar a mi banda? Él se toca los bajos… no, digo, toca el bajo. Bueno, seguro lo otro también, pero…&lt;br /&gt;-¿Toca? Ay… es el hombre perfecto…&lt;br /&gt;-No te calientes tan rápido. El chango es amigable, pero es medio rarito. Mira. Dame hasta el jueves. Mañana tengo ensayo y voy a tratar de jalarlo de vuelta. Cuando estemos ahí le diré que tienes gustos como los de él, y luego hago que hable, ¿vale?&lt;br /&gt;-Gracias… gracias Emily… Eres tan buena amiga… &lt;br /&gt;-¡Claro que lo soy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pena. Ella sí que lo era…&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt; Qué buena era la pinta de mi amiga los días en que iba a los ensayos de su banda. Alguna vez había ido a ver a su grupo tocar su metal ligero en concursos y cosas así, ero nunca dejaba de sorprenderme lo genial que le lucía el bajo a modo de mochila, en especial con su cabello sujeto de mala manera, sus labios profundamente pintados y los varios arcillos que pendían de sus orejas.&lt;br /&gt;La vi por un segundo en el recreo, intercambiando un par de palabras con Andrés. Seguramente eso había bastado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella y yo teníamos un lugar especial, en nuestro colegio, un sitio bajo las gradas que conducían a los laboratorios, que parecía vedado y de no ser por nosotras estaría casi destrozado. El cuartucho socavado bajo la escalinata era oscuro  y más aún cuando nos reuníamos, que solía ser por la noche, cuando ya el colegio estaba cerrado. Hacía un tiempo que Emily había logrado robar (y copiar) la llave del portón principal, de modo que no era ningún problema meternos discretamente allí después de clases, cumplir nuestros asuntos y luego salir campantes del colegio como si nada hubiese sucedido. &lt;br /&gt;Pero… para qué voy con sutilezas… nuestros asuntos, que después de todo requerían eso, absoluta privacidad… a la larga eran tontería de poca calaña pero que nos podrían haber metido en líos. Imaginen a la bastarda de nuestra directora viendo cómo repasábamos fútiles e insulsos conjuros “Cipriánicos”. No veo qué cara pondría mi padre de llegar a ver la prolija tabla de ouija que yo llevaba allí, y cuyas oscilaciones se hacían casi mágicas, especialmente en las noches que la luz de la luna salía temprano y se dirigía prontamente a través de extraños corredores y dibujaba una estela circular sobre nosotras, encerradas, y nos daba ese aire místico, en el cual podíamos prescindir de nuestras velas negras. Hablábamos un poco de lo escasamente instruidas que estábamos en temas importantes pero que tomábamos a la ligera, como la tradición hermética, la filosofía Laveyana, y otras cosas. Lo único bueno era que mucho más no tratábamos de hacer. Alguna vez obtuvimos un ejemplar fotocopiado de “La  clavícula de San Cipriano” pero sus hechizos sólo sirvieron para que riésemos buena parte de la noche. &lt;br /&gt;Admitámoslo, no era nuestro propósito el andarse haciendo sacrificios a diestra y siniestra. Jamás hicimos el amague de agarrar un gato negro, o llevar un gallo (también negro), para degollarlo y utilizar su sangre a modo de ungir el pentáculo y/o tetragramatton que dibujábamos con tiza roja (u rosada) en la pared, para darnos ambiente.&lt;br /&gt;Bueno, no hablaré más, pues es menester que relate las cosas en orden, para que mi cabeza no vuelva a divagar y mi vista se quede encerrada en esa sangre, que sí se ha derramado en esta ocasión, y cuyo hedor parece que vaya a perseguirme por siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es que, como luego me dijo, Emily había logrado que el muchachito, que no parecía un ignorante de nuestros temas, al cabo, se nos uniera el viernes siguiente. Si ella era tan buena amiga, nos acompañaría un rato y luego nos dejaría solos. &lt;br /&gt;Entonces tendría al chico que quería y listo. Un logro que presumir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol que iba cayendo aquel viernes era como el de cualquier día. Sin diferencias en lo absoluto. Tan sólo estaba su fulgor rojizo cuando iba muriendo, y las sombras alargándose mientras la muchachada del colegio abandonaba nuestra jaula de todas las tardes.  &lt;br /&gt;Sólo después de un rato apareció Emily, trayendo del brazo a Andrés. El chico mostraba una sonrisa torcida, de galán de telenovela, que se hizo más evidente cuando ambas le mostramos el sitio donde nos reuníamos. &lt;br /&gt;-¿En serio primera vez que lo traen a un chico aquí? –Dijo él apenas estuvo instalado en una esquina y parecía no sentirse demasiado molesto con la suciedad del sitio- Cualquiera de esos cabrones diría que son lesbis.  &lt;br /&gt;-Estamos acostumbradas a los prejuicios estúpidos, ¿sabes? –Replicó con aplomo Emily- Cuando le dije a mi mamá que soy bruja casi me bota de la casa… la muy cojuda. A veces sigue santiguándose cuando aparezco por ahí.&lt;br /&gt;-Y eso que yo no le he dicho ni a mi papá. –dije yo, como para ambientar la escena nada más- Él cree que mi tabla ouija es un adorno de mesa… pobre viejo…&lt;br /&gt;-Eso digo yo… -dijo Emily con sorna. El crepúsculo iba terminando. Un haz de luz blanquecina lo atravesó todo, y como una señal iluminó directamente el rostro de nuestro invitado. &lt;br /&gt;-No me jodan… -dijo éste, tan sólo, quitándole todo lo que podía tener de poético a la escena. &lt;br /&gt;-¿?&lt;br /&gt;-¿En serio creen que son brujas? Pensé que eran chicas más maduras y no se estaban con esas huevadas. Yo estaba pensando que me traías para relajearme, pues, Emily.&lt;br /&gt;-Cállate, idiota. Y yo que pensaba invitarte de nuevo a la banda… &lt;br /&gt;-Miren, chicas… el que tengan dibujada una estrellita aquí y tengan un par de velitas no las hace brujas ni nada. Sólo las hace ver pelotudas… además…&lt;br /&gt;Andrés calló. Su recriminación tenía mucho de chico frívolo, pero una ligera, casi imperceptible vibra de su voz había hablado con un tono serio. De pronto, esa misma vibra rodeó su faz en tanto hablaba y calló. Él tan sólo miraba la luna. &lt;br /&gt;-… ¿Además…? –Emily no estaba dispuesta a notar sutilezas como ésa. En tanto yo miraba al chico, que a esa luz esplendente se tornaba casi hermoso; ella no podía perdonar el simple insulto de sus convicciones. Yo lo sabía bien. Ella se tomaba todo muy en serio. &lt;br /&gt;-Terminá de hablar, cojudo. Si no te boto de aquí ya mismo.&lt;br /&gt;-¿No quieren dejar de jugar? –Dijo de pronto él, bajando la vista. Su voz había vuelto a la normalidad. Seguía siendo el mismo chico trivial- ¿Quieren escuchar de algo jodido, pero jodido…?  &lt;br /&gt;-¿Qué sería? –pregunté yo, mezcla de curiosidad y embelesamiento. &lt;br /&gt;-Una vez mi hermano y yo nos fuimos al bosquecillo. Mi viejo le había contado un par de cuentos sobre los túneles. Han debido ver en los noticieros. Ahí vive de todo. Colos, loquitos, de todo… bueno, a mi hermano mucho efecto no le hizo. Con más ganas él quería ir por ahí. Quería ver qué tanto asustaba ese lugar. Y claro, el muy cojudo me tenía que llevar, por si se asustaba de verdad. &lt;br /&gt;-¿Pero ése era tu hermano menor, no?&lt;br /&gt;-Qué va…es mi mayor por como siete años. Otra cosa es que siempre ha sido miedoso. La cosa es que si fuimos. Y sí, nos metimos. Él consiguió dos ramitas para que tocáramos las paredes del túnel, para no perdernos, y teníamos una linterna. Fuimos en la mañana, temprano nomás… &lt;br /&gt;-¿Y? ¿Qué pasó? –Ni Emily ni yo habíamos podido evitar que el chico comenzase a llamar nuestra atención. Y cómo no… un relato escabroso siempre era manera de llamarnos. &lt;br /&gt;  -El huevón de mi hermano estaba yendo por detrás. Yo estaba llevando la linterna. La cosa es que después de un rato el me agarró del hombro bien fuerte y me dijo como susurrando: “¿Has escuchado?”… Yo miré para todos lados pero no había nada. Le dije que se tranquilizara, que ya nos fuéramos, pero él de repente me agarró más fuerte el hombro. Estaba sudando una mierda. Me agité para que me suelte, porque me estaba lastimando, y ahí sonó algo, pero jodidamente fuerte…&lt;br /&gt;-¿Y qué era? ¿Había alguien?&lt;br /&gt;-Nada que ver. El pelotudo de mi hermano se puso tan nervioso que se apoyó mucho con la ramita. Al final la rompió, y se hizo vencer con su peso. La cosa es que cayó contra la pared y… ¡La maldita mierda se derrumbó!&lt;br /&gt;-¿Y ahí qué pasó?&lt;br /&gt;-Yo me quedé helado ahí mismo. La linterna apenas si alumbraba con el polvo. No sé ni cuánto tiempo estaba mi hermano ahí, pero cuando apareció fue peor. El muy bestia salió de los escombros y comenzó a gritar como loco. Me empujó a gritos y los dos comenzamos a correr. Me acuerdo que me asusté tanto que me puse a llorar, pero él no me decía nada, sólo corría y corría, y me seguía empujando. Me tropecé un par de veces y me levantó casi a patadas. &lt;br /&gt;“Cuando salimos, era mediodía recién. Yo me tiré contra un árbol y jadeando lo miraba con empute. Pero él sólo cayó de rodillas y comenzó a llorar horrible. &lt;br /&gt;-¿Y nada más? ¿Cómo se fueron luego?&lt;br /&gt;-Yo normal nomás. Ni le quería hablar. Pero él seguía bien nervioso. Mucho rato todavía miraba hacia  atrás y temblaba. Al final yo les conté a mis viejos y le dieron la cuera del siglo. Se lo ganó el muy cojudo. &lt;br /&gt;Cuando Andrés terminó de hablar, la luna ya comenzaba a acercarse a su cenit. Emily lo miraba con una expresión entre decepcionada y curiosa. Yo por mi parte, tenía un par de preguntas en la punta de la lengua, pero quería dejarlo terminar.  &lt;br /&gt;-¿Eso es todo? –Dijo Emily al fin- Qué cojudez. ¿Con eso querías asustarnos? Si quieres mañana mismo vamos a los túneles. Me he metido ya y no hay nada ahí.  Nada de nada…&lt;br /&gt;-¡Pero claro! ¡No faltaba más! ¡Mañana mismo vamos entonces! ¿Qué les parece si vamos por ese mismo lado? Han pasado tantos años y nunca he sabido lo que pasó con esa pared. &lt;br /&gt;-Ya pues. ¿A qué hora nos encontramos?&lt;br /&gt;-A ver… ¿a las ocho, en el centro piloto de la Vásquez?&lt;br /&gt;-Me parece bien. Hasta mañana nomás entonces. Yo los dejo. A ver si le sacas algo interesante a este maricón, Alicia…&lt;br /&gt;Al final yo tenía lo que quería. Emily se había ido. Su figura desapareció con rapidez y pronto estuve a solas con el chico que me gustaba. Pero yo ya no tenía ganas de charlar con él. Ni de coquetearle siquiera. Y de las preguntas que estaban en mi cabeza sólo quedaron dos, acuciantes, apremiantes.&lt;br /&gt;-Andrés…&lt;br /&gt;-Dime…&lt;br /&gt;-Y… ¿Qué era lo que vio tu hermano detrás de esa pared? –primera pregunta.&lt;br /&gt;-Nunca me dijo.  –primer respuesta esquiva.&lt;br /&gt;-¿Nunca te contó? –Pregunta redundante- … ¿No te habló sobre eso? –Otra pregunta redundante- ¿Cómo estaba después? –Esa sí, la segunda pregunta.&lt;br /&gt;-No jodas con eso… -dijo Andrés, y al momento tomó su mochila y se dispuso a largarse. Algo lo había molestado, al parecer. Sólo cuando estuvo fuera del cuartucho volteó atrás para mirarme. Nunca sabré si la mirada era de malicia o de ira- Mi hermano nunca se recuperó del susto. Creo que ahora está en Sucre. No quiero ni saber. El muy cabrón se lo buscó… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se lo buscó…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuará&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5536712811413938392?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5536712811413938392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5536712811413938392&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5536712811413938392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5536712811413938392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/02/las-m.html' title='Las máscaras de Alicia (parte primera)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S3XBvWfcdHI/AAAAAAAAAcs/ppxx-zkXaJ0/s72-c/1809441642_f369a496f4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6221970622917021341</id><published>2010-01-19T07:40:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T07:49:47.311-08:00</updated><title type='text'>El océano Infinito</title><content type='html'>Sí, sé muy bien lo abandonado que suelo tener este sitio, que pese a todo es tan querido para mí... pero, mejor no pido ni diculpas ya. Cuento con ustedes, chicos. Espero el primer relato del 2010 sea de su agrado!&lt;br /&gt;--------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Ultimos pensamientos antes del océano Infinito&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S1XTmrc-6rI/AAAAAAAAAcM/ekFBOpPMirk/s1600-h/Sea_of_blood.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S1XTmrc-6rI/AAAAAAAAAcM/ekFBOpPMirk/s320/Sea_of_blood.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428477587317779122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las aguas del océano infinito golpean con más fuerza. Mi estremecimiento las sigue, rítmicamente, como si fuese un poseído compás de una macabra melodía que no quiere terminar. Pero… yo sé la verdad. Y sé que no tardará mucho, voy a sumirme en ese espacio demente y seré uno con él, y entonces todo habrá acabado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi conciencia respecto al horror no es reciente, pues el hecho de que mi corta vida haya transcurrido en esta isla negruzca y enfermiza no hizo que estuviese aislado del resto del mundo. Siempre hubieron mercantes, hombres que emigraban y simples fugitivos que tocaron el hogar donde mi familia y otras cuantas más sobrevivíamos a cruentas tormentas que de cuando en cuando nos recordábamos que vivíamos en una especie de bastión entre un mundo y otro.&lt;br /&gt;Desde niño tenía yo la costumbre de encaramarme a la más alta de las colinas de la isla, a la que llamábamos con familiaridad “El faro del diablo”. Nunca habían sido problema los rasguños y raspones que sufría al escalar la gris roca. Qué iba a importar todo aquello, comparado con la vista del océano eterno e inconmensurable, sus ondulaciones mágicas y el susurro eterno que acompañaba su melancólico existir. Hubieron muchas veces, voces perdidas, extraviadas entre el oleaje, que llegaron hasta mí con celeridad que no podría comprender. Esas voces fueron lo que me atrajo tantas veces hacia las inmensidades. Yo podía pasar horas, e incluso alguna vez días completos contemplando la infinidad y sus mensajes eternos. Fue así, con toda aquella habilidad que yo pude saber, antes que llegaran los mercantes, antes incluso de que llegaran los primeros hombres de armas, lo que pasaba en el más allá. &lt;br /&gt;Y un día, al descender desde el faro, mi madre se me acercó, y con lágrimas en los ojos, me abrazó tan fuerte que volví a sentirme un humano y no más un partícipe de las voces del infinito.  No recuerdo las palabras de mi madre, o bien ella no supo lo que decía, aún fuesen verdades, lóbregas verdades. Algo escuché sobre la destrucción del mundo de fuera. Algo oí sobre la gran locura que hacía estragos entre los seres conscientes. Yo traté de pasarlo por alto, recordando, como todos quisimos pensar, que nuestro hogar estaba lejos del resto, lejos de toda mancha de la civilización. Si el resto del mundo iba a morir, que lo haga, eso no podría afectarnos mientras las aguas nos protegiesen.&lt;br /&gt;Las aguas… &lt;br /&gt;El océano… &lt;br /&gt;Él fue, empero, el más grande de los traductores y mensajeros de tal demencia. Mi corazón, ya casi podrido en la carcasa de mi cuerpo, aún siente pena y dolor recordando las primeras oleadas plagadas de aullidos de pánico y gritos de locura. Por fin entonces el Faro del Diablo hizo gala de su nombre. En verdad el bastión se alzaba como un monumento a lo blasfemo, como un conducto desde donde se podía oír todo estertor agónico que lanzaba la humanidad.     &lt;br /&gt;Y el conducto podía llevar más que tan sólo aberraciones. Fue triste comprobarlo. &lt;br /&gt;Empezó un atardecer lánguido como pocos, la despedida de un día largo que yo añoraría por siempre, pues los primeros vientos cálidos y el sol tibio fueron mi única compañía en la colina, hasta que vi esa pequeña mancha negra alejada en lo más recóndito del horizonte. En un principio sólo era una esquela de suciedad en mi cielo perfecto. En un principio no significaba nada. &lt;br /&gt;Ese día las voces habían callado. No había razón para temer, o para lamentar. &lt;br /&gt;Yo lo sabía bien y de todas maneras no pude mentirle al instinto de mi cuerpo, el que comenzó a temblar y sin que lo evitase bajaron la vista mientras salmodiaba para mí que nada pasaba. &lt;br /&gt;Cuando era niño mi madre solía reconfortarme los días de tormenta, días a los que temía tanto. Ella me decía que las tormentas traían consigo lo que el mundo exterior desechaba, y eran los últimos efluvios de lo que el mundo de los hombres pretende olvidar. Así la lluvia era la forma última en que las oscuras memorias de la humanidad alcanzaban la paz. &lt;br /&gt;Las tormentas era el tiempo de los milagros. El tiempo en que la perfidia se hacía agua cristalina y abandonaba la perversidad del mundo de donde venían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué vendría entonces a ser aquella, la más grande oscuridad que un día se cernió sobre criaturas conscientes? ¿Qué clase de actos horribles enmascaraba esta sombra perfecta e inconmensurable? &lt;br /&gt;Yo tuve la desgracia de casi palparla, pues al final mi instinto terminó por fallar, rotos sus cordeles por la fina hoja de la demencia. No pude articular un simple grito, ni una exclamación. La mancha, en ese tiempo, habrán sido minutos u horas, no lo sé; la mancha impregnó de su nefanda sombra todo el horizonte, y entonces, el cielo de un día que amaneció luminoso tuvo un cruel tapiz que reflejaba horrores inimaginables. &lt;br /&gt;Y lo peor aún estaba por venir. Algún relámpago brotaba de la acumulación de nubes aquella. Era anómalo de por sí que no hubiese sonido alguno tras ellos, así como ningún viento agitaba las aguas, que parecían haber empalidecido expectantes como yo. Los relámpagos, empero, tenían otra consecuencia, mucho más macabra que su inexistente resonar. Y es que su luz fugaz iluminaba por un instante la oscuridad de donde brotaban, recordándole y mostrándome su color real. Su bermellón, casi carmesí color real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, lo peor llegó cuando por fin uno de los relámpagos produjo un sonido. No era un estallido empero, y el rayo no era como nada que hubiese visto jamás en mi vida. No eran extraños los truenos salvajes allá antes de la pesadilla, cuando alguna tormenta tocaba las apacibles y grises playas. Recuerdo su sonido, como el de un simple estallido, reverberando en el aire, como estallando mil veces antes de desaparecer. En cambio éste no fue así. Se trataba más bien de algo como un rugido, acallado, no tan estruendoso, pero aterrorizante como un eructo del mismo infierno. El Faro del Diablo se estremeció, y yo con él. El rugido no se detuvo. Tapé mis oídos con las manos pero no se detuvo. Lloré e imploré al dios en que creíamos que se detuviese, pero siguió. Y cerré los ojos, y arrodillado traté de soportar. &lt;br /&gt;Y entonces la luz cesó. El curso del rayo que había descendido cual emanación, casi como un meandro,  culminó. Y un extraño dejo húmedo golpeó mi mano. Abrí los ojos de a poco y entonces, viendo el escenario que tenía ante mí, fue que mi cordura comenzó a desaparecer. &lt;br /&gt;La primera mancha, la de la gota que cayó sobre mi mano, no ha desaparecido aún. El resto se han distorsionado, han recorrido mi piel rozándola y dándole una macabra caricia, pero la primera gota fue un sello, una marca con la que la pesadilla señaló mi existencia como víctima suya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco fue el efecto que el resto de la pesadilla tuvo para mí. Fue suficiente con la primera visión. Algunos árboles comenzaron inmediatamente a marchitarse, como rindiendo una mortal elegía al infierno que se cernía sobre ellos, sobre mí y sobre todo lo que conocía del mundo. &lt;br /&gt;La lluvia era roja, espesa como posesa, y sus gotas caían al suelo con un sonido pesado, mientras una reminiscencia de aquel trueno seguía rugiendo en lo alto. Y la lluvia siguió, aunque se hizo de noche y lo que quedaba era una cortina negra, que sobrepasaba todo lo que hubiese podido ser luz o esperanza.&lt;br /&gt; No fue una gran sorpresa cuando al llegar a mi hogar mis padres, arrastrados en un ataque de furia ilógica e indómita, intentaron matarme. Entre mis últimas imágenes está la de mi padre corriendo hacia mí. Uno de sus globos oculares había abandonado su órbita y caía cómicamente hacia un lado. Borboteante sangre corría desde él. Tuve que hacer que el otro terminase en una posición similar, antes de matarlo para salvarme. &lt;br /&gt;De mi madre, prefiero no hablar. &lt;br /&gt;O sí. Prefiero mentir. Ella me tuvo entre sus brazos, consolándome como cuando  nuestra isla era un sitio lleno de vida. Su voz cálida calmándome, permitiéndome dormir aunque la tempestad destruyese todo alrededor. &lt;br /&gt;Esa mentira tiene su fundamento, empero, pues yo desperté el día de hoy, acurrucado en su regazo, los dos solos en la inmensidad de un infierno rojo poblado por ánimas danzantes y cadáveres que comienzan su putrefacción. No importa el cuello cercenado de la dulce mujer, su rostro estuvo en paz después de que yo… &lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;El amanecer todavía está tocándome el fondo de los ojos, como si quisiera que despertase de la pesadilla. Le he denegado el acceso, sonriente yo, que ahora escucho las voces, sin necesidad de estar allá en El Faro. &lt;br /&gt;Ya las voces no son de dolor, de pánico y de muerte. Ahora tan sólo son los susurros de lastimero llanto, venido de mil, de un millón, de mil millones de personas. El océano, infinito como nunca antes, bambolea sus rojas olas, hablándome, invitándome.  Sé que me protegerá, cual lo hizo mi madre. Debo ser uno con él. Debo unir mi voz a la de los caídos. &lt;br /&gt;Cuando el sol por fin llegue y la nube sangrienta se haya ido, yo me uniré al mar. No necesito una balsa, no necesito un rumbo, no me necesito más que a mí, al recuerdo de mi madre, y las voces todas conmigo, para ser infinito, junto a él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6221970622917021341?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6221970622917021341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6221970622917021341&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6221970622917021341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6221970622917021341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2010/01/el-oceano-infinito.html' title='El océano Infinito'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/S1XTmrc-6rI/AAAAAAAAAcM/ekFBOpPMirk/s72-c/Sea_of_blood.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-1299658620949120569</id><published>2009-11-27T08:14:00.000-08:00</published><updated>2009-11-27T08:17:32.238-08:00</updated><title type='text'>Ángel del Más Allá</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/Sw_7MY2olbI/AAAAAAAAAbs/TCDRjod2oS8/s1600/Dark-Angel-38031-176715.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; 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Tenía el cabello caído hacia ambos lados, negro como azabache, tan hermoso que refulgía sobre él la luz pura de la luna, como si a cada hebra perteneciese un haz de luz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En el último momento pude ver que sus ojos eran de un tono casi de ébano, de un fulgor sofocante, de tan intenso. Eso ha sido el único efluvio que ha hecho que mi vida haya valido la pena, lo único que le ha dado un significado, en su momento final…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Debí haber enloquecido luego de que ellos entraran por vez primera a mi casa, a mi bastión sagrado. Hace demasiado de eso y gracias a mi fuerza de espíritu nada más he sido capaz de lograr que imágenes como esa no hieran mi mente al regresar. Y eso pese a que las veo y escucho con perfecta claridad. Los chillidos de mis padres cuando los arrastraron hasta fuera para devorarlos en la oscuridad de fuera. Mis hermanos arañando las paredes inútilmente y rogando por una muerte rápida mientras sus vísceras comenzaban a ser esparcidas por el suelo de lo que un día fuese el recibidor de la casa. Desde entonces está conmigo mi compañera eterna, éste trozo de metal rodeado de madera que dispara perdigones que para mí son ira divina cayendo sobre las bestias que se han llevado el mundo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Porque no queda mucho más por decirse, acerca del mundo. Desde que todo comenzó, hace un año, la situación no ha hecho más que convertirse en un infierno en la tierra. Los primeros noticieros tomaban los primeros actos de canibalismo como un espectáculo morboso más, y así siguió siendo incluso cuando el asunto comenzó a salirse de control y a los meses, pudo calificarse de pandemia. Poco pudieron hacer los pocos científicos que tomaron el asunto en serio, pues ellos también sucumbieron al ansia diabólica de destrozar el cráneo del compañero investigador y beber hasta el último de sus jugos encefálicos. Lo peor eran los casos de aquellos que sucumbían a la soledad, una vez infectos, y terminaban comiéndose partes de sus propios cuerpos. Mi familia nunca pensó que la enfermedad llegaría hasta nosotros, empero. Creíamos que era uno de esos males que sólo achacan a la gente del norte. Fue horrible comprobar que no era así cuando mi madre observó a un chofer, en plena vía pública, atropellando a una pareja para luego machacarlos con una barreta de metal y comenzar a devorar pedazos de ellos. La gente pudo contenerlo. Lo contuvieron entre todos, lo redujeron casi a pulpa sangrante e incineraron lo que todavía quedaba por destruir, pero el miedo ya había anidado. ¿Qué podíamos hacer? No teníamos dinero como para salir del país, y aún así… ¿Quién nos aseguraba que afuera no estarían peor las cosas? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Fue así que mi padre, hombre previsor, se dio a la tarea de recolectar cuanto enser imprescindible necesitaríamos. Atrancó en una sesión de dos días, todas las puertas y ventanas de nuestra casa. Puso mil seguros a la puerta de calle, y lo más importante, nos surtimos de un almacén de munición y armamento como para sobrevivir una situación de guerra mundial. Todos aprendimos tan rápido como pudimos, cómo sostener el fusil máuser que mi abuelo había heredado a la familia, la escopeta que mi padre obtuvo tras negociaciones en el mercado negro, y también el par de 9 milímetros que mis dos progenitores pasaron a portar diariamente desde entonces. Algo más intimidante era la bolsa de nylon negro donde esperaban, siniestramente, dos haces de dinamita. ¿En qué habría pensado mi padre? ¿Sería mejor inmolar nuestros cuerpos a dejar que los devoraran?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Todo eso había sido inútil, al fin y al cabo. Fue una horda enorme la que atacó en primer lugar. Debimos haber matado a más de veinte, pero eran una oleada tras otra. Reconocimos los rostros de algunos de nuestros vecinos entre ellos. Sus miradas perdidas y furibundas y sus labios retorcidos y babeantes no eran suficientes para ocultar que un día había sido personas. Quizá por eso mi madre dudó tanto, y fue la primera que dejó que la atraparan. Mi padre sucumbió intentando ayudarla. Cuando comencé a escuchar la agonía de mis hermanos, recién entonces pude recobrar un poco de la conciencia que estaba perdiendo de a poco. Pensé que el último recurso era el único que ya valía la pena. Sostuve el haz de dinamita conmigo, y solemnemente me dirigí a mi habitación, en el piso superior de mi casa, y encendí la mecha, la lancé a través de la ventana que daba hacia la calle, directamente al sitio donde los infelices ya devoraban lo último que quedaba de los cadáveres de mi familia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La explosión destrozó &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;los cristales de toda la casa, además de desperdigar por toda la fachada restos carnosos y sanguinolentos. La onda de choque también me empujó lejos, y yo caí hacia el piso inferior, semi destruido, y en una oscuridad que tuvo un reposo sólo en la noche final de mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;----------------------------------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En la entrada de casa fabriqué una pira, de cuerpos humanos y también de los bastardos esos. He procurado que cada noche mantenga su fuego, como señal de que aquí le espera el destino a los que han sucumbido al mal.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No he tenido mayores miramientos. Soy juez y ejecutor. El arma que desde siempre está conmigo reparte el don de la muerte a todo aquel infectado que ose aparecer ante la oscura ventana de mi habitación. He bebido de la sangre de sus cadáveres, sólo para saborear la pérfida alma de mi presa. He arrancado algunas falanges, las que ahora penden de mi enjuto cinturón, lo mismo que las balas que otorgan liberación. Todos sucumben. Nadie soportaría el beso de la muerte que mi instrumento divino sentencia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Una risa fría, casi en silencio, acompaña mis labios cada noche, a la primera víctima, y poco a poco va convirtiéndose en una sonrisa melancólica, llena de porciones de locura, que hacen que me estremezca al mirarme luego; cuando el amanecer se acerca, en el espejo que aún queda en la habitación de mis padres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;“Vamos, acérquense… sean puros por fin…”, susurro entre dientes, durante la noche, apuntando hacia la nada, hacia el todo. Hace demasiado que he abandonado la idea de la libertad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hace demasiado, que la idea de la vida, como solía ser, me ha abandonado. Creí ser, durante un tiempo que ya no podría definir, un ángel destructor, una&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;fuerza suprema, juzgando desde lo alto a todos quienes estuviesen en mi casi omnisciente campo de visión. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y así ha sido hasta esta noche. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Debí haber escuchado el gorjeo de un ave, como anunciando el final de una tempestad, cuando ella apareció en el oscuro pasaje de la calle donde reposan los cuerpos incinerados de mi familia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Cuánto hace que no había visto un ser vivo, uno de verdad?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Un suspiro pendiente del aire nocturno perpetró el santuario donde yo reposaba, diciéndome calladamente que lo que yo había creído tanto tiempo era mentira. Pero no pude siquiera acercarme más y hablarle, indicarle que viniese, que buscase refugio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Su paso era más bien presuroso pero titubeante. A cada paso miraba hacia todas direcciones, y sólo tras cerciorarse que no era perseguida continuaba avanzando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Fue en ese momento que caí en cuenta de lo demente que debo haber estado en estos últimos días. Tan sólo he estado buscando una manera rastrera de sobrevivir cuidando a mi vez mi cordura con una fantasía estúpida e infantil. La miraba, con un anhelo acallado. Ella, aún dudando y temiendo, aún a sabiendas del mundo donde se desplazaba, iba libre. Así l rezaba la profundidad abismal de su mirada, la frescura de su porte, la belleza gigantesca que exhalaba con cada paso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Algo se movió entre las sombras. Ella apenas si lanzó un grito apagado y tuvo que recibir el embate de la bestia de lleno. Asquerosos malnacidos… Un proyectil surcó el aire e hizo estallar una cabeza deforme en un esplendoroso espectáculo sangriento. Otra bala más se llevó el cuerpo repleto de retortijones lejos de la silueta de ella. No dejaría que estuviese cerca. No permitiría que ellos la ocultaran de mi vista. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Cómo puede traducirse la expresión de dolor máxima? ¿Cómo puede explicarse observar a lo más hermoso que uno podría imaginar, en agonía? &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Por vez primera desde que preparé mi santuario con la pira eterna, nada me había confundido de esa forma. Ella se retorció y debí haber escuchado un gemido suyo. Mis manos se crisparon sobre mi fusil, tan fuertemente que mis dedos comenzaron a entumecerse. Temblaba todo, temblaban mis dedos, mis piernas, mi mente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otro de ellos apareció. Su figura maltrecha avanzó con rapidez pero una bala bien dirigida hizo estallar sus vértebras lumbares, casi seccionándolo en dos pedazos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Qué debía hacer? Ella miró para todas direcciones. Debe haber estado buscando el sitio desde donde disparaban a las bestias. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mirándola un poco más noté que el primero había logrado herirla en un hombro. El sangrado, aunque ligero, no tardaría en atraer a otros más. Tal vez lo mejor sería llamarla, ver si podía levantarse y… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¡Allí estaba otro! Recargué el arma más rápido de lo que mis neuronas pudieron entender y una bala atravesó la cabeza del atacante. Apenas caía al suelo en un charco de sangre oscura, uno más aparecía desde las sombras de una casa, aullando incoherencias. Dos proyectiles hicieron falta para este último, cuyo pecho estalló en un reguero de sangre, tras reventar limpiamente el esternón. El último osó aparecer desde un ángulo muerto, cercano a la pira eterna. Tuve que arrancarle los brazos y usar mi última bala para partirle la espalda en dos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nerviosamente palpé mi cinturón. Sólo quedaban cuatro proyectiles más. Justo la carga que soportaba mi arma. Sería una andanada más. Podría serlo. Podría aguantar una ronda más antes de ir a buscar más munición… si es que quedaba de ella…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y entonces sus ojos se posaron en los míos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;“Chico, muchas cosas me asustan pero amarte no me provoca temor… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Chico, sé que muchas cosas te asustan, pero… no temas amarme…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La gente dirá muchas cosas de nosotros, pero no significan nada…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Porque… lo único que veo frente a mí… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Eres tú… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿Por qué no vamos más allá…?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Chico, te veo sólo a ti…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Aunque la gente diga todo tipo de cosas…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Lo único que veo es lo que está frente a mí…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A ti…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Nos pertenecemos “&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No sé porqué recordé esos versos… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sus ojos tenían una profundidad infinita. Hablaban de algo así como esperanza en el más allá. Aunque su hombro sangraba y aún le costaba todavía ponerse de pie, ella brillaba hermosamente a la luz de la luna.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sabía que, de salir de ésta, no se quedaría allí. No viviría en un santuario, como yo lo había hecho. Buscaría, no… expresaría más aún su libertad. Extendería sus intangibles alas de luz infinita, recorrería sin tacha alguna un mundo, que aunque moribundo, todavía tenía un horizonte para alcanzar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Hubo algo así como un rugido apagado, en el mismo y preciso momento que decidí todo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y en el instante que saltaba con todas mis fuerzas, y caía junto a los restos de lo que un día fuera la fachada de mi casa, dos más de esos monstruos brotaron a mis lados. Uno murió con una bala atravesándole el centro exacto de su deforme rostro. El otro pereció más lentamente, pues la bayoneta colgada de mi fusil se clavó en su cuello y lo dejó caído y sangrante para que sufriera cada instante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Eran pocos los pasos que me separaban de ella, que me miraba con fijeza desde el otro lado de la calle. Y ella adquiría un porte incluso más imponente, con cada paso que yo daba, corriendo, acercándome, recuperando mi vida, saboreando el olor de este aire infecto, pero libre al cabo… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y llegué a su lado en el momento justo que aparecían tres más de ellos, trepando desde los escombros de la casas de al lado, donde vivía gentuza que despreciaba incluso cuando estaba en el mundo normal. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cuando ella palpó el revólver que le proporcioné, una sonrisa bellamente fiera se dibujó en su rostro. Su tiro fue certero, y un antiguo humano cayó de rodillas, tratando inútilmente que su cuello dejase de expeler su viscosa sangre. Otro más cayó con una bala mía y el último fue presa de mi bayoneta una vez más. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La luna pareció lanzar un hechizo sobre ambos que nos miramos por un instante, un fragmento de tiempo interminable en el que yo recuperaba sentimientos que había enterrado hacía mucho y por vez primera sentía la felicidad de saber que quería vivir. Quería salir de esa noche, abandonar ese lugar, alcanzar otros sitios, liberar lo que tengo de espíritu, que al fin y al cabo, mirándola, supe que era mucho. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Chico, sólo te veo a ti…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Entonces una parte al menos del embrujo desapareció. Un estallido llenó de salvajismo la noche y una construcción que quedaba casi en pie cayó estrepitosamente. Tan cerca estaba de mi antiguo santuario, que algunos escombros cayeron sobre la pira infinita, apagándola. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A un tiempo un rumor, que luego se convirtió en un bramido, se oyó desde las sombras del sitio caído. Y entonces, brotando rápidamente, tanto que no pudimos reaccionar con presteza, ante nosotros estuvieron, no dos, ni tres, sino más de una docena de ellos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;“Infelices, lo tenían planeado…”, llegué a pensar, con la satisfacción maníaca de haber encontrado que un rival era más digno de lo que uno creía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La luna brilló más, llegando a su cenit. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mis dedos se crisparon sobre mi fusil. Dos proyectiles más. El resto sería para la hija afilada. Sentiría el calor de su sangre y su vida abandonándolos, de cerca...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ella hizo lo propio. En un último gesto, la observé, y con un gesto cómplice, le otorgué un cargador más de balas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tal vez sería suficiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tal vez no. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tan sólo tenía que decirlo. Todo en el universo clamaba por mis palabras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ella recibió el cargador. Las bestias se acercaban. Nuestros ojos se clavaron en los del otro; mis ojos parduzcos de mirada melancólica y los suyos, casi negros, infinitos, hechos de libertad…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Te amo… -le dije, en tanto ambos sonreíamos conscientes de que esas palabras eran la única verdad absoluta en ese momento… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-1299658620949120569?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/1299658620949120569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=1299658620949120569&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1299658620949120569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1299658620949120569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/11/angel-del-mas-alla.html' title='Ángel del Más Allá'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/Sw_7MY2olbI/AAAAAAAAAbs/TCDRjod2oS8/s72-c/Dark-Angel-38031-176715.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5271015095047671543</id><published>2009-10-22T11:21:00.000-07:00</published><updated>2009-10-22T11:40:39.871-07:00</updated><title type='text'>En lo alto...</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SuCnCjK1z4I/AAAAAAAAAbk/P-gl_98pOWg/s1600-h/dreams.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395496015832141698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SuCnCjK1z4I/AAAAAAAAAbk/P-gl_98pOWg/s320/dreams.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A veces miro un poco, desdeñosamente, el escaso mundo que rodea mi cama, al despertar. El frágil velo que separa mi conciencia volviendo y el universo de realidades superfluas. Un poco de las dudas de todos estos días me estremecen, al unísono, junto al exiguo vaho de los sueños que me abandonana de a poco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y cada mañana, escasa y débilmente, voy sintiendo un poco más cuánto va dejando de importar todo...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;O quizá esté aburrido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quizá debiera recoger las cobijas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quizá despertar no sea tan malo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;O al menos no lo sería si para ello hubiese que abandonar una imagen en los sueños. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un adiós con dolor, a aquello que nunca existió...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5271015095047671543?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5271015095047671543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5271015095047671543&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5271015095047671543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5271015095047671543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/10/en-lo-alto.html' title='En lo alto...'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SuCnCjK1z4I/AAAAAAAAAbk/P-gl_98pOWg/s72-c/dreams.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-8394191403408997982</id><published>2009-10-06T07:31:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T07:43:17.440-07:00</updated><title type='text'>Tres noches</title><content type='html'>Disculpas a todos mis lectores (Que espero no me hayan abandonado, lo siento en verdad, chicos...) por tanto retraso, pero por lo menos creo haber vuelto con algo bien escrito. Este relato me ha dejado bastante satisfecho. espero les guste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;strong&gt;Tres noches&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389497294687588482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SstXPBfIUII/AAAAAAAAAbc/-aA8ZYHudDQ/s320/a9e70_Chernobyl-Today-A-Creepy-Story-told-in-Pictures-hospital2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando comencé a escribir este testamento, aún algo de vana esperanza anidaba, parásitamente en mi interior. A medida que he ido desglosando lo mucho que ha pasado en estas tres noches, estas tres últimas noches, siento que esta luz que entra por la ventana a mis espaldas, la luz crepuscular, guarda algo a lo que debí temerle desde el principio. Aún antes de que pasara toda esta tragedia. Quizá así mi vida no tendría que acabar.&lt;br /&gt;Yo fui designada como una de las enfermeras del pabellón de terminales en este hospital. Eso fue hace mucho, mucho tiempo. O tal vez no. Los recuerdos que tengo de antes de la guerra no importan en demasía, después de todo. Bien podría decir que he estado aquí siempre.&lt;br /&gt;Y si bien la miseria y el dolor siempre me habían acompañado, algo en lo más profundo de mí me hacía sonreír frente a las almas de los que trataba. Ellos, a quienes yo consideraba mucho más que mis pacientes, eran gente que tiene un pie ya en la tumba y sólo basta un ligero empujón del destino para que se abalancen hacia los designios de aquello que nos es desconocido.&lt;br /&gt;Yo los veía, diariamente, de la misma forma que ahora veo este fulgor crepuscular. Algo hay de falaz en ambos, pues esta ya no es luz de verdad, sino es casi oscuridad. Un engaño, un remedo de noche apenas.&lt;br /&gt;Y como tal, ellos no tenían sino un remedo de vida, pendiendo ante una muerte que ya estaba allí, sonriente en la lobreguez de nuestros pasillos cada día más vacíos.&lt;br /&gt;Pero… ¡qué alegres que eran! Antes de ellos siempre había creído que la alegría de los que están a punto de morir no era más que una vana e hipócrita manera de que la muerte no destruya también lo que tiene delante, sino que sea sólo un manto, bienvenido en algún momento.&lt;br /&gt;Y su buen humor no desaparecía, ni siquiera en los sombríos primeros días de los bombardeos. Fue en ese entonces cuando las cosas comenzaron a ir mal. Nuestro hospital, en un principio se convirtió en un pestilente nosocomio. Enorme parte de los heridos de guerra, ex combatientes, demás escoria, fueron relegados con nosotros. Incluso yo tuve que ir con ellos.&lt;br /&gt;Los atendía con una enorme repugnancia. Incluso hoy me causa escalofríos. No podía, no puedo concebir que estuviera curando, salvándole la vida a alguien que se la hubiese quitado a otras personas. Para mí, en esa guerra, eran todos culpables.&lt;br /&gt;Debió ser por eso que me sentí tan liberada cuando se ordenó la evacuación general. Nuestra antigua ciudad, sumida en ese hoyo entre montañas, ya no era más que un campo de escombros y cadáveres que alcanzaba hasta donde llegara la vista. Hacía un tiempo que las autoridades estaban evacuando a los pacientes. Pocos quedaban ya. Con los heridos de guerra, la cosa fue pragmática y simple como ellos solos. Una orden del Estado Mayor, y al día siguiente un montón de caravanas huyeron rápidamente, llevándose a toda esa gente asquerosa.&lt;br /&gt;Ahí fue cuando caí en cuenta de lo que pasó. Los pacientes se habían ido. Los heridos también. Todos, todos ellos, pero los que estaban en mi sala, los que aún no habían muerto, seguían allí.&lt;br /&gt;Toda esa tarde lenta la pasamos juntos. Administré un par de calmantes, algo más de medicación, la que nos habían dejado, y juntos nos preparamos para ver pasando los días, en esa isla de soledad donde habíamos quedado abandonados por la gente que olvidó a quienes ya estaban muriendo&lt;br /&gt;Y lo digo porque en ningún momento pensé en abandonarlos. Ellos eran todo mi mundo, más incluso cuando ya nada quedó en el exterior devastado. Salimos un par de veces con algunos de ellos, pero el aire blanquecino repleto de ceniza y los escombros en llamas no hicieron otra cosa que deprimirlos. Creo que éramos como unos diez en ese entonces. He perdido la cuenta de cuánto tiempo pasó desde esa última vez que salimos de las paredes del hospital, pero algo sí he notado, y es que con cada día que pasa, el frío se hace más y más impenetrable.&lt;br /&gt;Está atravesando mi carne corpórea, en este preciso momento, cuando comienzo a recordar como comenzó el final…&lt;br /&gt;No puedo estar completamente segura de que haya comenzado hace tres noches. Lo único que sé es que la luz en el exterior ha dejado de brillar tres veces ya, y ahora se aproxima la cuarta.&lt;br /&gt;El crepúsculo en el que comenzó todo era muy extraño. Poco de natural tenía que no sólo fuese violáceo o naranja. Se me antojó, un poco morbosamente, que ese anochecer era rojo como la sangre, e incluso creo haber sentido un poco del aroma de la misma pendiendo desde lo alto, como si el sol moribundo me ciñese ese estigma.&lt;br /&gt;Y durante toda esa noche yo tuve un continuo sueño, una pesadilla que mucho tenía que ver con aquel anochecer sangriento.&lt;br /&gt;Me veía a mi misma, caminando en un recodo de rocallosa negruzca, surcado por dos senderos flácidos y apenas físicos. El uno estaba a un lado, y creo, sin ser demasiado aventurada, poder decir que se trataba de un río hecho de restos de entrañas. Sin embargo, no me causaba desconsuelo ni repugnancia el tenerlo junto a mí. Era casi un alivio, de hecho, pues todo sobre mí existía tan sólo otro curso similar, pero de una oscuridad inescrutable. Seguí y seguí esa ruta, un buen tiempo, resoplando de a poco, casi sin agotamiento. Deseaba cada vez más llegar hasta el límite de ese camino. No lo sabía bien, pero algo me llamaba con fuerza hacia delante. No podía evitarlo. Mi ansiedad crecía y crecía con cada paso.&lt;br /&gt;Cuando hube avanzado un tiempo demasiado largo, un tiempo que sólo podía existir en sueños, el camino se interrumpió de repente. La rocallosa cedió ante el río que iba formando un delta, y de pronto, todo frente a mí fue ese mismo miasma rojo. Sólo allí sentí en verdad terror ante mi condición. ¿Era eso lo que había estado buscando tanto?&lt;br /&gt;Tuve un impulso imperioso de volver atrás y escapar, pero cuando traté, mis piernas sintieron un dolor espantoso. Miré hacia abajo y mi cordura fue puesta a prueba en un instante perdido de mi pesadilla.&lt;br /&gt;Mis piernas estaban entrelazadas con la roca, ninguna al tiempo, ninguna separada de la otra.&lt;br /&gt;¡Por todos los dioses! Aún ahora evoco el momento con miedo, pues si llegara un sueño, después de mi muerte, creo que sería ese mismo, eternamente.&lt;br /&gt;El frío de la roca perpetró el contenido más íntimo de mi ser, y entonces, sólo entonces pude despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún antes de que abriese mis ojos, un sonido familiar se dirigió hacia mí sutilmente. Abrí los párpados aún temerosa, y me encontré con que quien estaba llorando era Miguel, el que sufría cáncer pulmonar. Su voz pastosa me dijo a poco de despertar que debía acompañarlo a la sala de los pacientes.&lt;br /&gt;Estaban todos en el pasillo. Todos y cada uno, y sus rostros contraídos ya no reflejaban la alegría de otros días, sino una sensación confusa de terror e intriga. No quise preguntarle nada, sino que me dirigí decididamente a la puerta. No podría haber pasado nada más, al cabo. Tan sólo que alguno de ellos hubiese muerto. ¿Qué más podríamos hacer? Habría que darle sepultura.&lt;br /&gt;¿Sepultura? La palabra quedó colgando libremente, sin poder escapar de mis labios. La escena se hizo más macabra a medida que iba dándome cuenta de lo irónico de la situación&lt;br /&gt;El ventanal que daba al exterior se hallaba inundado de una luz muy especial. Nunca comprenderé cómo pudo ser tan blanca, tan etérea. Tampoco cómo pudo estar en el mismo marco visual en el que estaba esos cuerpos desmembrados al azar.&lt;br /&gt;Por suerte esa luz creaba un efecto de sombra profundo, donde no se veía a cabalidad todo lo que estaba esparcido por aquí y allá. Sólo el olor y un poco de imaginación morbosa hacían que una pudiese deducir en que posición habían quedado esos desdichados.&lt;br /&gt;Del resto del día sólo conservo unos pocos fragmentos dispersos en mi memoria. Vagas imágenes de una caravana de nosotros llevando, una y otra vez, los pedazos hacia el exterior, reuniendo escombros entre escalofríos, terror y tristeza, mucha tristeza.&lt;br /&gt;Y luego vino lo peor, durante todo lo que quedaba de la luz tibia de la tarde, mientras limpiaba lo que quedaba de entrañas dispersas por el suelo de la habitación abandonada.&lt;br /&gt;Dos de ellos me acompañaban. Dos de los que quedaban. Ellos eran nueve junto a mí. Cuatro de ellos habían muerto. Cuatro pedazos de cráneos, cuatro pares de ojos reuní en las bolsas negras para llevarlas bajo las cenizas y los escombros del purgatorio en medio del cual vivíamos.&lt;br /&gt;En el mutismo del recorrer del estropajo por el suelo, la espuma del agua y el escalofriante rechinar acuoso de lo que ya empezaba a secarse en coágulos más grandes, nos preguntamos, casi callados, qué había sucedido. Y aunque mis recuerdos hoy son fragmentarios y anodinos, en ése momento surgieron más claros. Había visto algo, la tarde anterior, antes del crepúsculo rojo.&lt;br /&gt;Había visto a alguien más, pululando por fuera nuestro hospital, nuestro querido y a la vez odiado hospital.&lt;br /&gt;Tenía ante mí la engañosa imagen de algunos forasteros caminando entre las ruinas, mirando con timidez o terror, o ambas.&lt;br /&gt;Y recordando los rostros de esa gente, por vez primera sentí ese odio lacerante, quemándome por dentro, con un dolor que el de la sangrienta pesadilla envidiaría.&lt;br /&gt;Los dos que habían salido conmigo iban a volver, empero, a aquello que estaba tras los grises muros de nuestro hogar, aunque después de esa bocanada de aire ellos no deseaban su regreso. Creo que fue mi mirada, en la cual aún permanecía la rabia, lo que los contuvo de insistir. Yo era la única que estaría allí fuera para cuando el crepúsculo dejara oscuridad en todo de nuevo.&lt;br /&gt;No recorrí tanto como hubiese deseado hasta que el sol comenzó a huir. Algo había de agotador en la imagen de los escombros rodeándome, como si entre todos intentasen apartarme de mi conciencia. Por más que lo intenté, no pude evitar relacionar la imagen de la tierra removida y estallada, vacía y carente de toda existencia; no pude obviar la comparación con el paraje que tuve que visitar en mi pesadilla.&lt;br /&gt;Peor aún fue cuando la luz comenzó a ceder. Las sombras adquirieron, poco a poco, unas formas caleidoscópicas que recordaban mucho a los cursos y meandros que dejaba el río de sangre de mi sueño.&lt;br /&gt;No podría precisar bien en qué momento comenzaron a fallar mis piernas, pero lo que sí se´, a ciencia cierta, es que dos cosas más importantes ocurrieron en ese momento.&lt;br /&gt;Y es que, en mi agotamiento, no pude seguir adelante y me senté sobre un promontorio ligero, donde los escombros no formaban aristas tan afilados como en otros sitios.&lt;br /&gt;Suspiré, tan sólo una vez, y entonces vi aquella luz que provenía confusa desde el sol muriendo, y mi instinto me susurró que no estaba sola.&lt;br /&gt;Bruscamente, con el corazón detenido, di vuelta mi rostro.&lt;br /&gt;Un rostro confuso, quizá de una persona.&lt;br /&gt;Un resplandor blanco y perfecto.&lt;br /&gt;Y una oscuridad fuera del mundo lleno de ceniza y muerte.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Cuando desperté, lo primero que pude sentir, pues no veía nada, sumida como estaba en una helada penumbra, fueron los colgajos trémulos de mi vestido. Me palpé lentamente, y sentí algo reseco en mi rostro, en mis hombros. Mis dedos dolían espantosamente. Casi no podía moverlos, pero luego de intentar ponerme de pie noté que ese dolor era lo de menos. Forzosamente, tuve que descansar. La pared en la que estaba apoyada estaba helada, y su misma rigidez lastimaba mi espalda, pero el dolor de mis piernas era mucho peor.&lt;br /&gt;Cuando pasó un tiempo, de un rectángulo, no muy lejos, brotó una luminiscencia de un tinte cuasi místico, tanto porque junto a ella iba recuperando mis fuerzas, como porque iba dejándome ver algo acerca del sitio donde estaba.&lt;br /&gt;Así vi los restos marchitos de una planta, cerca de mí, y un poco más allá algunos papeles revueltos en un suelo que exhalaba un vaho frío sin parecer que le importase.&lt;br /&gt;Recorrí este cuarto, que en efecto era el lobby del hospital, con un dolor creciendo en mi pecho, y una sensación hueca señalándome de a poco que no respiraba como se debe.&lt;br /&gt;Mi única guía fue un sonido que llegó a mí como el acorde de una canción fúnebre.&lt;br /&gt;Nunca antes los pasillos de este lugar tan querido habían sido para mi sitial tan tenebroso, como ese amanecer largo, conmigo corriendo como podía, tratando de llegar al sitio de donde provenían esos sollozos.&lt;br /&gt;Debe ser difícil de comprender la sensación que me embargó cuando llegué a escuchar los sollozos delante de mí. Yo creo que es más difícil entender cómo pude conservar la cordura, si es que aún tengo algo de ella. Lo dudo, pues entiendo bien lo que significaba la posición de los cuerpos que estaban dispuestos en el sitio, con los miembros descoyuntados hacia varios lados, las entrañas esparcidas, y los ojos en blanco, rezumando el olor y la sensación que daba la muerte de los dos que me habían acompañado al sepulcro.&lt;br /&gt;Fui acercándome con paso dudoso. Uno de ellos pendía del techo, con los brazos estirados, totalmente descoyuntados. Lo palpé un poco, intentando, de una forma demencialmente banal, sentir pulso de esos restos macabros. Sólo comprendí lo falaz de mi intento cuando observé el torso del hombre, y cómo unas pocas vísceras destrozadas se diseminaban cual torrente rojizo e informe.&lt;br /&gt;Creo que, después de todo, ya no me quedaban lágrimas para derramar. Además, estaba esa sensación. Mi cuerpo intentó lanzar un sollozo, pero mis pulmones restallaron rabiosos. Algo de sangre manchó la comisura de mis labios, y sólo entonces, volteé un poco, y miré hacia el mamparo de luz que se dibujaba por la ventana que estaba ante mí. La sala entera estaba repleta de objetos esparcidos en un frenesí caótico inexplicable. Poco de ello pude ver, empero, pues cuando mi mirada se topó con la de los dos últimos supervivientes, el horror me dejó clavada en su sitio, ya que yo reflejé la mirada llena de pánico que inundó a los dos, que miraban hacia la ventana a mis espaldas. Giré y traté de ver algo, pero justo en ese momento ellos dos lanzaron un aullido inhumano y salieron despedidos, corriendo, huyendo de algo que seguía allí, y que podía estar cerca. ¿Qué podría haber hecho? Tan sólo me tapé los oídos, y fui corriendo tras ellos. Por lo menos quería dejar de escuchar sus gritos de horror. Por lo menos quería dejar de oír esa pesadilla.&lt;br /&gt;Los pasillos corrían ante mí como la sucesión de las diabólicas imágenes de mis sueños. Fue entonces, entre toda la agitación, que otras heridas, que no había percibido, se reabrieron en mí. Mi frente derramó un torrente sobre mis ojos, haciendo que mi visión se tornase en algo rojizo y confuso. Tan sólo había un ósculo visible ante mí, desde donde veía a mis dos pacientes, los cuales de tanto en tanto miraban hacia atrás y gritaban con miedo renovado y seguían escapando. Así fue que llegamos hasta el lobby, el sitio de mi despertar.&lt;br /&gt;Fue todo en conjunto, la sangre sobre mis ojos, mis oídos tapados, el miedo mismo, y el dolor en todo mi cuerpo, lo que me hicieron vacilar, y finalmente tropezar. Caí de bruces sobre el suelo frío y blanquecino, y así, no pude seguir más a ellos dos, que escaparon finalmente del hospital donde, ya había asumido yo, iba a morir.&lt;br /&gt;De a poco fui incorporándome. Sólo entonces pude pensar un poco más. Comprendí que ellos dos fuera estarían más expuestos. Si algo estaría en el edificio podría ir y atraparlos allá entre los escombros también. Me necesitaban. Así fue que volví a ignorar mis heridas y empuñé un pesado cuchillo que reposaba, manchado totalmente de rojo, cerca del sitio donde desperté.&lt;br /&gt;Ignoré el vago sentimiento de familiaridad que me embargó en ese inmediato, y tan sólo traspasé las puertas y también llegué al exterior.&lt;br /&gt;¿Quién podría decirme si alguien no hubiese sentido lástima de mi enjuta figura, que atravesaba los escombros renqueando, derramando gruesas gotas de sangre., intentando llamar a mis pacientes con voz cascada y que sonaba a corrupción?&lt;br /&gt;Caminé un buen trecho hasta comprender que ya los había perdido. El dolor comenzó a regresar, y yo ya no tenía fuerzas para contenerlo. Tuve que sentarme en ese sitio familiar. En un principio no lo noté, pero a pesar de carecer de las sombras ondulantes y el ambiente de frígida oscuridad, ése era el sitio donde había perdido la conciencia la noche anterior.&lt;br /&gt;Sólo pude notarlo cuando la misma sensación de terror helado vino a mí, al voltearme atrás.&lt;br /&gt;Era ese rostro confuso, quizá de una persona.&lt;br /&gt;El mío.&lt;br /&gt;Tomé el espejo con aterida delicadeza. Mi imagen iba más allá de lo lamentable. Con él en la mano comencé la ruta de nuevo hacia el hospital, mientras algunos recuerdos, como retazos que iban recomponiéndose volvían a mí, con cada paso.&lt;br /&gt;La misma caminata, sumida en las sombras.&lt;br /&gt;Luego sólo oscuridad. Luego un aterrador coro de imágenes salvajes, de matices bermellón, salpicando mi conciencia. Un par de rostros aterrorizados, los mismos que veía mientras los supervivientes escapaban del hospital, sólo que estos tomaban lo que tenían consigo, y gritando, se defendían de mis intentos por desmenuzar sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé pasar todo ese día mientras limpiaba el cuarto donde habían vivido ellos. Yo sola tuve que llevar los cuerpos de mis antiguos pacientes, en un inútil intento de enmendar algo por lo que ya no podía ni siquiera llorar.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando comenzó a llegar el crepúsculo me puse a escribir estas líneas. He estado intentando&lt;br /&gt;Al hacerlo estoy intentando comprender en qué momento los llegué a odiar, o, si no ha sido así, el porqué tuve que sesgar sus vidas. Quisiera entenderlo. Quisiera entender porqué existe esa luz, que ahora comienza a llegar de nuevo.&lt;br /&gt;¿Ahora cada anochecer será así?&lt;br /&gt;Aún están vivos dos de ellos, allá en el exterior. ¿Habrá sido eso? Puede ser que en mi interior haya odiado sus intentos por abandonar el lugar donde estuvimos juntos y fuimos felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ser así, es menester que éste sea un testamento. Espero que el que lo encuentre también me dé sepultura, pues a pesar de todos mis actos, aún creo merecer descansar junto a ellos.&lt;br /&gt;Vaya, una lágrima…&lt;br /&gt;Los quiero todavía. Por eso no quiero imaginar lo que pasará si vuelvo a esa pesadilla. No quiero despertar entre los escombros y tenerlos a ellos dos destrozados junto a mí.&lt;br /&gt;Yo ya no iré junto a ellos. No puedo ser libre.&lt;br /&gt;Estas son mis últimas líneas. Espero que lo comprendan, si un día las pudiesen leer.&lt;br /&gt;Yo los quiero todavía…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-8394191403408997982?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/8394191403408997982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=8394191403408997982&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8394191403408997982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8394191403408997982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/10/tres-noches.html' title='Tres noches'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SstXPBfIUII/AAAAAAAAAbc/-aA8ZYHudDQ/s72-c/a9e70_Chernobyl-Today-A-Creepy-Story-told-in-Pictures-hospital2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-7194789640782153510</id><published>2009-08-24T07:49:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T08:07:44.699-07:00</updated><title type='text'>Pequeña sombra</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SpKsgswb9eI/AAAAAAAAAbU/RO9s9lN-jkk/s1600-h/little.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373546983176533474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SpKsgswb9eI/AAAAAAAAAbU/RO9s9lN-jkk/s320/little.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;A veces&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Siento un poco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gusto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que encuentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un auto me roza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un pequeño granizo impacta en mis ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta sentir el cabello,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;electrizado, danzando como si comprendiese&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un poco de mi desesperación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;recordar su murmullo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando despertaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, veo el cielo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tachonado de azul&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y siento la quebrazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y mis ganas huyendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevándose mi vida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy tan pequeño...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-7194789640782153510?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/7194789640782153510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=7194789640782153510&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7194789640782153510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7194789640782153510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/08/pequena-sombra.html' title='Pequeña sombra'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SpKsgswb9eI/AAAAAAAAAbU/RO9s9lN-jkk/s72-c/little.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3433659514975879938</id><published>2009-07-20T08:25:00.000-07:00</published><updated>2009-07-20T08:51:50.146-07:00</updated><title type='text'>Fin de Curso</title><content type='html'>Hay gente por ahí todavía???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que el cruel destino no haya hecho que todos, merecidamente, me hayan abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero apesadumbrarme, ni desplegar mi lista de dsculpas. Creo que sólo queda postear algo nuevo que había escrito. espero que no hiera sensibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que les guste.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;------------------------------------------------&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;Fin de Curso&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360569267168756050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SmSRWNN4QVI/AAAAAAAAAbM/kjX3yzb-aLM/s320/342234.bmp" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como último gesto, Susana volvió a izar en alto el estilete que llevaba en la mano, y sin dibujar ninguna expresión en su faz, volvió a bajarlo. Los chicos de su curso vieron otra vez el chorro de sangre levantándose, salpicando como poseído, y algunos intentaron gritar, pero la mera visión de aquella chica, sus ojos brillantes en la penumbra y su aspecto demencial los detuvieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y apenas tres meses antes, ella seguía siendo una más de las chicas de aquella promo, tenía una vida como la de cualquiera, unos padres irritantes y desobligados, profes imbéciles, alguno que otro pretendiente, y además, problemas como los de cualquiera.&lt;br /&gt;Y uno de ellos, quizá el más importante, eran sus notas del tercer trimestre. Las del segundo eran cuando menos, deplorables. La chica muchas veces ya había repasado ese papel que era símbolo inequívoco de un mal estudiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se había esforzado. El temor al fracaso, más que cualquier otra cosa, había ayudado a que ella diera más de su rendimiento de lo que podía. Su amiga de años, Camila, presenció el sobreesfuerzo al que se sometió Susana. Lo vio, y aunque apenas si ayudaba, también ella se sintió apesadumbrada cuando el profesor de química no parecía ceder a los ruegos de trabajo extra que tanto daba Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo en cuestión era el típico anciano frío y altanero, que a más de entender de su materia, según él, era un erudito en cuanto tema haya compelido la humanidad. Cada jueves y viernes, cuando era su hora de clases, él miraba a los pobres chicos, como lo que consideraba eran ellos, no más que unos pobres animalejos repugnantes, fruto de la falta de cuidados anticonceptivos de los padres a los cuales, por otro lado, jamás atendía en entrevistas ni nada por el estilo.&lt;br /&gt;Se rumoreaba bastante sobre este tipo. Alguien decía por allí que era pariente del director y que por eso no lo despedían, pues las quejas estaban a la orden del día. Un par de veces dio de golpes a alguno de sus estudiantes, y el tema simplemente no fue tocado de nuevo. A pesar de todo, su materia no resultaba tan difícil por cuanto ni siquiera se interesaba en sus alumnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aquí se había producido un cisma. Por vez primera el viejo no accedió a un ruego y aprobó a la pobre chica sin más trámite. Parecía querer hacerla sufrir.&lt;br /&gt;Quizá estuviese comenzando a tomar conciencia de su posición como educador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O quizá no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó el anochecer de un día viernes,  en septiembre, cuando Susana se había quedado en el colegio, deambulando por aquí y allá, hasta que pudiese atrapar al profe de química, el tan temido Gepetto.&lt;br /&gt;Y ya casi no había nadie, cuando  ella, que esperaba en la puerta de salida, vio acercarse su encorvada figura. Con un saludo inquieto y nervioso, ella trató de entablar conversación. El viejo la ignoró. Ella, más indignada que entusiasmada, siguió el tambaleante paso del anciano. Un siniestro micro azul se apostó en la esquina y el profe subió a él. Susana no dudó un segundo, y también se introdujo.&lt;br /&gt;El viejo refunfuñó, pero ni siquiera así iba a ceder. Ignoró a Susana todo cuanto pudo, aunque no logró evitar mirar hacia la figura sudorosa de la jovencita que, abalanzada sobre la banca de enfrente, hacía caer su aromática cabellera, y lo miraba con unos ojos suplicantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el silencio del viejo permaneció, hasta que tuvo que erguirse de nuevo, y tan de prisa como podía, descendió del autobús. Y sí, la chiquilla también descendió junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue recién entonces, en tanto el anciano rebuscaba en sus bolsillos, que terminó por contemplar un poco más la enjuta figura de Susana. La chica no cesaba de rogar, y eso añadía un toque carmín a sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pertenece a los recuerdos de ninguno, pero luego de unos minutos, Susana terminó en el interior de la oscura y solitaria morada del viejo. Su pequeña casa solía estar en penumbra completa y tan sólo constaba de tres habitaciones, una que tenía como acceso su baño, que hacía las veces de dormitorio, otra, que era una combinación yuxtapuesta de un depósito y una estéril cocina, y la última, más grande, que hacía las veces de sala, de solitario comedor, y de biblioteca. ¡Y qué biblioteca! El anciano tenía tomos y tomos, compilados de sabiduría increíble, que aportaban un aire lóbrego a la sala mal iluminada. Susana terminó sentada en la mesa aquella, y el anciano desapareció. Al volver, llevaba consigo una botella de un líquido verduzco, cuyo aroma parecía disfrutar en demasía.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, estimados lectores, a estas alturas el asunto ya se habrá destapado para todos ustedes: la mirada del anciano se había trocado de un viejo impertérrito y cruel, en la de un hombre solitario, y finalmente en la de una bestia astuta y horrible, sedienta de un manjar que tenía justo ante sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Susana, en su calidad de manjar, no tenía idea de qué diantre sucedía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez haya caído un poco en la cuenta de lo espantoso de la situación, cuando el Gepetto terminaba su labor sobre ella, y retorciéndose, hacía resoplar su viejo pellejo desnudo y comenzaba un sueño cansado. Susana también se retorció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo ser miedo, asco, pánico o dolor, pero no hubo forma de comprender su sentimiento. Y mucho menos forma de detenerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana creyó morir cuando el jueves siguiente, cuando por fin lograba sobrepasar su trauma, volvió a reprobar una práctica de química.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que acaso ese viejo infeliz estaba jugando con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la cosa siguió de la misma manera. Al día siguiente, aunque ella trató de hablar con él, no hubo caso en lo absoluto. El viejo había regresado a su sobrador aislamiento típico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la rutina se repitió, el autobús azul, la soledad a las puertas de la casa del profesor, todo,… excepto porque un tinte ladino había anidado en la faz de la supuesta pobre chica.&lt;br /&gt;Una blusa a medias desabrochada, una falda más corta de lo usual, un carmín antinatural en sus labios, y una actitud desdeñosa, fueron lo que casi hizo enloquecer a Gepetto. Su podrido corazón saltó de su pecho, en ese momento, en tanto profesaba alabanzas a la juventud moderna, y en todo el acto, prometía una y otra vez que no. Que Susana no tenía que preocuparse por sus notas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila, en el transcurso de esa semana, ya había notado el primer cambio en su amiga. Susana era una chiquilla atolondrada y casi lastimera. Bonita, sí, pero un tanto desabrida.&lt;br /&gt;Bastó un fin de semana, el mismo en que la susodicha había estado pensando una y mil veces en las consecuencias de lo que había hecho, para que terminara por desentenderse del asunto. El tener una cantidad nada apreciable de materia gris fue muy útil.&lt;br /&gt;El hecho que ese poco tuviese algo malo desde el principio también ayudó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo Gepetto ya no era más el perverso e indómito profesor de química, el único imposible de conmover.&lt;br /&gt;Sí, un sábado, un domingo y quizá algo más habían bastado para que Susana comprendiese que, irónicamente, el buen Gepetto, desde entonces, sería su marioneta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hubiera sido genial que Susana notase tal ironía, pero bueno… la malicia no encara mayor potencial neuronal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así como las notas de Susana empezaron a mostrar una franca subida. Las tres prácticas que luego había realizado su curso las había aprobado sin ningún problema. Era extraño que ella no hiciese nada durante la duración de las mismas, y más raro aún que al momento de volver a recibirlas, éstas estuviesen escritas con una letra muy similar a la del profe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, entre una semana y otra, algo más estaba sucediendo, muy por fuera del control del profesor o de Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Camila, en calidad de gran conocedora de las estupideces de su amiga Susana, comenzaba a notar que algo raro pasaba. Algo que involucraba a su amiga. Vanamente trató un par de veces de informarse más, aunque sí logró incomodar en parte la posición en la que estaba Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E incómodo también quedó el viejo cuando su eventual amante le comunicó su preocupación. El viejo aprovechó ese momento para poner a prueba la verdadera naturaleza del carácter de su protegida.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida del Gepetto no era más que una clásica muestra de un hombre que nunca ha sentido aprecio por nada ni nadie en el mundo. Mucho de su amargura se debía, precisamente, a la imposibilidad que siempre había tenido para con el sexo opuesto. Miles de recuerdos de (en contexto) graciosas humillaciones habían dejado tanto su corazón como su aparato reproductor hechos una mera cáscara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una par de conversaciones de alcoba entre ambos, la chica ladina y el viejo degenerado, bastaron para que una vez más los papeles se trocasen.  De pronto, Gepetto volvió a su antiguo puesto, sobre el escenario, y los hilos le pertenecían a Susana. Y las indicaciones hacían que su odio llegase a Camila, que no era más que una tipeja envidiosa y mezquina. No por nada Susana siempre había envidiado que su otrora amiga era una buena estudiante. Más razón aún habría para odiarla, ya que a ella no le hacía falta acostarse con un viejo hediondo y repugnante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue muy difícil que el viejo convenciera a Susana de que la mejor manera de darle una lección a su infeliz amiga no era ignorándola, sino llevándola a su cubil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro está que Susana debió haber pensado que el Gepetto haría algo así como una enseñanza cruel, o que daría una noticia espantosa a la pobre de Camila, o que la humillaría como mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojala sus ridículas ideas hubiesen sido al menos, cercanas a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila era una chica de un carácter fuerte, no precisamente una luchadora enfática y de altos y elevados intereses, pero sabía defender su dignidad. Era por eso que la indignaba aún más la actitud de su amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella pensaba, en una porción algo anegada de su mente, que lo que Susana hacía era ir a la casa del viejo  a hacer de sirvienta. Sólo así podía explicarse que sus notas subieran, Que el profe le hiciera la tarea por ella, y más aún, el porqué cada viernes ella se quedaba hasta tarde y abordaba el mismo micro azul que llevaba al Gepetto a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un viernes, cuando ya había pasado un buen tiempo y prácticamente la nota de Susana estaba asegurada, cuando ésta volvió a su estado de chiquilla atolondrada, y sonriente, invitó a su amiga a que fueran juntas donde el profesor. La excusa era que ella había conseguido que el Gepetto le diese cursos extra, y ella, tan buena amiga, no quería quedárselos sólo para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila, aunque no creía una palabra, accedió. La verdad era que quería saber qué era lo que pasaba. Tan sólo eso. &lt;br /&gt;Y así, recorrieron el camino hasta la casa del viejo. Camila, al contrario de su amiga tenía una gran cantidad de neuronas interconectadas entre sí, las suficientes como para darse cuenta de lo pérfida que se le hacía la entrada a esa casucha de una villa de por sí peligrosa. Instintivamente había tomado su estilete, el gran estilete amarillo que le regalase su padre, y lo puso en su manga, lo más cerca que pudo de su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo las recibió a ambas amablemente. Pronto Camila también se sorprendió viendo los grandes baluartes de conocimiento que el Gepetto poseía. Estaba en eso, cuando el irregularmente amable anciano reapareció, llevando consigo dos elegantes copas llenas del mismo líquido verde que hiciera tomar a Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila lo olisqueó un poco y con una mueca rechazó el brebaje. Ella sabía un poco más de todo, y un poco de deducción la llevó rechazar categóricamente el ajenjo. Su amiga, por otro lado, estaba ya terminando su copa para ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He ahí el porqué de esa mirada desvaída. El porqué de ese distanciamiento.&lt;br /&gt;Después de su largo sorbo, Susana volvió a mirar a su amiga. Camila, viéndola, pensó que ese asunto ya no valía la pena. Su ex amiga podía pudrirse en el quinto infierno y hacer caso de las perversiones de cuanto viejo le diera la gana, que lo haga sola. Tomó sus cosas y se dispuso a irse. El viejo no movió un músculo, y no perdió su sonrisa amable. Tan sólo hizo un gesto imperceptible, mirando en la dirección en que se encontraba Susana. El guiñapo que tenía por amante comprendió al instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo que exageró un poco. La idea no era que estallara toda la botella en la cabeza de su amiga. Bastaba con la misma copa, o cualquier cosa. El resultado fue Camila, en el suelo, no inconsciente, como pretendía, sino con un desangre preocupante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos, tanto el viejo como la tonta chica, se miraron, y rápidamente, sin pánico, tomaron el pequeño cuerpo de la muchacha que seguía sangrando en el suelo y lo arrastraron hasta llevarlo al cuartucho que hacía de depósito y baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, para compensar al viejo y para que la chica no se quedase sin hacer nada, acerrajaron la puerta del depósito y durante una hora o más se entregaron mutuamente. El viejo ya había caído en una y mil perversidades. ¿Porqué no festejar el culmen de otra más? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del período de oscuridad que siguió al ya conocido exhalar del viejo, Susana logró despertar. Como siempre, luego de la bebida le quedaba un sabor en extremo amargo en la boca. No cayó en cuenta de que el Gepetto ya no estaba en la cama. No le dio más importancia al asunto y vistiéndose al menos un poco, se dirigió a la cocina.&lt;br /&gt;En el paso entre cuarto y cuarto, sin saber muy bien porqué, un estremecimiento la recorrió entera. Observó un poco con el rabillo del ojo la otra puerta, a del depósito, y la vio entreabierta. Una luz mortecina y perversa escapaba de aquella rendija. Dio un paso. Luego otro y otro más. Una mancha negruzca rojiza iba entreviéndose. La chica no llegó a entender bien qué pasaba sino hasta que empujó la puerta y logró ver el cuerpo descoyuntado y aún retorcido del Gepetto. Su boca misma, así como las orejas y un tanto los ojos, iban derramando cantidades atroces de líquido vital. Y de rodillas, justo ante él, estaba Camila, llorando todavía y temblando, aún sosteniendo el estilete roto, del que no se habían percatado y con el cual logró detener al anciano antes de que la tocase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente fue una escena digna de una telenovela de bajo presupuesto. Susana pareció haber comprendido de inmediato la terrible desgracia que acababa de suceder, y de la cual era culpable por completo. Se disculpó de mil maneras con su amiga, y ambas tuvieron que darse a la tarea de embolsar el cuerpo y llevarlo hasta un terreno baldío que estaba más allá de su casa, y enterrarlo como pudieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el precio de tan espantoso destino había sido la inocencia arrebatada, para ambas, y la vida de un anciano despreciable, que hubiese merecido eso y mucho más. Luego de enterrarlo, ambas terminaron abrazadas, y llorando, y prometieron no hablar nunca jamás de lo ocurrido aquella noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el espíritu mismo de Susana estaba carcomido mucho más de lo que pudiera reparar una escena de reconciliación de corte Talk Show.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camila regresó a su hogar, ese viernes, y habrá llegado a poner una excusa para su herida en la cabeza. Para ella, quizá lo sucedido podría haber terminado allí, pero ése no era el caso de Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otrora amante del anciano, apenas hubo pasado la noche del viernes, cuando aún amanecía el sábado, reapareció en la casa ya abandonada. Se sentó en el borde de la cama donde saboreara una inconsciencia que sería digna sólo de demonios. Y así, el tiempo pasó ante ella en una pesadilla de una longitud inabarcable. Repasó todo lo sucedido, desde el tiempo, tan corto en realidad, cuando ella no era más que otra chica, y su inocencia seguía junto a sí. Volvió a revivir, desde la primera vez que sintió el fétido olor del anciano dejando su esencia dentro de ella, hasta su imagen, mal iluminada, con la garganta hecha pedazos y sangrante, todo obra de un mísero estilete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Un mísero estilete?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como por acto reflejo, Susana volvió al lugar del siniestro, y allí, en el suelo, encontró el trozo de metal y plástico que segó la vida del que la había condenado. Lo miro durante larguísimos minutos, sopesando lo estremecedor que había terminado por trocarse su destino. Y mirándolo, fue que terminó por darse cuenta de porqué había pasado todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O más precisamente, quién era la culpable de que su vida estuviese arruinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue, queridos amigos, como llegó el día lunes. Un día lunes más, de las estribaciones de noviembre, cuando el curso de las dos chicas volvía al aula.&lt;br /&gt;Apenas si Susana había dirigido una mirada a nadie, pues lo poco que le quedaba de conciencia iba a ser utilizado cuando comenzase esa mañana, consumida hasta el fin en una venganza inclemente, perversa y completamente estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una mirada de una intensidad incalculable, saludó a Camila con un beso callado. Y así, ellas dos se quedaron silenciosas, en tanto el resto del curso seguía tomando sus lugares en sus pupitres. Camila se sintió tranquila. Un poco, al menos, del trauma había logrado pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al final, todos terminaron de sentarse. La profe de historia aún no llegaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un portón brutal cerró la puerta con salvajismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y antes que se diera cuenta, Camila fue empujada atrás con violencia, hasta caer al suelo. Susana, luego de haber hecho ambas cosas, miró al curso entero, con un desprecio venido de más allá de este mundo, y con una voz pausada y una mirada y unos movimientos hipnóticos, les relató todo lo que había pasado durante esos días. Todo. Habló sin ningún tipo de moderación sobre lo que ese viejo asqueroso había hecho con ella, y terminó con una jugosa explicación acerca de cómo aconteció su muerte.&lt;br /&gt;Y durante la última parte de su relato, demostró la mancillada hoja que recogiera allá, y que iba a ser la victimaria de quien había tenido la culpa de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no. No era Camila. La pobre sólo tuvo que observar cómo Susana iba de  a poco, cercenando, cual si fuese metódica, cual si hubiese calculado todo, su brazo íntegro.&lt;br /&gt;Y así, la sangre siguió salpicando, en tanto la chica daba un adiós efímero a otros jóvenes que aún eran como ella lo fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que tan sólo pretendían pasar de curso.     &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3433659514975879938?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3433659514975879938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3433659514975879938&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3433659514975879938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3433659514975879938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/07/fin-de-curso.html' title='Fin de Curso'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SmSRWNN4QVI/AAAAAAAAAbM/kjX3yzb-aLM/s72-c/342234.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-7379873996352514491</id><published>2009-06-12T13:27:00.000-07:00</published><updated>2009-06-12T13:40:26.544-07:00</updated><title type='text'>Confesiones</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SjK9CEavgDI/AAAAAAAAAa8/22dTRtFsJ7k/s1600-h/360-photo_06-02-13_loneliness.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346543550885494834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 306px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SjK9CEavgDI/AAAAAAAAAa8/22dTRtFsJ7k/s320/360-photo_06-02-13_loneliness.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Síncronía de existencias...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rondando al azar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseando conocer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;deseando recordar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad enmarcada en un hábito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de placer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rabia, tan sólo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por disfrutarla, por desearla... por haberla tenido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pesadilla encerrada dentro de un cascarón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignífugo. Inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuánto quisiera que hubiese pasado ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el deseo sólo fuese ello&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-7379873996352514491?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/7379873996352514491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=7379873996352514491&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7379873996352514491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7379873996352514491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/06/confesiones.html' title='Confesiones'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SjK9CEavgDI/AAAAAAAAAa8/22dTRtFsJ7k/s72-c/360-photo_06-02-13_loneliness.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2370975561095053246</id><published>2009-05-20T07:58:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T07:38:35.095-07:00</updated><title type='text'>Mañanas de Sangre</title><content type='html'>Perdonen, todos los pocos que alguna vez hayan leído estos legajos ancestrales. Perdonen por la falta de atención. La ausencia de dedicación. O había olvidado nada ni a nadie, créanme, la vida me ha estado consumiendo, pero eso no pasará más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, vayamos a lo bueno. Éste es un relato un tanto largo, pero tiene un poco de lo mejor de mí. Disfrútennlo y comenten, si pueden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;Mañanas de sangre&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337922520561541890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 319px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/ShQcQDyg4wI/AAAAAAAAAa0/1jUvnfkp7ek/s320/kussharo-lake-tree-study-5-kotan-hokkaido-japan-2007.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Caterina miraba cada atardecer que pasaba con una tristeza extraña, cada vez sabiéndose más cerca de la realidad. Cada vez sintiendo más en su interior que aquello había visto cada mañana iba dejando de ser simplemente una pesadilla y se iba haciendo uno con aquella realidad carmesí que estaba todo en derredor.&lt;br /&gt;Y la pesadilla no se detenía. Ya habían pasado las cinco noches, y aunque temblaba de miedo, tuvo que decirlo.&lt;br /&gt;Su abuelo la esperaba como siempre, recamado en la poltrona de donde hacía años no se levantaba. Ella lo miró con timidez, esa mañana del octavo día, y las palabras salieron lenta y pesadamente de su boca.&lt;br /&gt;-Ya ha llegado la quinta pesadilla…&lt;br /&gt;La silueta de su abuelo, recortada contra la luz ruinosa no mostró ninguna reacción. Ninguna sorpresa. Él mismo se había encargado de advertirle demasiado a su nieta lo que pasaría cuando ya fuese mujer.&lt;br /&gt;-Qué extraño… -dijo al fin, con voz cavernosa, que se oía venida del infinito.- tanto tiempo esperando que Él venga y ahora no estoy listo…&lt;br /&gt;-¿Qué vamos a hacer?&lt;br /&gt;-Ahora no harás nada más. Yo leeré de nuevo el libro que tus padres encontraron. Debo saber qué tengo que hacer ahora que ha llegado el día. Hoy tan sólo quiero que descanses. Quiero que vayas a caminar por los prados fuera. Disfruta hasta el último hálito de sol, siente la frescura y la belleza de cada instante. Vive feliz éste, que podría ser tu último día…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas aves cantaban a lo lejos cuando Caterina se atrevió a salir hasta fuera de su ancestral casona. Respiró un poco del aire fría que nacía todavía, y se dijo a sí misma, como lo había hecho desde años atrás, que no valía la pena preocuparse.&lt;br /&gt;Sus primeros recuerdos databan de cuando su abuelo iba enseñándole a leer. Ésos eran recuerdos preciados, incluso aunque lo que leía la llenaba de miedo. Fue por esos años que ese hombre comenzó a hablarle acerca de los problemas que ella enfrentó antes de nacer.&lt;br /&gt;Nunca quiso expresarlo claramente, pero bien en claro había dejado que el padre de la niña no había sido un hombre bueno. En un principio Caterina imaginó lo que no escapaba a lo normal. Un hombre rabioso e intolerante golpeando y ultrajando a su esposa. Algo de todos los días, nada más.&lt;br /&gt;Pero cuando hubo crecido un poco más, su abuelo la llevó al campo donde estaba la tumba de su madre. Un símbolo extraño se dibujaba en su lápida. La niña sintió un escalofrío. Algo parecido a ello había visto, como una cicatriz, brotando de su pecho.&lt;br /&gt;De la tumba de su padre, su abuelo no habló. Tan sólo dijo que de ese sitio nadie debería saber.&lt;br /&gt;Algo había de malo en cómo Caterina nació. Algo que su padre le hizo a su madre, algo que se arrastraba hasta la tumba de la pobre mujer, y hasta el cuerpo de la niña inocente.&lt;br /&gt;Ese día fue la única vez en que Caterina vio derramar una lágrima a su abuelo, mientras el anciano veía la tumba de su hija, pensando todavía en los oscuros días que habían pasado y aquellos que vendrían.&lt;br /&gt;Caterina limpió de su mente esos pensamientos, en tanto atravesaba el pequeño bosquecillo que separaba su casa de la de su mejor amigo.&lt;br /&gt;La criada la vio llegar a lo lejos y se encargó de correr dentro para avisarle al joven Flavio que su amiga estaba de llegada.&lt;br /&gt;-Nunca vienes a visitarme tan temprano querida, ¿a qué debo este honor?&lt;br /&gt;-Es que mi abuelo me dio el día libre. ¿No quieres caminar un poco por ahí?&lt;br /&gt;-Sí. No sabes cuánta falta me hace…&lt;br /&gt;Flavio la miró por un momento, y aunque instintivamente, se dio perfecta cuenta de que la tristeza que había en los ojos de su pequeña amiga le era extraña, aunque siempre había algo de melancolía en ellos.&lt;br /&gt;A través del bosque que se extendía alrededor se veían algunas de las casonas desgastadas. La techumbre en ellos era de un gris que se confundía con el cielo, haciendo de todo un paisaje de tristeza eternamente otoñal.&lt;br /&gt;-¿Tu abuelo ha vuelto a tratarte mal?&lt;br /&gt;-Cómo dices eso… Sólo… sólo una vez me golpeó, y fue por mi bien.&lt;br /&gt;-No acabo de entender porqué ese viejo te golpearía de esa forma. Menos aún entiendo cómo es que tú piensas que es algo normal.&lt;br /&gt;-No te lo podría decir, amigo mío. No puedo. Eres la única persona en el mundo a quien quiero y por eso…&lt;br /&gt;-¿Por eso no te alejas de ese anciano? Me preocupas, Caterina. Quiero tanto ayudarte pero tú te empeñas en no alejarte de él.&lt;br /&gt;-Tengo muchas heridas, Flavio, muchas en verdad.&lt;br /&gt;-¡¿Qué?! ¿Ese anciano te las hizo?&lt;br /&gt;-No estoy segura. Creo que sí.&lt;br /&gt;-¡¿Ves lo que te digo?! ¡¡Debes salir de ahí!!&lt;br /&gt;-Déjalo así. Algo me dice que él lo ha hecho para contenerme.&lt;br /&gt;-¡¿Cómo…?!&lt;br /&gt;-Shhh… quiero ver el ocaso en silencio…&lt;br /&gt;-Pero…&lt;br /&gt;Caterina no dijo nada más. Sólo dejó que la luz agonizante se fuese desmigajando de a poco, señalando una noche más, una vez más que la penumbra le señalaba que el fin de todo iba acercándose.&lt;br /&gt;Un respingo extraño y un frío como venido del mismo infierno hicieron que Caterina saltase de su cama. La noche había sido lenta. Inexorablemente lenta. El último anochecer, con Flavio tratando de consolar sus lágrimas, parecía un recuerdo vago, de hace años o vidas incluso.&lt;br /&gt;El amanecer no dejaba tampoco ese color de sangre derramada.&lt;br /&gt;Y con éste, vino la señal definitiva.&lt;br /&gt;Caterina tembló, en un principio, pero luego de un rato una risilla casi demente, de un alivio infinito, dominó su faz, entretanto temblaba por unos espasmos incontrolables, observando la enorme mancha de sangre que empapaba sus cobijas, rodeándola y cubriéndola.&lt;br /&gt;Sabía bien qué hacer. Pero antes, cerró los ojos y dejó que al menos algo de luz llegara a ella, y que el sol también se encontrase con que la sangre ya había arribado.&lt;br /&gt;Y rememoró, en su mente, lo poco que sabía de su propia vida.&lt;br /&gt;Sus primeros años, cuando todavía hablaba con el resto de la gente. El poco tiempo que estuvo en la escuela, tratando de aprender algo del mundo en que jamás iba a vivir.&lt;br /&gt;Tal vez durante un tiempo el resto de los niños la trataron como a una más. Ilusos. Su pueril ingenuidad no podría evitar que eso no fuese más que una mentira.&lt;br /&gt;En un principio parecían prodigios, pero cuando ella pudo hablar en casi cualquier lengua, cuando leía el pensamiento de los otros, y en especial, cuando su imagen empezó a tornarse borrosa ante cualquier espejo, todos la tacharon de bruja. Y entre gritos y maldiciones estuvieron a punto de acabar con su vida.&lt;br /&gt;Estaba esa noche, cuando ella regresó por vez última de la escuela, llorando quedamente y con el vestido desgarrado y los hombros y la espalda magullados por el manoseo de los otros niños. La noche en que su abuelo entró en ese frenesí extraño. La había visto y lanzado un aullido inhumano. Durante horas, hasta que el amanecer comenzó a amenazar con su llegada, él se perdió en la buhardilla de su casa. Sólo se lo oía trajinar. Su paso pesado resonaba como golpes poderosos sobre la madera. El ruido de las hojas de libros antiquísimos y prohibidos se oía feroz.&lt;br /&gt;Y fue esa mañana larga, la primera mañana de sangre, que ese anciano casi destrozó la puerta de la habitación de la niña y se abalanzó sobre ella, y golpeándola contra una pared, marcó un símbolo extraño sobre su frente y dijo una salmodia que a ella le sonó como los goznes del infierno clamando por su alma.&lt;br /&gt;¡Por dios, cuánto dolía! Incluso ya que todos esos años habían pasado Caterina seguía sintiendo cómo la ceniza en su frente la hería como un hierro al rojo vivo. Chilló, retorciéndose como nunca pensó que podía hacerlo, pero su abuelo no cedió. Siguió sosteniéndola con la misma fuerza. Y permaneció así, incluso cuando ella no contuvo más su dolor y comenzó a vomitar esa mansalva de sangre. Tanta salió que el cuarto entero quedó como imbuido de ella.&lt;br /&gt;Caterina pudo ver un poco de la escena, con el rojo matiz de su sangre salpicando por todas partes, y su abuelo con lágrimas en los ojos, abrazándola en tanto ella iba perdiendo la conciencia y se lanzaba a la primera pesadilla.&lt;br /&gt;Cinco veces había visto esa misma imagen entre sus sueños. Ella perdida en un páramo ignoto, con un único sendero que la conducía a una casa derruida de aspecto siniestro, desde donde llegaba un hedor a cadáver. Y un hombre saludándola siniestramente desde allí.&lt;br /&gt;La imagen del desconocido era lo peor en ese entonces. Sus huesos eran tan afilados y su contextura tan raquítica que parecía que con su propio retorcimiento su osamenta salía de su piel. Y tan sólo vestía un par de harapos y una sucia bolsa ocultaba su faz.&lt;br /&gt;Cinco veces había tenido esa pesadilla.&lt;br /&gt;La primera vez, esa misma noche. Al despertar su abuelo la recibió preocupado, y le dijo que nunca podría volver a su escuela. Bastante tiempo después se enteró de que toda esa noche el sitio había ardido hasta quedar en cenizas. Ella no podría volver, no a menos que quisiese que la gente entera de ese pueblo maldito la quemara en una pira.&lt;br /&gt;La segunda vez su abuelo la encerró en la buhardilla durante todo el día.&lt;br /&gt;La tercera vez también lo hizo, pero en ese entonces dejó el altillo vacío, a excepción de un libro extraño que resaltaba por sobre el polvo de los años. Ella, curiosa, lo sostuvo entre sus manos por unos segundos, hasta que la visión de algunas de sus páginas la dejó inconsciente sobre el suelo. Cuando despertó, y ya la noche se aprestaba a llegar, vio con terror algo de sangre derramada por el sitio, y con horror comprobó que su virginidad le había sido arrebatada.&lt;br /&gt;La cuarta vez su abuelo no repitió el ritual. Tan sólo dejó que saliese de su hogar y le dijo que cuando cayese la noche le explicaría porqué pasaba todo eso, y porqué ella era diferente.&lt;br /&gt;Fue esa tarde que adentrándose por los bosques de su niñez sin manchas aún, encontró por vez primera la casa de Flavio.&lt;br /&gt;Ella, triste y gris, aún herida por el cuarto sueño y lo mucho que había perdido en él, encontró en ese hombre el apoyo espiritual que tanta falta le hacía. Ella era una niña deprimida y andrajosa, que parecía haber visto hasta la última de las atrocidades del mundo, y él era un hombre joven todavía, que vivía un poco apartado de la gente para dedicarse a escribir novelas trágicas, según dictaba su corazón. Algo había pasado en su vida, hacía años, según pudo averiguar vagamente Caterina. Algo acerca de una esposa que murió demasiado pronto y una hija que se fue con ella. Mucho no cabía decir sobre esto, empero, pues una alegría que se sentía poderosamente lejana habitaba y salía desde lo más profundo cuando esta jovencita estaba junto a él.&lt;br /&gt;Fue a causa de esto mismo que él se horrorizó de esa manera tan profunda cuando vio las cicatrices que ostentaba Caterina en el cuello.&lt;br /&gt;Ella leía los manuscritos de aquel hombre, dando su visto bueno o malo según cómo le parecían las historias, mientras el la observaba con melancolía y odiaba al abuelo de aquella hermosa jovencita, viendo las cicatrices madurar y opacarse de a poco en esa piel pálida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella las leía, leía con más fruición incluso, pues esas páginas, con esa letra tan elegante y candorosa le hacían olvidar de a poco lo que había aprendido la misma noche en que conociera a Flavio.&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;La noche del cuarto sueño, después de que hablase por vez primera con ese hombre del cual aún no sabía el nombre, regresó a casa, y fue al altillo, como su abuelo se lo había pedido.&lt;br /&gt;Era una ambiente de una oscuridad impropia, mucho más profunda que la noche sin luna que se cernía sobre ellos.&lt;br /&gt;La luz mortecina de una vela rojiza brillaba cerca al anciano, que de espaldas a Caterina, recitaba quedamente aquello que iba leyendo con devoción.&lt;br /&gt;“-¿Abuelo?”&lt;br /&gt;“-¿Ah?... ah, hija mía, allí estás de nuevo… mírate, tan flaca, tan espigada…”&lt;br /&gt;“-Es que el día ha sido largo…”&lt;br /&gt;“-Y la pesadilla mucho más, ¿no?&lt;br /&gt;“-Ésa nunca acaba…”&lt;br /&gt;“-Nunca va a terminar, hija. Naciste con ella. Tan sólo hay funestas pausas cuando ella nos engaña haciéndonos creer que aún eres una persona”&lt;br /&gt;“-Pero… yo soy una persona… estoy viva y pienso...”&lt;br /&gt;“-Incluso sientes. Pero eso no es nada. Sigues siendo un cascarón. El huevo infecto que tu padre dejó para que su legado no muriese…”&lt;br /&gt;“-¿Mi padre?... ¿Qué me ha hecho…?&lt;br /&gt;“-Tu padre ya no es nadie. Ni en el infierno ya existe. Su alma está en ese mundo que ves en tus pesadillas. Gimotea, llora sin fin, odiándote, odiando todo.”&lt;br /&gt;“-¿Porqué me odia? Si yo nunca lo conocí…”&lt;br /&gt;“-Te odia porque llegaste demasiado tarde. Porque tu madre supo aguantar antes de que él pusiese su maldita semilla. El ritual exigía que estuvieses en el interior de tu madre, aunque ella ya no estuviese con vida. ”&lt;br /&gt;“-Mi madre… mi madre nació al darme a luz…”&lt;br /&gt;“-Ojalá, y ojalá esa luz del amanecer fuese la de un mundo feliz.&lt;br /&gt;Caterina, tu madre no murió al darte a luz. Estaba muerta mucho antes…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un relámpago asoló la casa, llenando todo de un estallido blanco. A su luz, Caterina intentó digerir esas últimas palabras. Rememoró un poco más de la escena en sus pesadillas. ¿Era acaso eso lo que se oía en ese silencio maldito? No sólo estaba la imagen de ese ser sin rostro, sino que se oía un lamento apagado.&lt;br /&gt;Ese lamento tenía otro recuerdo aplacado. Algo que tal vez oyese, en el alma de su madre, que sufría después de muerta, primero bajo el ultraje, luego bajo el desgarre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“-No me estás mintiendo… abuelito…”&lt;br /&gt;“-Dios sabe bien que no puedo, por más que quisiera.”&lt;br /&gt;Otro relámpago cayó. Y luego los truenos fueron sucediéndose de continuo, aunque no se oía el rumor de ninguna gota. El cielo daba una ceremonia adecuada. Habría luces perversas y la risa de los dioses sordos pero nada del dulce bálsamo de las lágrimas del cielo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo entonces el anciano giró el rostro y miró a Caterina. Ésta empalideció, afrontando la última pizca de horror que quedaba en ella. Aunque estando a contraluz poco podía verse de ese rostro, ella entrevió lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;“-Ven, hija, te enseñaré de qué estás hecha. Tal vez si sabes lo que eres no te resulte difícil acabar con tu vida.”&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El brebaje de icor sanguíneo debe prepararse, de preferencia, mientras la sustancia mantenga el calor del cuerpo del que provenía.&lt;br /&gt;No hacerlo sería una ofensa al Antiguo.&lt;br /&gt;Un solo vómito podría, también, convertirse en una ofensa. Muchos más, harán que el ojo que todo lo ve sonría ante Su Obra.&lt;br /&gt;Si en la excreción está contenida la sangre ingerida, la luna no ha estado en posición, o el sacrificio era indigno.&lt;br /&gt;Si la excreción es pura, tendrá un color que no existe en este plano material. Es con ella que debe hacerse la punción en la Madre.&lt;br /&gt;Debe recordarse siempre que si la punción no genera descendencia, nunca más podrá repetirse. Es por eso que se usa en la sexta luna llena, cuando los demonios aúllan y las mujeres hacen un huevo que será vida en ellas.&lt;br /&gt;El espíritu portador se llamará Aleph, en honor a su origen divino.&lt;br /&gt;El Aleph contendrá el alma de quien hizo la punción en la madre.&lt;br /&gt;El Aleph puede comunicar el alma del que hizo la punción de vuelta al mundo. No está en su naturaleza discernir entre las almas pérfidas y las puras, pues sólo un alma podrida sería capaz de hacerlo físico.&lt;br /&gt;El Aleph está exento de cualquier esquema de existencia. No será un ser vivo, aunque lo simulará a la perfección. Parecerá estar viva. Pensar. Sentir incluso.&lt;br /&gt;Es menester siempre recordar que el Aleph, al no ser un ser viviente, puede carecer de un vientre vivo para generarse.&lt;br /&gt;Si el vientre estuviese vivo, el Aleph será vibrante y su espíritu difícil de quebrantar.&lt;br /&gt;Si el vientre estuviese muerto, el Aleph será gris y pálido, y su espíritu tenderá a la tristeza y atraerá la tragedia consigo.&lt;br /&gt;Sin embargo, mucho de la fuerza de alma perversa que lo trajo estará en ella. Si alguien osase derramar su sangre, la blasfemia estará en esa persona, y ya no más en el Aleph. Tú, Iniciado, habrás fallado, y el que haya herido al Aleph estará contigo hasta que el tiempo haya desaparecido.&lt;br /&gt;Recuerda siempre, Iniciado, que al leer estas páginas, tu alma ya no pertenece a ningún dios. Que al morir será disuelta en un sufrimiento que el infierno contemplaría con terror.&lt;br /&gt;Mantendrás tu conciencia siempre que logres recordar la faz que tuviese el Aleph cuando sea físico. Si no logras traerla al mundo, ni siquiera el dolor de la no existencia librará lo que quede de tu alma.&lt;br /&gt;Cuando ella recuerde tu faz, tu alma estará a la vez en ambos mundos. Serás uno con el Aleph. Podrás, incluso, si te sonríe la luna, regresar al mundo vigil, y serás eterno, como la esencia divina que llevaste al mundo.&lt;br /&gt;Recuerda siempre, que el Aleph se formará en una niña de ojos vacíos y de mirar frío. Que tristeza o alegría, será invencible el valor que rija lo que quede de su existencia vigil.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;In Exodita Plenum Metatron. Aleph excelsi. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La tormenta de esa noche, cuando la sexta pesadilla llegó, era muy similar a aquella seca e infernal ira de los cielos, de la noche en que Caterina supo la verdad.&lt;br /&gt;Truenos salvajes desgajaban impiadosos la realidad circundante. Todo en derredor parecía estar estallando. Todo.&lt;br /&gt;Y la luz blanca e iracunda de los rayos, por entre la ventana y el cuarto vacío, se convertía en un carmesí lúgubre, emponzoñando la morada donde una vez viviese el Aleph.&lt;br /&gt;Caterina subió por última vez a la buhardilla de su casa. Estaban allí su abuelo y también ese cuchillo.&lt;br /&gt;¿Eran eso suspiros del viejo?&lt;br /&gt;Sí, en verdad lamentaba no poder librar a su nieta de la condenación con la que había nacido. Lamentaba no poder ser quien empuñase ese puñal y lo dirigiese contra el pálido y cicatrizado cuello. De haberlo hecho, de derramar su sangre, su condenación no tendría fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Abuelo…?&lt;br /&gt;-Ve en silencio, hija mía. Tienes mi amor incondicional, hasta el fin y más allá.&lt;br /&gt;-No lo desperdicies. Después de todo, yo nunca existí…&lt;br /&gt;Caterina tomó el cuchillo. No había duda. Así como los truenos, su vida acabaría en una explosión, esplendorosa y fúlgida…&lt;br /&gt;Por su mano…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por entre el viento inclemente avanzaba Flavio esa misma noche, lámpara en mano, la capa enlutada todavía y los ojos prestos de una agitación terrible.&lt;br /&gt;Y es que había decidido, esa tarde que observaba por vez última llorar a Caterina, llorar por quién sabe qué motivo secreto; que las heridas que ella ostentaba nunca más pertenecerían al anonimato.&lt;br /&gt;Ya más de una vez había visto cómo el anciano con el que vivía su pequeña musa la observaba con una mirada extraña. NO lograba discernir qué había detrás de ella, pero su mente imaginó lo peor.&lt;br /&gt;Imaginó la celeridad de un viejo espantoso, consumido por sus deseos, con una jovencita que podría saciarlos cuando él lo quisiera.&lt;br /&gt;Y con esa imagen en su mente, no dudó en atravesar la lobreguez de los árboles, la quietud mística del lago y los aullidos horrorizados de los animales. Algo pasaba en la casa de esa niña. Algo malo, y él no iba a permitirlo nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa mucho tenía de lugar embrujado. No por nada hacía mucho ya que nadie la visitaba. La puerta desgastada dejaba un porche de madera podrida ante sí. Ningún farol pendía desde el mismo. Ninguna luz era capaz de llegar hasta allí. Mucho tenía de infernal esa oscuridad. Mucho de terror podía infligir en este pobre hombre.&lt;br /&gt;Y por un segundo, él mismo estuvo a punto de dejar su cometido para luego, cuando en el cielo volviese a brillar el sol.&lt;br /&gt;Pero al dar vuelta, ante él, el ulular del viento lanzó una letanía de horror inclemente. Venía desde la oscuridad más impenetrable, la que él acababa de dejar. Un quejido se extendió por el viento, yendo a estrellarse contra la nada.&lt;br /&gt;Entonces, Flavio no pensó nada más. Cerrando los ojos y apretujando los dientes corrió, corrió como poseído, hacia la casona que aún ostentaba ese maldito aire lóbrego.&lt;br /&gt;La puerta cedió al primer empujón. Sólo una vez dentro, el pobre hombre reparó en el error que estaba cometiendo. Entrar de esa forma, al ancestral hogar de la muchacha a la que él amaba, a expensas de que ese anciano bastardo luego se vengase con ella…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pensaba en esto, aún, cuando el viento se calmó al menos un poco, y él cayó en cuenta que el lamento no estaba con los árboles ni con el curso de aire.&lt;br /&gt;Escuchaba un quejido apagado, arrastrarse, vibrar en las paredes y taladrar su cráneo.&lt;br /&gt;Ahora, más intrigado que atemorizado, prestó oídos. Fue, poco a poco, identificando la fuente delos gemidos. Se deslizaban todavía entre las paredes, en el momento en que la intriga del hombre se convirtió por fin, en feroz coraje.&lt;br /&gt;Y es que, esos no eran otros que los quejidos de dolor de Caterina. Lamentos que él detendría por fin.&lt;br /&gt;Las escaleras rechinaban espantosamente, haciendo un coro con el gemido que iba aumentando su intensidad, enfureciendo más al pobre hombre.&lt;br /&gt;Cuando la puerta del Altillo estuvo ante sí, dudó, empero, pues en ella había inscrito un símbolo extraño, que le causó pavor a pesar de su desconocimiento.&lt;br /&gt;Una estrella de ocho puntas, con cada espiga torcida como si alguna perversidad jugase con ella.&lt;br /&gt;Hubo un gemido más. Esta vez era más claro: era del viejo. Ya no había tiempo para dudas.&lt;br /&gt;La puerta cedió al primer golpe, dejando ver la visión de pesadilla que escondía detrás suyo.&lt;br /&gt;Flavio tan sólo oyó los latidos de su corazón acelerarse yo golpear su pecho, mientras Caterina hacía silencio de a poco.&lt;br /&gt;La chica, recamada ante una figura enjuta que le daba la espalda, estaba semidesnuda. De su mano colgaba como inerte, un puñal demasiado grande, demasiado infecto. Algo de un líquido rojizo pastoso se escurría en él.&lt;br /&gt;Y un poco de esa misma sustancia estaba también, en todo el cuerpo de la chica, manando de heridas infringidas a diestra y siniestra. En el suelo se escurría el rojo efluvio. Por el aire se diseminaba el olor a blasfemia que estaba creando.&lt;br /&gt;-¿Qué… qué estás haciendo…? ¡¡ ¿Anciano infeliz, qué está haciéndole a esta niña?!!&lt;br /&gt;“¿-Quién es ése, Caterina?”&lt;br /&gt;La voz de la figura envuelta en sombras, que no podía ser otra que la del abuelo de Caterina, replicaba con una voz cavernosa, que resonaba como venida desde muy lejos.&lt;br /&gt;-Oh, es tan sólo un triste hombre, que quería a esta chiquilla. ¿No quieres verlo? Se ve tan tonto… está mirándome, creyendo que sigo viva…&lt;br /&gt;“-No te detengas. Debes seguir. Señor…”&lt;br /&gt;Flavio tan sólo volteó un poco el rostro. Estaba demasiado consternado como para contestar.&lt;br /&gt;“-Por favor, desaparezca de este sitio. No queremos extraños aquí. Váyase y olvide lo que ha visto… lo digo por su propia seguridad.”&lt;br /&gt;Al unísono, Caterina sonrió torvamente y sin más, clavó de nuevo el puñal en la mano ue tenía libre.&lt;br /&gt;Sólo entonces reaccionó Flavio.&lt;br /&gt;-¡¿Que me vaya?! ¡¡Usted ha de querer que lo deje libre para que siga abusando de esta pobre niña a su gusto!! ¡¡Mírela, por dios!!... ¡¡No sé qué le habrá hecho pero está lamentable… si sigue así morirá por sus heridas!!..¡¡Ella no se merece esto, anciano depravado!!... ¡¡Yo voy a…&lt;br /&gt;Mientras hablaba, Flavio había evitado la mirada de Caterina, que posaba sus ojos con firmeza enfermiza sobre él. Fue por eso que no vio cuando la chiquilla se abalanzó sobre él.&lt;br /&gt;¿Cómo explicar lo que pasó? La muchacha era un guiñapo. Apenas si podría sostenerse sobre sus piernas, pero en ese momento una fuerza incontenible la animaba. Lanzó el cuerpo de Flavio al suelo, dejando todo en oscuridad. Reía salvajemente, escupiendo sangre sobre su horrorizada víctima.&lt;br /&gt;-¡¿Qué mierda crees que ha pasado aquí, estúpido?! ¿Supones que yo sigo ciega? Ahora por fin puedo ver. Esta niña me quitó la venda, al fin. Ya no queda nada de ella.&lt;br /&gt;Flavio se revolvía pero no podía levantarse ni librarse de la chica. Inexplicablemente era demasiado pesada. Pesaba como lo habría hecho un hombre adulto. Como un perverso hombre lleno de pecados.&lt;br /&gt;-¡Ha estado intentando privarme de este cuerpo, pero por muchas heridas que me haga, no puede acabar conmigo! ¡¡Ya es demasiado tarde!! ¡Ella por fin ha servido para algo!... Por fin demostró que valía la pena que existiese.&lt;br /&gt;-¡No estás en tus cabales!... ¡Caterina! ¡Reacciona…! ¡¡Reaccionaaa!!&lt;br /&gt;-¿No lo comprendes, no? ¿No puedes ver la verdad? Entonces esos ojos no te sirven de nada…&lt;br /&gt;La mano derecha de Caterina temblaba, presa de la herida abierta, pero eso no impidió que se levantara en ristre y bajara cual puñal, clavándose en el ojo de Flavio.&lt;br /&gt;El estallido sanguíneo opacó lo poco que quedaba de la luz de la vela. Flavio lanzó un grito aplacado en tanto Caterina vibraba llena de un placer perverso, el mismo que siguiendo el impulso de su alma ya corrompida miró con sensualidad al hombre mutilado, y besó sus ceñidos labios, llenando todo de sangre, salpicando casi, en tanto se contorneaba, saboreando la integridad, la bondad subyacente en ese cuerpo joven y recio.&lt;br /&gt;Por su parte, Flavio había dejado escapar el último rastro de cordura que le quedaba. Se agitaba demente, como si fuese él el poseso, tratando de librarse, de acabar con toda esa pesadilla, de…&lt;br /&gt;¿Y eso?&lt;br /&gt;Su mano se había topado con algo frío, húmedo todavía.&lt;br /&gt;El puñal había quedado a un lado. ¿Era ésa la única respuesta?&lt;br /&gt;Flavio era un hombre creyente. Tal como píamente había encomendado a su dios las almas de su hija y su esposa, lo hizo con la de Caterina.&lt;br /&gt;Y la hoja del arma penetró tanto que a poco estuvo de apuñalarse a sí mismo al atravesarla.&lt;br /&gt;Caterina, que seguía con los labios pegados a él, lanzó un grito ensordecedor, largo como un lamento en el infierno, y por unos momentos, unas lágrimas rojas se unieron al coro de sangre que ya recorría cada milímetro de ella.&lt;br /&gt;Poco a poco fue desplomándose, llevándose consigo lo que tenía de fuerza el hombre que yacía debajo, que también cayó sin que su conciencia pudiese soportar más.&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Fue el gorjeo de unas aves el que despertó a Flavio. Abrió quedamente el ojo que le quedaba y miró un poco en derredor. Pasaron varios minutos hasta que recobrase la suficiente fuerza como para ponerse de pie. A medida que lo hacía vio una figura retorcida junto a él. La piel se había tornado de un pálido enfermizo, surcado vagamente por el curso de las venas que todavía quedaban bajo ella.&lt;br /&gt;Flavio, temeroso, caminó un poco, tratando de encontrar su rostro.&lt;br /&gt;Los labios estaban contraídos, y ya resecos, simulaban una escultura perfecta, muy a pesar de que estuviesen salpicados hasta lo inimaginable por la sangre que ya terminaba de secarse. Flavio quiso derramar las lágrimas que correspondían. Hacer caso a su corazón roto pero no tenía ya fuerzas siquiera.&lt;br /&gt;¿Y el viejo?&lt;br /&gt;Ese maldito iba a pagar por lo que hizo. Sólo él podía haber imbuido esa locura en esa niña inocente. Flavio lo buscó con la mirada, hasta que se posó en la misma figura oscura que la noche anterior se recortaba con la luz de la vela.&lt;br /&gt;Corrió, o al menos lo intentó, hacia ésta. Blandió un puño enfurecido y tomando a la figura por el hombro, le dio vuelta.&lt;br /&gt;Fue así que la cordura de Flavio llegó hasta el límite donde podía permanecer indemne. Él tuvo que huir, lanzando roncos remedos de gritos de terror.&lt;br /&gt;Y no se detuvo. No se detuvo hasta que regresó a su hogar, al otro lado del lago, más allá de los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue al día siguiente, luego de una horrenda visión en sueños, que habló con el condestable del pueblo. Flavio era un hombre digno y respetado. Fue por eso que la autoridad se lamentó al escuchar sobre las atrocidades que había visto en esa casa llena de brujas.&lt;br /&gt;Y cuando la tarde caía, los hombres que fueron hasta allá regresaron, pálidos como un espectro, y titubeando al hablar.&lt;br /&gt;Ninguno de ellos dudó que estuvieran haciendo lo correcto. Menos aún después de ver los cadáveres, el de Caterina ensangrentado y apuñalado hasta el cansancio, y el del anciano, cuyo rostro desollado parecía llevar ya varios días descomponiéndose.&lt;br /&gt;La casa ardió con laxitud, llevándose la maldición que vivía tan cerca de donde ellos pasaban sus vidas tranquilas y en paz. Nadie se prestó a fijarse en lo que había pasado.&lt;br /&gt;Nadie osó dudar de las palabras de Flavio. Quedó en el recuerdo nefasto de todos, cuando la noticia hubo llegado al pueblo; la historia de ese anciano degenerado, que había empujado a esa niña a actos abominables y finalmente a acabar con su vida, mientras él se suicidaba de una manera indescriptiblemente espantosa.&lt;br /&gt;Sólo años después, Flavio reparó un poco en el espejismo de sus memorias, recordando algo del aspecto del libro que el anciano tenía en sus manos. Y aunque lo había visto sólo un segundo, podía discernir el fragmento sobre el cual estaba el cadavérico dedo.&lt;br /&gt;Sin embargo, mucho de la fuerza de alma perversa que lo trajo estará en ella. Si alguien osase derramar su sangre, la blasfemia estará en esa persona, y ya no más en el Aleph. Tú, Iniciado, habrás fallado, y el que haya herido al Aleph estará contigo hasta que el tiempo haya desaparecido.&lt;br /&gt;Tuvo que recordarlo, forzosamente, cuando las pesadillas comenzaron a poblar sus sueños, rompiendo las hebras de entereza que todavía poseía.&lt;br /&gt;Y cuando su conciencia se hubo roto y unas pocas personas tuvieron que encerrarlo para que no muriese pronunciando blasfemias incoherentes y aplastándose en sus propias excrecencias, lo único que quedó de él fue un pequeño poema, escrito ese atardecer que la casa de Caterina ardió.&lt;br /&gt;En ese poema, tímidamente hablaba de la última vez que vio el rostro de Caterina, aunque estuviese muerta. Hablaba de la sonrisa llena de paz que tenía cuando su vida ya había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2370975561095053246?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2370975561095053246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2370975561095053246&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2370975561095053246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2370975561095053246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/05/mananas-de-sangre.html' title='Mañanas de Sangre'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/ShQcQDyg4wI/AAAAAAAAAa0/1jUvnfkp7ek/s72-c/kussharo-lake-tree-study-5-kotan-hokkaido-japan-2007.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5347667761931153879</id><published>2009-04-07T08:02:00.000-07:00</published><updated>2009-04-08T05:44:16.659-07:00</updated><title type='text'>Vida en Frasco</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SdybT-ICX5I/AAAAAAAAAas/Vh3YOntlqNQ/s1600-h/creepy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322299627041611666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SdybT-ICX5I/AAAAAAAAAas/Vh3YOntlqNQ/s320/creepy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Fue una desgracia que ese chico sin nombre a fin de cuentas sí viese el contenido de ese frasco.&lt;br /&gt;¿O no? ¿Podría ser que el nefasto momento de la verdad fuese algo valedero, complaciente, quizá?&lt;br /&gt;Y esto llevaba años fraguándose, desde que de niño él vivía en una soledad eterna, sin conocer una sola palabra de cariño de su madre, la única persona que alguna vez conoció.&lt;br /&gt;Todo había comenzado cuando él descubrió ese pequeño frasco en la medianoche eterna de lo más profundo de su habitación. Ese día por fin comprendió porqué esas sombras ejercían tal fascinación en su mente.&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo estuvo contemplando el recipiente de cristal oscuro, casi negro, mientras descifraba el significado de las palabras que rezaban en la sucia etiqueta.&lt;br /&gt;“Aquí está tu vida”&lt;br /&gt;Y esas palabras decidieron los hechos de los años posteriores, su total aislamiento y su convivencia con la única frase que en su mente podrida decía algo de verdad.&lt;br /&gt;El tiempo que pasó nadie podría decirlo, pues tan sólo él fue testigo de todo, y bien sé que no puede hablar ya, aunque le grite para que me siga.&lt;br /&gt;En sus recuerdos están los hechos de los últimos días.&lt;br /&gt;Cómo volvió a ver a su madre luego de tanto. Cómo ella apareció cual demonio poseído, chillando maldiciones a todo y todos, y cómo se desquitó de nuevo con él. Y soportó todos los golpes, todos y cada uno, sin importar lo humillante, lo dolorosos que fuesen.&lt;br /&gt;Pero cuando ella le arrebató de las manos el pequeño frasco, ya no pudo contenerse más.&lt;br /&gt;Ese harapo de persona, su único semejante, podía arrebatarle cualquier cosa, después de todo… ¿cuándo él había tenido o sido algo de valor?&lt;br /&gt;Todo lo contrario era el frasco. ¿Contenía su vida, después de todo? Eso no tenía la menor importancia… Lo que importaba es que sus palabras le habían dicho algo que no tenía odio y desprecio.&lt;br /&gt;Y por eso, sólo por él, el chico se levantó y aullando tomó la cabeza de su madre y la golpeó contra la pared carcomida de la parte oscura de su habitación.&lt;br /&gt;La mujer gritó, al menos los primeros segundos, con el primer par de golpes, pero luego de unos momentos, la sangre salpicando llenó todo el espacio del macabro sonido del hecho final.&lt;br /&gt;Y fue así que él quedó, solo ante la verdad que había descubierto hace tan poco y que tanto importaba. En soledad, el significado de esas palabras se acrecentaba aún más.&lt;br /&gt;Hasta que, viendo los restos que quedaban semiocultos por la oscuridad, y viendo detenerse los últimos estertores del cadáver de la otra única persona en el mundo, se decidió.&lt;br /&gt;La tapita blanca del frasco giró y cayó a un lado.&lt;br /&gt;Y luego no hubo más nada. Tan sólo él lo observó por unos momentos, antes de tomarlo con fuerza en sus manos y golpear su cabeza contra la misma pared ensangrentada donde había muerto su madre. Y yació junto a los mismos restos.&lt;br /&gt;Y aún ahora está sosteniendo el frasco, pues incluso acá en el Infierno, él sigue buscando un significado.&lt;br /&gt;Creo comprenderlo un poco, cuando me le acerco y veo lo vacío que está ese frasco…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5347667761931153879?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5347667761931153879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5347667761931153879&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5347667761931153879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5347667761931153879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/04/vida-en-frasco.html' title='Vida en Frasco'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SdybT-ICX5I/AAAAAAAAAas/Vh3YOntlqNQ/s72-c/creepy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3760118144650065165</id><published>2009-02-18T05:59:00.000-08:00</published><updated>2009-02-18T06:04:10.441-08:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SZwUyZGCEvI/AAAAAAAAAac/GHCQUERK114/s1600-h/Awake.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5304137317097804530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SZwUyZGCEvI/AAAAAAAAAac/GHCQUERK114/s320/Awake.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana desperté y el mundo no parecía nacer.&lt;br /&gt;Esta mañana me he visto, sin necesidad de un espejo, y la realidad me ha ido desgarrando.&lt;br /&gt;Debía comprenderlo, entender la sustancia de lo que soy, a fin de cuentas.&lt;br /&gt;Me gusta la música absurda.&lt;br /&gt;Cuento leyendas muertas de personajes que no conocerán la felicidad.&lt;br /&gt;Ilustro rostros tristes envueltos en niebla oscura.&lt;br /&gt;Lloro en silencio comprendiendo que quizá todo es mentira.&lt;br /&gt;Y pienso tan sólo un poco, en que existe alegría allá fuera.&lt;br /&gt;Pero eso es sólo un exhalar, nada más que un suspiro.&lt;br /&gt;Pienso una vez más, porque aquello que he sido significa que quizá no era mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez ahora todo sea real, ya que estoy despertando en una marisma, la que me rodeó desde el momento de mi muerte, hace tanto… &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3760118144650065165?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3760118144650065165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3760118144650065165&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3760118144650065165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3760118144650065165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/02/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SZwUyZGCEvI/AAAAAAAAAac/GHCQUERK114/s72-c/Awake.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4570296266729945143</id><published>2009-01-27T07:59:00.000-08:00</published><updated>2009-01-27T08:04:50.233-08:00</updated><title type='text'>Resplandor de Luna</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SX8vzzoWvuI/AAAAAAAAAaM/uPJOnftxVAU/s1600-h/Moon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296004253890297570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 293px; CURSOR: hand; HEIGHT: 218px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SX8vzzoWvuI/AAAAAAAAAaM/uPJOnftxVAU/s320/Moon.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Alguien susurró a la cabecera de mi cama, anoche mientras los esputos luminiscentes de la ciudad seguían rompiendo la telaraña de mis sueños.&lt;br /&gt;Con un sonar melancólico, el presentimiento me dijo que tal vez seguías con vida. Confundido, he tratado de repasar aquellos momentos, de hace siglos, de hace milenios, de hace vidas mismas. Cuando tu cabello esplendente brillaba gris y plateado con la luna, y mis sentidos te pertenecían, a ti y sólo a ti…&lt;br /&gt;Traté de horadar de nuevo mi mente, buscando el significado de tu perdición, el porqué tu visión había desaparecido de mis sueños. ¿Es que acaso por fin habías llegado al mundo vigil?&lt;br /&gt;En la última hondonada que se dibujó en el cielo de la tierra de mis sueños, por última vez aspiré el aroma de tu ser, y me hundí en el resplandor de tus ojos bellos, más vivos que todo lo que consideramos hermoso.&lt;br /&gt;Y la oscuridad, en lo alto, te arrebató de mi lado, lanzándote, sin un grito, sin un sonido siquiera, a una tierra donde no podrías existir. Algo como una dríade, dándole sentido a mi soñar, no debería mancharse con la pestilencia de los vivos.&lt;br /&gt;Así hayan pasado años, y mis sueños se hayan convertido en sólo una efigie de lo que he sido en mi vida como ser humano, ese último resplandor tuyo jamás me ha abandonado, y sigue brillando a través del aire de la noche, del amanecer, reflejándose tenue, casi sin merecerlo en la luna que habita con los seres de este mundo.&lt;br /&gt;Y es esta misma, esta luna infecta, la que ilumina mi camino a través de las impuras y vacuas vivencias de la ciudad, de sus colores, y de su decadencia.&lt;br /&gt; He atravesado los matorrales de plantas artificiales, el lago ilusorio y también los campos de festejo donde los vivos se deleitan en su ruindad.&lt;br /&gt;De pronto el mundo está alcanzando un punto sin depravación, ante mis ojos. Es extraño. Algo de la luz de esta luna está cambiándolo todo, como si siguiera durmiendo, o como si hubiese fenecido ya y mi sueño me rodeara por fin y para siempre.&lt;br /&gt;Y así lo he deseado, al llegar a este vergel y verte de nuevo, tan hermosa, tan límpida, blanca como el espíritu, gris como la luz que no se mancha con la vida. &lt;br /&gt;No me repliques, no lo hagas.&lt;br /&gt;Tan sólo me basta haber llegado, y poder reposar eternamente junto a esta placa que reza tu nombre, el que por fin he podido conocer, y acompañarte en este sueño del cual ya no necesitamos volver.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4570296266729945143?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4570296266729945143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4570296266729945143&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4570296266729945143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4570296266729945143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/01/resplandor-de-luna.html' title='Resplandor de Luna'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SX8vzzoWvuI/AAAAAAAAAaM/uPJOnftxVAU/s72-c/Moon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6378227678402979310</id><published>2009-01-13T16:41:00.000-08:00</published><updated>2009-01-19T16:01:51.700-08:00</updated><title type='text'>Hogar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SXUUHRINujI/AAAAAAAAAZo/C3P4hXU2hVU/s1600-h/ClockTowerToPaste.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293159052133382706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SXUUHRINujI/AAAAAAAAAZo/C3P4hXU2hVU/s320/ClockTowerToPaste.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Desde que amaneció, he saboreado cada paso que he dado. El beso a mi esposa, el refluir del aire, temblando con tibieza, el sol que salía de a poco, el gris verdor de todo lo que me rodeaba.&lt;br /&gt;Y con los ojos cerrados, percibí también cómo los pájaros despertaban en todo el mundo, lanzando un saludo luminoso hacia aquellos que despiertan sabiendo que cada segundo, cada respirar importa en verdad. Y aquella que es mi familia me ha dado un beso silencioso, en mi caminar hacia la vida que hoy es más brillante y cálida que nunca antes.&lt;br /&gt;Todo es música. Todo está compuesto de una magia vibrante, lanzada con salvajismo y desbocada, tanta belleza me irradia, cegándome casi, y camino a tientas. Algo de soledad tiene esta felicidad, porque nadie más allá, entre el resto de las personas, podría comprender mi alegría.&lt;br /&gt;Por fin he descubierto que el cáncer llegó a mi corazón.&lt;br /&gt;Y ahora, como vi alguna vez en un sueño antes de mi nacimiento, camino hacia una torre de reloj, perdida en la lejanía. Apenas si distingo el moverse de las diminutas manecillas devoradas por la distancia. Apenas si importa. Es una mera formalidad el que me esté dirigiendo allá, porque sé bien la hora a la que he de morir.&lt;br /&gt;Estoy dando estos últimos pasos, y en mi cabeza no hay cabida para el arrepentimiento o la tristeza. Simplemente he terminado por comprender que esta vida por la que he transcurrido no era una obligación ni un privilegio, era tan sólo una alternativa.&lt;br /&gt;Tan sólo estoy volteando la página…&lt;br /&gt;…Ahora mismo…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6378227678402979310?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6378227678402979310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6378227678402979310&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6378227678402979310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6378227678402979310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2009/01/hogar.html' title='Hogar'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SXUUHRINujI/AAAAAAAAAZo/C3P4hXU2hVU/s72-c/ClockTowerToPaste.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-7679049016657254089</id><published>2008-12-02T08:49:00.000-08:00</published><updated>2008-12-02T08:55:30.541-08:00</updated><title type='text'>La Jaula de Cristal</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/STVnnhl3HoI/AAAAAAAAASY/60Fui0JTQCo/s1600-h/CristalJail02.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275236467264134786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/STVnnhl3HoI/AAAAAAAAASY/60Fui0JTQCo/s320/CristalJail02.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al unísono que el sol dejaba las nubes flagrantes y el matiz rojizo del cielo se trocaba por negra oscuridad, en el último instante de luz, Irene contempló por primera vez la casa en la colina. Y por un segundo todo, tal vez por influjo del clima, con las nubes frías opacando lo último que quedaba del sol, o por un pensamiento disociado, en el interior de su mente; por un instante, todo se convirtió en un momento absoluto, el gris del mundo se congeló en un eterno compás danzante, y algo demasiado hipnótico hizo que la visión de esa casucha simple, acodada en lo más alejado de esa colina pedregosa, se convirtiese en un objeto atractivo en demasía. &lt;br /&gt;Tanto fue así, que durante los siguientes días sólo contemplaba hacia más allá de los árboles muertos, en el estrecho camino que solía hacer desde su casa a su escuela y de regreso. Sabía bien que no podía decírselo a nadie porque sus padres y cualquier persona sensata que viviera en el pueblo, le había advertido, cuando menos alguna vez, que jamás, por ningún motivo, saliera hacia más allá de los árboles.&lt;br /&gt;Y hasta el día anterior ella no había sentido tampoco ninguna curiosidad por algo así. ¿Qué eran, al fin y al cabo, sino simples despojos de corteza? Recortados contra el cielo que solía ser blanquecino algunos días adquirían un tono ciertamente tétrico, pero jamás habían sido algo llamativo.  Fue más bien obra de la casualidad que el atardecer anterior ella tropezara en un recodo y al caer se desorientara tanto que sin saberlo, terminó rodeada por los troncos. Creyó, cuando se propuso regresar, que estaba desandando el camino,  pero en su confusión no supo que realmente estaba saliendo, no regresando.&lt;br /&gt;Recién cayó en cuenta de su error cuando por primera vez en su vida vio un horizonte que no parecía terminar nunca. Qué diferente resultaba la visión de la línea grisácea del infinito, a la del eterno ramaje confuso y retorcido que servía de morada al lugar donde ella y esas cuantas personas más vivían.&lt;br /&gt;Y durante días no fue capaz de alejar sus pensamientos de esa sencilla visión, ni mucho menos de la única colina que se erguía solitaria, campeando el viento frígido que soplaba allá fuera, ni de la casa que se levantaba, tímida, en su pináculo.&lt;br /&gt;Al final terminó por contárselo a alguien. Él, Ramiro, su único amigo de verdad, desde que ambos eran niños pequeños, él al menos podría escucharla sin delatarla.&lt;br /&gt;Craso error. Él no sólo no comprendió sus palabras, sino que, escandalizado, corrió hacia los superiores, y les relató en sucias y concisas palabras, lo que su amiga le dijo.&lt;br /&gt;No hubo castigo físico, lo cual era raro, pero las reprimendas, no sólo de estos hombres, sino luego de parte de sus padres, hicieron que Irene mirara desde entonces con desconfianza a todo aquel que la rodeaba. Sus progenitores pasaron de ser los ancianos hombres que siempre la habían cuidado, a sólo ser un par de viejos tullidos, sin más beneficio.&lt;br /&gt;No volvió a dirigirle la palabra a ningún superior. Algunas veces se ganó un rebencazo en la boca por su atrevimiento, pero su estoicismo la había provisto de suficiente fuerza como para aguantar cualquier golpe, así como la suficiente también como para mirar desde entonces con un rencor creciente al chico que no supo guardar su confianza. &lt;br /&gt;Y a medida que los días pasaban, los meses morían y la brecha entre ambos crecía, ella se hacía más y más solitaria, y cada vez con más frecuencia volteaba su mirada hacia la muralla de árboles.  La brecha dejó de ser sólo un escollo de figuras entrecruzadas. De pronto, una noche, mientras la vigilaban, volvió a sentirse sola, como ese atardecer, cuando había logrado escapar. Entonces comprendió que ese anhelo ya no podría evitarlo más.&lt;br /&gt;Su mente, carente de toda corrupción, no se ocupó más del rencor que albergaba hacia su otrora amigo. Un frío cálculo de circunstancias hizo que todo lo que estaba a su alrededor fueran solamente factores.&lt;br /&gt;El sueño tardío de los superiores, los padres de Ramiro, que no permitían que el chico saliese apenas el sol se ocultaba, y sus propios padres…&lt;br /&gt;El último día, ella observó el sol en toda su trayectoria. Desde el gris galpón donde ellos aprendían las pueriles lecciones de vida, donde aprendían que no existía nada más allá de la negra arboleda.    La Maestra predicaba y predicaba. Sus palabras, aunque sutiles, maldecían a todo aquel extranjero que alguna vez hubiese osado mirar a través de los árboles, y habría visto su tierra oculta.&lt;br /&gt;Irene apenas si la oía. Su observación habíase convertido en un romance secreto, entre ella y el sol, un romance que sólo llegaría a su culmine cuando él muriera y la señal estuviese dada. &lt;br /&gt;Una cena frugal, casi en silencio. Sus padres la observaron con compasión. En su interior, ellos no dejaron de llorar desde el día en que ella se perdió, sí… porque para ellos no había regresado.&lt;br /&gt;Cuando el sol murió, una risita fue lo único que se escuchó en el cuarto pequeño de la chica. Con un dramatismo inusitado, su cuerpo se resquebrajó y el sueño la capturó. Tan verídico, tan certero, que cuando su madre la vio descansando ella y su padre también decidieron descansar.&lt;br /&gt;Y si bien, en efecto Irene sí dormía, su sueño no era más que una despedida, un epílogo, a una existencia que ella había terminado por detestar.&lt;br /&gt;Su felicidad era tal, al despertar, que en verdad le costó más de lo que había planeado el salir en silencio. Su nerviosismo la hacía estremecerse con cada paso.&lt;br /&gt;Ella atravesó el pequeño campo con cautela pero velozmente, siendo rodeada por aquello que ella consideraba su señal para su huída, el frío del amanecer, el respirar de la tierra cuando el sol ha terminado de morir y aún está a punto de renacer.&lt;br /&gt;La muralla de árboles negros se ofreció ante ella, y entonces algo la detuvo.&lt;br /&gt;Una mano crispada, y un susurro.&lt;br /&gt;Ramiro lo había previsto. En un par de frases trató de desmoralizarla, pero ella ni siquiera lo escuchaba. Se agitaba con violencia. Él la abrazaba lo más fuerte que podía, pero ella, en su desesperación aulló, casi, contuvo un grito, y comenzó a patalear, golpeando a su antiguo amigo. Tanta fue esa ira, que él retrocedió con miedo, mientras ella ni siquiera lo miraba y se internaba en la oscuridad del ramaje.&lt;br /&gt;Cuando el día por fin nació, Ramiro contemplaba aún esas ramas. Por un influjo de la luz a esas horas, el gris casi blanco se deslizaba allí, como una niebla que iluminaba con fragilidad su visión.  A través de las ramas negras, casi engañado, creyó haber visto un resplandor vago. Trataba de observarlo con mayor de talle, cuando escuchó los primeros gritos de los padres de Irene. &lt;br /&gt;Irene.&lt;br /&gt;Fue entonces que Ramiro perdió el miedo que sintió cuando su amiga le relató que existía algo más. Ella volvió a ser importante. Forzó sus pensamientos, tratando de tenerla en su mente lo más posible. Pensó con tanta fuerza como se lo permitía su ansiedad y el terror; en el momento que volvería llevándola de la mano, y el pueblo lo aclamaría como a un héroe, y ella sería divinizada porque habría conseguido regresar de la nada.&lt;br /&gt;Fue una suerte que el sentimiento tuviese suficiente fuerza como para no desaparecer mientras él terminaba de recorrer, magullado, los últimos tramos, y el horizonte comenzaba a dibujarse por vez primera ante sus ojos.&lt;br /&gt;La colina estaba allí. La colina siempre ha estado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramiro se sintió una pequeña mota de polvo lanzada al viento. Antes de que lograra reorientarse, sus pensamientos desaparecieron y él, acostumbrado a tener siempre un cobijo eterno, dudó, y desesperado, corrió hacia el primer objeto físico que pudo encontrar. Allá estaba la susodicha casa. La colina negra la elevaba, como ostentándola.&lt;br /&gt;Los pies ardían, ardían como un infierno, al caminar sin que el pasto negruzco los abrazara. La roca era algo nuevo, y más aún esta roca  casi rojiza, tan áspera y doliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se acercaba, la casona comenzaba a adquirir algo así como una forma real. A cada paso más y más de sus formas podían ser percibidas sin necesidad de atravesar el hálito grisáceo con la vista forzada.&lt;br /&gt;Una pared tenía dibujada una figura que no terminaba de comprender, pero que de pronto lo estremeció. Los sentidos, en estas situaciones, parecen despertar del letargo al que se ven sometidos tras la rutina y la repetición eterna. Recién después de un momento, Ramiro comprendió lo que estaba dibujado.&lt;br /&gt;Pero su temor siguió siendo tan grande que no quiso dirigir la mirada más, y tratando de ignorar la silueta de la mujer pálida que lo observaba con una sonrisa vacía, con un dejo  increíblemente sardónico. Había también unas letras escritas allí, pero él no las contempló.&lt;br /&gt;La puerta estaba allí ya, después de todo, y estaba apenas abierta. El viento la mecía haciendo rechinar los goznes que debieron existir desde siempre.&lt;br /&gt;Ramiro aguardó un poco más, y quiso dudar. En ese momento, en verdad lo que mas quería era olvidar para siempre a Irene, sólo lanzarse corriendo hacia su pueblo una vez más, y no volver a ver nada que estuviese más allá de la arboleda negra. &lt;br /&gt;Pero él nada sabía del hechizo que esperaba a todo aquel que observara dentro de la Jaula de Cristal. El encantamiento iba lejos, donde la voluntad no podía combatirlo.&lt;br /&gt;Y así el terror hiciera que sus tripas se vaciasen, así no dejara de llorar y lamentarse, él entró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguió llorando, aullando casi, cuando regresó al pueblo. La gente lo recibió primero con reticencia, la que se convirtió en lástima, y luego en asco, cuando en los días siguientes él no dejó de mezclar sus lágrimas con ese esputo sanguinolento que brotaba de sus labios, y convertido en una tos perenne, expulsaba todo en derredor. &lt;br /&gt;Sus padres tuvieron que encerrarlo en su habitación, dejando que allí sus gritos y su llanto lo consumiesen solo.&lt;br /&gt;Pasaron días. Los padres de Ramiro creyeron que enloquecerían escuchando los delirios de su hijo, el que no lograba articular palabra alguna y del cual sólo se podía percibir ese hedor que día con día se hacía más potente y más putrefacto.&lt;br /&gt;Cuando por fin se calló, ellos sintieron que habían salido de un infierno en vida. Fue entonces que tomaron la decisión de observar qué había sucedido con su hijo.&lt;br /&gt;La puerta retembló un poco. De la misma forma que allá, en la negra colina, estaba entreabierto, ese portal.&lt;br /&gt;Antes de morir, Ramiro había recordado la imagen de esa mujer. Su memoria le trajo ante sí las palabras que decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…Y de la Jaula de Cristal jamás saldrás… y la colina negra no estará sola nunca más…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus padres lo vieron susurrando esas palabras, mientras los últimos y casi descompuestos restos de su ser terminaban de unirse a la pared de madera gris. Sólo un poco de su rostro quedaba, espantosamente deformado por la mutación, mirándolos cual si brotara de la madera.&lt;br /&gt;Y la semilla se plantó en ellos también, desde entonces, tal cual había sido con Ramiro, que contempló esa imagen repetida, una y mil veces, en lo alto de la colina negra, donde la Primera Jaula de Cristal albergaba los recuerdos de tanta gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en esos recuerdos pensó Irene, muchas noches, hasta que por fin pudo olvidarlos. Las estrellas la abrazaban con cada exhalar de su cuerpo, y ella terminó por sanar. &lt;br /&gt;El camino se extendía demasiado, después de todo, en ese horizonte donde aún no volvía a ver otra colina, ni otra Jaula donde el recuerdo de dolores y temores pasados la entristeciera de nuevo. &lt;br /&gt;  &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-7679049016657254089?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/7679049016657254089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=7679049016657254089&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7679049016657254089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7679049016657254089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/12/la-jaula-de-cristal.html' title='La Jaula de Cristal'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/STVnnhl3HoI/AAAAAAAAASY/60Fui0JTQCo/s72-c/CristalJail02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5087714257071951349</id><published>2008-11-14T05:52:00.000-08:00</published><updated>2008-11-14T05:56:27.143-08:00</updated><title type='text'>Yo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SR2Dayji1GI/AAAAAAAAAR0/Srr-m6CmVC0/s1600-h/22B_PUPPETS_narrowweb__300x386,0.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268511635364041826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 249px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SR2Dayji1GI/AAAAAAAAAR0/Srr-m6CmVC0/s320/22B_PUPPETS_narrowweb__300x386,0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El sonido es vibraciòn.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El color es reflejo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un latido es vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un murmullo es existencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una mentira es conciencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una verdad es esencia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La luz es amanecer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La oscuridad es saludo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quièn soy yo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sonido?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mùsica?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Color?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Verdad?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Luz?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5087714257071951349?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5087714257071951349/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5087714257071951349&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5087714257071951349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5087714257071951349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/11/yo.html' title='Yo'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wxkiUe06fwo/SR2Dayji1GI/AAAAAAAAAR0/Srr-m6CmVC0/s72-c/22B_PUPPETS_narrowweb__300x386,0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-8252907109995472680</id><published>2008-10-29T06:47:00.000-07:00</published><updated>2008-10-29T07:05:36.970-07:00</updated><title type='text'>Dispón, humano, tan sólo es Vida</title><content type='html'>Años después de mi nacimiento, cuando me propuse atravesar los marcos vigentes de lo que me encerraba en la existencia, años incluso luego de haber cometido ese acto de atroz crueldad al haber asesinado a mis padres (aún no comprendo a la perfección si en modo de reproche o simplemente por una vaga idea de justicia), decidí que el secreto estaba en ése, el único adminículo que la Bruja me proporcionó a fin de poder recrear este fenómeno sin requerir el apoyo del contacto con otro ser vivo, hecho, que, por lo demás resultaba para mí repugnante en demasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preparé todo, las probetas, el círculo emblemático y esas runas que tallé yo mismo de los hueso de mis progenitores. No tuve dudas en ningún momento, ni siquiera cuando mi voz se trastocó inmediatamente hube recitado la salmodia aconsejada y el grimorio que tenía en las manos se puso a vibrar poseído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sangre crepita en mi interior, deseosa de observar al detalle aquello que ha surgido de las sombras. Una llamarada de un color indescriptible la rodeó, hace unos momentos, y desde entonce,s todo ha quedado sumido en oscuridad perpetua. Algo hay de timidez en este encierro. No sé bien qué es lo que ha sucedido, pero un lugero cosquilleo muy dentro de mí me hace dudar acerca de si solamente es ansiedad o estoy viéndome envuelto en un terror que crece más y más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, es probable que así sea justamente, pues a poco que la oscuridad va desplazándose a lo lejos, puedo observar lo que ha surgido de ella. Puedo verme a mí mismo, y a &lt;em&gt;eso, &lt;/em&gt;sea lo que pudiese ser, que está brotando de mi interior en estos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea esa misma mezlca de sensacines, el horro y la ansiedad, lo que hacen que mi pánico se convierta en una risa macabra, saludando a la noche que me entierra por completo, mientras salvajes volutas de sangre enardecida estallan en derredor, y aquel a quien di vida sale, carcomiendo mis entrañas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-8252907109995472680?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/8252907109995472680/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=8252907109995472680&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8252907109995472680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8252907109995472680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/10/dispn-humano-tan-slo-es-vida.html' title='Dispón, humano, tan sólo es Vida'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2314107594544086420</id><published>2008-10-13T07:03:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T07:14:54.768-07:00</updated><title type='text'>Mío</title><content type='html'>Deseaba tener una vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que nací tuve esta sensación. Sé que es extraño, pero tengo memorias que quizá sean más antiguas que yo mismo. ella nunca me han dejado tenerles miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo de lo que está en mi mente y no debiera, me aterra, silenciosamente, pero de cuando en cuando la pena embargada por esos recuerdos me deja un poco, pero es entonces cuando viene a ser reemplazada por eso otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es esto verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haberme visto a mí misma en tantas realidades, en tantas facciones del prisma que compone mi existencia, esta última, este lado del caleidoscopio no parece convencerme.&lt;br /&gt;Sé que podría vivir por siempre pues desde que fui engendrada, desde que mis padres otorgaron a mi esencia un cuerpo físico, he habitado este plano; pero... también desde aquel entonces sé que es sólo uno más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción que me acompaña, empero, es débil... falsa quizá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que me hace dudar en ésta, la última vez que estoy vislumbrando cómo el sol va cayendo en el horizonte, haciendo morir otro día que estoy encerrada en esta existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el último recuerdo que acude a mí, es aquél que me susurra que no es ésta la primera, ni la última vez que he hecho esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, cuando estoy abriendo las puertas, y mi fuga está lista, inundada por lo que queda de mí, mirando hacia el crepúsculo naranja que refulge desde el puente donde me lancé, algo, extrañamente, me parece familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de pronto, con terror he comprendido que el resto de los mundos es el que podría ser falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tal vez... tal vez esté escapando de mi única existencia real, a hundirme en el mar de falsedad de lo que hay más allá...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2314107594544086420?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2314107594544086420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2314107594544086420&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2314107594544086420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2314107594544086420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/10/mo.html' title='Mío'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2668950373034917972</id><published>2008-09-15T07:03:00.000-07:00</published><updated>2008-09-15T07:11:58.986-07:00</updated><title type='text'>Un último acto de justicia</title><content type='html'>Desde aquel día que empecé a tener conciencia sobre mí misma, he intentado ser una buena persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde niña incluso, ayudaba a quienes estuviesen junto a mí. Traté de vivir con suficiente individualidad para que mis padres no tuviesen que ocuparse en demasía de mí, y creciendo y madurando, llegué a pensar,  llegué a tener la certeza de la igualdad que existe en la raza humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi novio, allá en colegio, me abandonó para buscar algo más, que le aportara para su egoísmo en vida, lo más que pude fue agradecerle por el tiempo que me dedicó, y desearle lo mejor, pues él, como todos, no hacía más que vivir  su vida buscando un mejor camino. Pedí a los cielos, por él, para que no topara algún espejismo en el camino y siguiese siendo la persona dulce que un día conocí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mis padres murieron, en mi soledad, combatí por todo lo que tenía de vida. Fomenté un futuro para mí, donde pudiera vivir ayudando a todo aquél que lo necesitara.&lt;br /&gt;Y luego de años de estudio, conseguí formar parte de ese grupo, en la sociedad, que a los ojos del común de la gente no hace más que castigar al injusto y proteger al justo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como fiscal, empero, lo que siempre intenté, fue enseñar al injusto y cuidar lo más posible del inocente. Después de todo, ¿cuánto podría juzgar yo de uno u otro? ¿Cuán inocente soy, en realidad, y cuán culpable sería cualquiera? Sólo sé cuánto puede aprender alguien para saber que no está solo en el mundo, y con lo más puro y alto que puede existir es ayudar a alguien más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que en el fondo, eso es algo que siempre he sabido a cabalidad. Así mis padres no estuviesen conmigo, así nunca hubiese tenido hermanos y no haya conservado a ninguno de mis amigos, sé que nunca he llegado a estar sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa certeza es la que me ha acompañado siempre, a lo largo de estos años, aún mientras muchas veces hube de observar, impotente, cuán cruel puede ser el mundo con mis hermanos, cuando aquellos que habían sido injustos no podían enmendarse y debían ser desechados. &lt;br /&gt;Peor aún. Muchas ocasiones han sido testigos de inocentes lanzados a la hoguera. Yo no podía evitarlo. Nunca tuve la potestad total, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el momento cúlmine llegó hace unos días. Sé que ya estoy anciana, y sé mejor aún que con los años mis sentidos y mi intuición se han aguzado.&lt;br /&gt;Y comprendo a la perfección que esa prostituta que asesinó a ese hombre del gobierno, no hacía más que defenderse.&lt;br /&gt;Que su hijo no merecía quedarse sin madre.&lt;br /&gt;Que quizá ese hombre, el que murió, tan sólo fue a algún sitio donde ya no tuviera que ceder a sus tentaciones y a su propia corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sé, lo entiendo todo. No he podido hacer nada, sin embargo. Para hoy, ella ya debió ser ajusticiada. Así funciona este mundo, por lo visto, y no puedo hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menos que tomara esta decisión. La que mi novio en colegio quiso que tomara hace tantos años. Él no podía comprender mi búsqueda de igualdad y bien para todos. No, porque él estaba concentrado en conseguir poder, así fuera por los medios más ruines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, pese a que él sacrificó a esos animales, trató de asesinar a sus padres, y hasta a mí, quizá algo faltaba en él. Yo no lo acusé, y guardé sus secretos. Siempre creí que llegaría el momento en que tuviese lo que quería.&lt;br /&gt;Cuando años después me enteré de su suicidio, no pude menos que interpretar su acto postrero como la búsqueda de un sendero más amplio. Una ruta de escape o el camino real hacia lo que buscaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una suerte que antes del final él me enviase esas cartas donde me hablaba de sus secretos, como cuando aún estábamos juntos.&lt;br /&gt;El grimorio estaba junto a ellas, y también la forma en que debía llamar a esa entidad que él tanto buscó y que al final no pudo soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dije bien, y esta noche lo sigo creyendo. Él tenía otro camino. Espero que ahora sea libre. Lo amo, como a todos, pero sé bien que no fue lo suficientemente valiente como para aceptar este poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo he conjurado, y ahora mi visión se acelera y se acrecienta, y estoy a punto de dar el paso final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé bien qué es a lo que estoy renunciando. A partir de mi despertar, desde mañana, podré ver a través de los misterios del mundo. Nada volverá a tener secretos para mí, y por fin podré juzgar y salvar a la gente, pues además ejerceré un control irrebatible sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a cambio, mi alma será suya, por toda la eternidad. Algo de esperanza, queda, empero, en mi corazón, pues sé que esa porción de espíritu que Él se está llevando, no es más que una parte, en esta gigantesca rueca de ánimas, y que las demás estarán junto a mí, aunque esté hueca, para que yo los proteja y los ame, como siempre deseé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2668950373034917972?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2668950373034917972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2668950373034917972&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2668950373034917972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2668950373034917972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/09/un-ltimo-acto-de-justicia.html' title='Un último acto de justicia'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-7134934141477692902</id><published>2008-09-03T07:11:00.000-07:00</published><updated>2008-09-03T07:23:15.292-07:00</updated><title type='text'>Carne, sólo carne</title><content type='html'>Cuando me tomé la molestia de fijarme en ese maltrecho despojo que estaba frente a mi casa, pensé que sería un atributo caído desde el mismo destino... algo que alguien quizá me habría enviado para por fin sobrellevar de mejor manera mi aislamiento y mi soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cruento y desgastado cuchitril, de cualquier forma, ya había dejado hacía tiempo, de ser una prisión, y si bien pude por fin pasearme por las calles que a su alrededor hacen este perduzco circuito, nada he encontrado, y no parece que eso vaya a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo después de todo este tiempo, y de haber deambulado sin sentido ni objeto, me encuentro con que ya atravesé quizá lo que cierne éste mi mundo, y todo ha sido soledad, abandono...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora. La pestilencia que arrojaba este objeto me atrajo en primer lugar. Se preguntarán porqué un olor desagradable puede resultarme grato, pero es que luego de tanto tiempo sin tener sentido alguno, el que uno de elllos sea tan estimulado, es como sentirse vivo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi olfato, que estaba reviviendo, se congració. Mi vista también,  al ver la carne maltrecha que se retorcía con perversa naturalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo será que este compañero en mi soledad vino hasta acá? No estaba cuando yo salí por fin y me puse a caminar... ¿O será que no pude sentirlo en ese entonces porque mis sentidos aún estaban dormidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún pienso en ello, mientras sigo deleitándome, y le doy a mis sentidos redivivos, el mayor festín de todos. Mi gusto ha renacido, es un hecho, ya que puedo percibir el sabor metálico y el gusto a veneno de la muerte.&lt;br /&gt;Al menos podré pensa en mi soledad, con esta frugal comida. Al menos ahora sé que puedo sentir algo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-7134934141477692902?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/7134934141477692902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=7134934141477692902&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7134934141477692902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/7134934141477692902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/09/carne-slo-carne.html' title='Carne, sólo carne'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-338825755180925370</id><published>2008-08-13T06:38:00.000-07:00</published><updated>2008-08-13T06:51:48.590-07:00</updated><title type='text'>Igualdad</title><content type='html'>Un día esta muchacha despertó viendo cómo el mundo al asomarse (según ella creía) al final, llevaba consigo sólo gente que se esmeraba en comerse la una a la otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sabiendo que ella era dferente, quiso cambiar un poco el curso de las cosas. Y salió desde entonces, en un camino que nunca acabó, visitando a odas las personas que vivían cerca de su abandonado hogar, susrrándoles unas veces, gritando a los cielos las otras, ideas que aún en ese entonces eran consideradas estúpidas y pasajeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conceptos como igualdad, confraternidad no eran comprendidos como algo posible. No por esa gent acostumbada a que el pan de cada día es el que le arrebatas a alguen más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tanto caminó y habló esta mujer, que al final de su vida, cuando los años pesaban tanto que sus pasos ya no volaban por los aires, muchos la seguían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por un tiempo al menos, mientras la vida de ella s extinguía, el mundo trabajó con todos sus hijos codo a codo, y los humanos fuimos seres que vivimos en paz y armonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no murió. Simpemente nadie volvió a verla jamás, desde el día que regresó al lugar que aguna vez fuera su hogar.  En ese sitio, que para iempre será un desolado páramo, no ha quedado más que arena gris y fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado unos seis mese desde que ella se fue del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche, un sujeto atravesó la alberca de mi casa, y dejó un papel pegado a mi puerta, donde discursaba el nuevo Dictador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-338825755180925370?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/338825755180925370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=338825755180925370&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/338825755180925370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/338825755180925370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/08/igualdad.html' title='Igualdad'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3581430379773619580</id><published>2008-07-18T06:55:00.000-07:00</published><updated>2008-07-18T07:02:18.744-07:00</updated><title type='text'>Ser</title><content type='html'>Despiertas, te desgastas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roes tu realidad, te alimentas de ilusiones,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres humano...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Predicas algo que no crees,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseas algo que no es para tí,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres humano...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robas, matas, victimizas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serás libre,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres humano....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienes mil dimensiones y vives en una,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un laberinto del cual no puedes escapar,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún eres humano...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3581430379773619580?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3581430379773619580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3581430379773619580&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3581430379773619580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3581430379773619580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/07/ser.html' title='Ser'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-810219581543981288</id><published>2008-07-01T07:19:00.000-07:00</published><updated>2008-07-01T07:22:44.826-07:00</updated><title type='text'>Limbo</title><content type='html'>Elizabeth se levanta, trata de desperezarse un poco y no termina de entender. Su hermana Augusta la abraza un poco, siquiera para darle algo de calor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este desierto negro e infinito, sus voces son murmullos que lastiman la ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que hienden el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué suerte que estamos muertas... -susurra Elizabeth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -replica Augusta, con una lágrima de regocijo temblándole en el ojo - la suerte es que tampoco estamos muertas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-810219581543981288?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/810219581543981288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=810219581543981288&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/810219581543981288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/810219581543981288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/07/limbo.html' title='Limbo'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-366491751196007396</id><published>2008-06-19T06:46:00.000-07:00</published><updated>2008-06-19T06:58:03.455-07:00</updated><title type='text'>Un héroe y un villano</title><content type='html'>Una cadena sujeta al pobre muchacho, lo ata al suelo y le impide lanzarse en pos de lo que desea.&lt;br /&gt;Sí, es una cadena, con eslabones entrelazados que brillan como desgracias pasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién pensaría que a tan pocos años de haber llegado al mundo, éste lo quebraría de esa manera?&lt;br /&gt;Los pasos doloridos resuenan cantando una canción de desesperanza, el chico siente una lágrima brillar a medida que avanza a ello por lo que ha peleado tanto, pero ésta lágrima es más que sólo sal y fluido, está hecha de una ambición rabiosa, de ésas que devuelven la vida cuando todo se ha perdido y la fe rota deambula como ave de presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un paso más, y el chico ha dejado un poco del rastro de la desgracia, otro más, y un vestigio de valor ha asomado a su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, en el asalto le robaron todos sus ahorros, pero ahora que es un hombre, la señora podrá darle el disco a crédito.... al menos eso espera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Basado en un hecho real (ah!, los años de colegio...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-366491751196007396?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/366491751196007396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=366491751196007396&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/366491751196007396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/366491751196007396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/06/un-hroe-y-un-villano.html' title='Un héroe y un villano'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-6455723404704901688</id><published>2008-06-06T06:59:00.000-07:00</published><updated>2008-06-06T07:22:16.769-07:00</updated><title type='text'>Torque</title><content type='html'>Vacío resuello de la noche exclama lágrimas de rabia.&lt;br /&gt;Obtengo el perdón de su voz con cada aullido que lanza, mientras avanzo y atravieso su integridad con mis manos desnudas. Corro hacia el vacío y esquivo por poco el golpe furioso que su defensa invade sobre mí. Ahora tengo una mano sobre él, y mi pulgar comienza a sofocar su garganta.&lt;br /&gt;Deliciosos espasmos de dolor y desesperación me hacen sentir un claro atisbo de victoria, hasta que por fin él se libera y con un rojo fulgor en los ojos, perpetra mi carne.&lt;br /&gt;Salpica el rojo fluido cubriendo todo mi ángulo visual. El carmesí y su brillo sobrenatural me despiertan, me aceleran. Sé bien que estoy condenado. Sé bien que he dejado todo lo que tengo de humanidad atrás. Pero él será quien lo pague. Él tendrá mis pecados en su mano, mientras su vida escapa ululando ante mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora voy a morir, o voy a continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O simplemente reinicio desde el último checkpoint. Qué suerte que mi PS2 aún admite mi memory card...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-6455723404704901688?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/6455723404704901688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=6455723404704901688&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6455723404704901688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/6455723404704901688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/06/torque.html' title='Torque'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-440608343351458468</id><published>2008-05-25T12:04:00.000-07:00</published><updated>2008-05-25T12:11:07.150-07:00</updated><title type='text'>La Blanca Frontera del Mundo</title><content type='html'>Soy un hombre sencillo. Nunca necesité más de la vida que lo que me proveía esta pequeña casa blanca donde siempre he habitado. Después de todo, nunca conocí nada más. Hace mucho que mis recuerdos infantiles murieron, y si bien alguna vez llega hasta mí la sutil voz de alguien que ríe, o el repicar de las voces de más personas, hace demasiado que no ha habido nada realmente claro, así que opté por tomar esas visiones por simples escaramuzas entre mi psique y mi locura latente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue por siempre, hasta que llegó aquella carta, ese anochecer maldito.&lt;br /&gt;Quizá nunca sepa cómo es el rostro de aquella que la escribió, pero al menos tengo su nombre latiendo en mis sienes.&lt;br /&gt;“Augusta”… así reza el remitente. Al leerlo, sentí una enorme tristeza, pues deseé poder escribir mi propio nombre, sólo que ya no lo recuerdo.&lt;br /&gt;Además, ¿De dónde vino este trozo de papel? Tan sólo apareció un día en que el cielo iba haciéndose rojo y el frío comenzaba a caer de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creía que nadie podría llegar hasta esta elevación. Ignoro el porqué de este aislamiento mío, pero así es como vivo. La casa blanca está encaramada en la cúspide de esta colina estrecha. Algo de vegetación gris hace de alfombra hacia todas direcciones, y añade un toque fantasmagórico los días de invierno, cuando la niebla llega hasta niveles inferiores, y se convierte en un mar blanco todo alrededor, con una isla flotando en la inmensidad, donde sólo yo estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alguien habría atravesado ese campo helado? Un par de veces yo me aventuré a bañarme de su esencia inclemente. Ese par de veces estuve a punto de morir, y mis pulmones estuvieron enfermos durante días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empero, ahora, tanto tiempo después, ha llegado hasta mis manos una señal de que en verdad hay algo más allá. Que siguen existiendo lo que llamaba “personas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta reza algo más. Sí, en ella he podido leer un fragmento pequeño, donde esa mujer, no sé con qué sentimientos, me llama “hijo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy llevando este trozo de papel en mi mano nudosa. Lo aferro, pensando en esas palabras, y soñando que el llamado que hace esa mujer es una invocación. Verdaderamente que es una forma de llamarme de vuelta a su lado, y llegar a un sitio donde hay personas, que piensan, viven y hablan.&lt;br /&gt;Me sostengo de la fuerza que me ha dado, en este momento, cuando avanzo tan siquiera un poco más, y mi cuerpo se enfrenta al cruel embate del frío infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He avanzado un poco ya, y aún siento que la niebla se ríe de mí. Sigo percibiendo sus dedos largos penetrando mi organismo. La sensación de frío me ha embotado ya un tanto, y apenas si distingo el peso de mis propios pasos. He llegado al punto en que la madeja gris del pasto se ha convertido en niebla también, y yo tan sólo camino en un campo infinito de palidez.&lt;br /&gt;Así, hechizado, no he llegado a sentir el desfallecimiento de mi sentir. A cada paso, he ido pediendo como si se fuera desgajando, un poco de mi aliento. El blanco de alrededor ha comenzado a volverse oscuridad, nada más. Volutas de dolor revolotean entre el mundo y yo, danzan crueles, y perpetran mi respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando despierto, una inmundicia roja y oscura brota lentamente de mi nariz. Quisiera pensar que es un engaño más de mis sensaciones, pero el dolor esta vez es demasiado palpable como para negarlo. Sin embargo, yo lo agradezco, pues este padecimiento es el que ha logrado despertarme.&lt;br /&gt;Es así como yo puedo sentir esta sensación, que aviva mi nostalgia y me hace vivir de verdad mis momentos postreros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque sí, estoy muriendo, pero el cielo está resplandeciendo de un gris hermoso y de una tibieza reconfortante. La hierba por fin ha dejado de ser gris, y no se quiebra más cuando la toco. Ese color verduzco es algo nuevo, o algo que no recordaba tan sólo, pero algo en él me reconforta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se ha convertido en una marea de sensaciones nuevas, y en estos breves instantes, he palpado cada uno de los sentimientos que debía haber enfrentado en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta he llegado a sentir, en o más profundo de mi corazón, el esbozo del amor, mientras veía a lo lejos, entre las colinas circundantes, y mis ojos descubrían una verdad que yo he esperado toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casas de todos los colores estaban allí, y arrojaban sobre mí algo de luz y algo de recuerdos, reflejando la luz bondadosa y tenue que nos arropa a ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo volví a sentirme una persona, mientras mis pulmones exhalaban su último respirar, y mi sangre me ahogaba por fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-440608343351458468?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/440608343351458468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=440608343351458468&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/440608343351458468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/440608343351458468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/la-blanca-frontera-del-mundo.html' title='La Blanca Frontera del Mundo'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-1916626229210209184</id><published>2008-05-23T07:53:00.000-07:00</published><updated>2008-05-23T07:54:24.185-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Un día un Lobo caminaba por la estepa, vagabundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ese día, cuando amanecía, él permaneció frío y meditabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque algo aparecía justo enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una luz blanca que lo cegaba bellamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un nuevo camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una mano tendida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Diosa sonriendo, y un amor encendido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo la amo, por toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------&lt;br /&gt;Para mi Musette, mi hermosa razón de vivir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-1916626229210209184?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/1916626229210209184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=1916626229210209184&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1916626229210209184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1916626229210209184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/un-da-un-lobo-caminaba-por-la-estepa.html' title=''/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2309086097074273438</id><published>2008-05-19T06:45:00.000-07:00</published><updated>2008-05-19T06:54:29.312-07:00</updated><title type='text'>Donde el despierto sufre...</title><content type='html'>El día de hoy, nuestro presente, recuerdo (rememoro), algún tiempo pasado, cuando el vaivén del mundo me impidió mover mi mente hacia el presente y lo corpóreo, y viajé hacia esa otra tierra desgastada, hecha de un gris infinito y de una belleza sepulcral. Allí, donde yo era una mota en el frágil despojo del universo, volando, siempre siguiendo la marea de aquél océano invisible y quizá inexistente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es por eso, que te he dejado este escrito, para que sepas cuál es la razón por la que debo matarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, hace días, me preguntaste, hacia dónde iba mi mente. Interrogaste. Quisiste saber cuál era mi segunda tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O quizá solamente querías saber la causa de mi prolongado sueño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. Tu vida, para mí, ya no es más que la secuela de lo que un día me abrazó en el mundo, cuando deseaba odavía estar despierto. nadie debió conocer la entrada hacia mis sueños. Ojalá lo hubieses entendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera tan sólo haberte dejao y nunca más volver a verte, y no tener que hacer esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora tu sangre inunda mis manos, y mi conciencia se quiebra a medida que tu alma, roja y descompuesta, llena nuestra habitación de una fetidez que sólo existe aquí donde los despiertos sufren.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2309086097074273438?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2309086097074273438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2309086097074273438&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2309086097074273438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2309086097074273438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/donde-el-despierto-sufre.html' title='Donde el despierto sufre...'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-2734822999471196644</id><published>2008-05-16T16:51:00.000-07:00</published><updated>2008-05-16T16:52:48.268-07:00</updated><title type='text'>Y ante la soledad</title><content type='html'>He recorrido una ruta que mira hacia el poniente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a cada paso sus palabras reverberan en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que no debo retroceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿Y si dejo mi corazón atrás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No debo retroceder ni siquiera por él?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-2734822999471196644?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/2734822999471196644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=2734822999471196644&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2734822999471196644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/2734822999471196644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/y-ante-la-soledad.html' title='Y ante la soledad'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-3634459705816074133</id><published>2008-05-12T07:47:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T07:54:44.117-07:00</updated><title type='text'>Claustrofobia (primera versión)</title><content type='html'>Que caiga el otoño en la claustrofobia de esta tierra cerrada y sin salida.&lt;br /&gt;El sueño se ha ido y yo sigo dentro, tratando vanamente de respirar con esta alma seca de sangre corrupta sobre mi rostro.&lt;br /&gt;Miro alrededor, y en todo este cubil no hay más que arena desgastada y horrible. No puedo salir.&lt;br /&gt;Mi cabeza, inútilmente, se debate de un lado a otro. Mis piernas, encerradas en ésta cárcel espantosa, se niegan a obedecer.&lt;br /&gt;Sobre mí están ellos, yo lo sé muy bien. Las luces no son de nadie. Alguien debe poseerlas.&lt;br /&gt;Es entonces, cuando al tratar de mirar, siento aquella mano helada con esos dedos espantosos, hechos de hielo y carne. Sus garras se posan en mi torso, y sin que el suelo ofrezca resistencia, me descubren. Algo ha salido mal, pienso yo, confundido, al ver estos chorros de sangre. Ya sin poder reaccionar, mi mente pierde su autocontrol, y cae en la oscuridad.&lt;br /&gt;El día de mi muerte es maravilloso. Por fin deja de existir la esperanza. Por fin puedo abandonar todo, y rendirme.&lt;br /&gt;Me han sacado de mi tumba. Es hermoso, el mundo cuando uno lo ve con estos ojos.&lt;br /&gt;Mi putrefacción se mezcla a cada respirar, con todo lo que me rodea. Todo es hermoso, así, muerto. Ya no me importa que me hayan extraído. No me importa que me hayan profanado. Ni me interesa el futuro. Esto es mejor que la vida.&lt;br /&gt;Adelante, utilícenlo.&lt;br /&gt;Que sus batas blancas me cubran&lt;br /&gt;Mi cuerpo será roto. De él van a estudiar…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-3634459705816074133?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/3634459705816074133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=3634459705816074133&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3634459705816074133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/3634459705816074133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/claustrofobia-primera-versin.html' title='Claustrofobia (primera versión)'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-1836240299362058761</id><published>2008-05-07T07:18:00.001-07:00</published><updated>2008-05-07T07:20:19.800-07:00</updated><title type='text'>Improvisación</title><content type='html'>Esa noche mi hermano decidió caminar por la vereda en la oscuridad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldito estúpido, nunca debió darme la oportunidad....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sus huesos adornan mi mesa de noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo quería mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿¿Porqué tuvo que caminar por la oscuridad??&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-1836240299362058761?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/1836240299362058761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=1836240299362058761&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1836240299362058761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/1836240299362058761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/05/improvisacin.html' title='Improvisación'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-5565009508196460755</id><published>2008-04-28T06:54:00.000-07:00</published><updated>2008-04-28T06:56:00.705-07:00</updated><title type='text'>El desayuno en la fría lluvia</title><content type='html'>Era avanzada la mañana cuando me dispuse a apartar por fin las cobijas y dejar que mis pies se corroyeran del entumecimiento, tocando el frío piso de madera de mi casa desolada y solitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde antes de que mi mente cobrara conciencia totalmente, creía haber sentido el siniestro y repulsivo hedor de la podredumbre. Después de dos días, era natural que los desechos de mi perro hubieran dejado su siembra en el hogar.&lt;br /&gt;Alargué la mano desde una de las ventanas, hacia el traspatio, y comprobé que en efecto, la lluvia ligera aún no cesaba. Traté de olvidar la pestilencia y sentirme más a gusto, con el frío de este sitio en paz.&lt;br /&gt;Con cuidado, pues siempre habíame provocado accidentes de todo tipo, me acerqué a la cocina, y coloqué la enorme caldera de té que mi familia usaba desde hacía generaciones. Mientras esperaba que el agua calentara y me proveyera de algún abrigo contra el gélido estertor del aire matutino, deambulé indeciso por los cuartos solitarios, recordando los últimos momentos en familia. Iba a extrañar a mis padres, sí lo sabía bien, pero… era necesario que ellos partieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos siempre supimos que los suministros no nos abastecerían más que para unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, me decidí, y me armé del recogedor de basura y la pequeña pala improvisada, y me dispuse a limpiar la salida de casa de las excrecencias de mi mascota. El pequeño me saludó con una mirada soñolienta en tanto yo enfrentaba tiritando la lluvia helada, y pensaba en mis padres con enorme gratitud, pues me habían permitido vivir acá, solo, y no tener que perecer de inanición junto a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silbido de la caldera me sacó de mis elucubraciones. Dejé todo listo, y levanté las manos al cielo, para que la lluvia me limpiara. No vaya a ser que coma mi primer desayuno con los dedos infectos de excremento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldita caldera! Nunca pude entender cómo chilla tanto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya está listo. La taza me sonríe también, haciendo un coro de bienvenida con las cucharillas de azúcar, con el vapor emanando de mi delicioso té.&lt;br /&gt;Sólo faltan ellos. Y así, preparado para mi primera comida, en mi propia casa, en éste páramo solitario, abro mi refrigerador, y enfrentado el duro hielo, saco los restos cercenados de los cuerpos de mis padres. Examino todo un poco. No es difícil decidirse. Un fragmento de una de las piernas será suficiente. Después de todo, no me voy a privar de algo verdaderamente alimenticio. Luego tendré todavía abasto. Seguramente los tejidos de los brazos, bien sofritos me proveerán un pasable almuerzo.&lt;br /&gt;La sartén recibe cálidamente la carne otorgada con cariño. Sólo un tiempo dura su fritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por fin, me dispongo bien, y  procedo a comer un poco, no sin antes agradecer de todo corazón a Dios que dio a sus hijos un sabor tan particular, ni tampoco de compartir un poco con mi compañero canino, que me acompaña en la soledad de mi desayuno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-5565009508196460755?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/5565009508196460755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=5565009508196460755&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5565009508196460755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/5565009508196460755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/04/el-desayuno-en-la-fra-lluvia.html' title='El desayuno en la fría lluvia'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-8630936742301603966</id><published>2008-04-22T06:55:00.000-07:00</published><updated>2008-04-22T07:00:47.521-07:00</updated><title type='text'>Perfecta</title><content type='html'>Resulta que aquel muchacho no tenía pies. No sabía bien porqué, o cómo, pero no las tenía. Y ya que sin ellos no podía caminar, decidió que debía tener al menos algo parecido.&lt;br /&gt;Así fue que buscó y buscó entre los trastos de alrededor, hasta encontrar dos piezas de metal largas y con las que pudiese equilibrarse. Pero sus piernas terminaban en un par de muñones cerrados. Él forzó y forzó la piel, usando la misma punta de las varas, hasta atravesarla, y asegurarlas en la carne. Sangró, si, y mucho, pero el muchacho no murió, como pude comprobar.&lt;br /&gt;Con aquellas extremidades listas, por fin logró ponerse de pie, y salir a ver a aquella que buscaba. Tampoco sabía quién era ella, ni porqué debía encontrarla, pero eso no era lo importante. Lo único que en verdad importaba era hallarla.&lt;br /&gt;Caminó y caminó durante tiempos desconocidos, atravesando tierras ignotas, áridas e inhospitalarias, hasta llegar a aquella casa negra. Atravesó los portales, subió por escaleras larguísimas, y por fin llegó hasta el sitio donde ella dormía.&lt;br /&gt;Su habitación era blanca y pura, al igual que el lecho. Allí, sobre el mullido colchón, ella dormía un sueño apacible e interminable. Él quiso despertarla, pero no pudo. Intentó tocándola con suavidad, hablándole, hasta golpeándola, pero ella seguía durmiendo. Entonces él supo perfectamente qué debía hacer. Él, que era imperfecto y sucio estaba despierto; mientras que ella, perfecta, e inmaculada, no podía llegar a despertar.&lt;br /&gt;Y en verdad ella no despertó. Ni aún cuando él tomó ese trozo de metal gastado y oxidado, y le cortó los pies. Ni aún cuando él tomó también otras varas similares a las suyas, y las puso en los sangrantes pies de su musa.&lt;br /&gt;Pero ella debió despertar al fin. Es decir, de no haber sido así, yo no podría escribir estas líneas. Porque aquella era mi madre…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-8630936742301603966?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/8630936742301603966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=8630936742301603966&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8630936742301603966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8630936742301603966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/04/perfecta.html' title='Perfecta'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-4920984512385846726</id><published>2008-04-10T06:45:00.000-07:00</published><updated>2008-04-10T06:47:41.220-07:00</updated><title type='text'>Uno</title><content type='html'>Deseaba mirar al exterior.&lt;br /&gt;Deseaba tan sólo contemplar, sin pensar.&lt;br /&gt;Porqué ese odio, desde dentro y desde fuera???&lt;br /&gt;Tiene algún sentido?&lt;br /&gt;Tengo algún sentido?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-4920984512385846726?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/4920984512385846726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=4920984512385846726&amp;isPopup=true' title='42 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4920984512385846726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/4920984512385846726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/04/uno.html' title='Uno'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>42</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5807600574353739951.post-8304465461028412171</id><published>2008-03-27T14:06:00.000-07:00</published><updated>2008-03-27T14:07:52.243-07:00</updated><title type='text'>A ver si da</title><content type='html'>Bueno, saludo a todos, yo, el tan llamado Corven Icenail, Padre de los Lobos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5807600574353739951-8304465461028412171?l=corvencuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://corvencuenta.blogspot.com/feeds/8304465461028412171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5807600574353739951&amp;postID=8304465461028412171&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8304465461028412171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5807600574353739951/posts/default/8304465461028412171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://corvencuenta.blogspot.com/2008/03/ver-si-da.html' title='A ver si da'/><author><name>Corven Icenail</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11847995142771467016</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://i234.photobucket.com/albums/ee55/Corven_Icenail/Corvengif.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
